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El estado de ánimo de toda persona se puede ver afectado por múltiples causas, una de las más importantes es la falta de resiliencia, es decir, la capacidad de afrontamiento ante las dificultades de la vida.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es uno de los trastornos más comunes, y en muchas ocasiones puede desencadenar en conductas autolesivas de alto riesgo como el suicidio. Por tal motivo, en esta ocasión hablaremos sobre la depresión infantil.



¿Qué es la Depresión infantil?

Cuando aparece depresión en la etapa infantil, resulta un trastorno bastante limitante, ya que afecta muy negativamente el adecuado desarrollo del niño. Sin embargo, hoy en día se tiene una concepción errónea de lo que es depresión, por ejemplo: cuando un niño está triste no significa necesariamente que tenga depresión. Para que se considere que sufre depresión, debe mostrar falta de motivación por hacer actividades agradables, irritabilidad, aislamiento, baja concentración, culpa, percepción de inferioridad (baja autoestima), alteraciones de apetito y sueño, y finalmente, ideación suicida.

Cuando se presentan algunos de estos síntomas en un niño, es aconsejable solicitar consejo de un profesional para que se realice un diagnóstico diferencial e identificar si son cambios asociados a la etapa del desarrollo, o si por el contrario cumple los criterios de una depresión infantil.

A continuación hablaremos sobre cuáles son las causas asociadas a la depresión, lo cual nos será útil para estar alerta.

¿Cuáles son las causas de una Depresión Infantil?

Se ha podido comprobar que existe un importante componente genético, es decir, aquellos niños o niñas que tienen algún familiar (especialmente de primer grado como el padre o la madre) que haya sido diagnosticado de trastorno depresivo, tienen una mayor probabilidad de sufrir este trastorno.

Otro importante factor de riesgo es el ambiental, y lo podemos encontrar en hogares donde la dinámica familiar es claramente disfuncional, debido a que viven junto a adultos que presentan un exceso de estrés, ansiedad, depresión, bajo control de impulsos, violencia doméstica (o intrafamiliar), etc.

A nivel cognitivo (es decir, de los pensamientos y creencias del niño o niña) existe una mayor probabilidad de sufrir depresión en aquellos niños con una larga historia de fracasos personales o escolares, aquí la indefensión aprendida (es decir, la percepción de incapacidad que tiene un menor de edad de cambiar una forma pensar, decir o hacer algo) juega un papel protagonista. También las atribuciones negativas que pueden ser internas, donde uno mismo se echa la culpa de todo lo que sucede, o externas donde asume que el entorno tiene la culpa, son un posible desencadenante.

Finalmente, dentro de las causas de depresión infantil podemos encontrar el factor conductual. En este caso los refuerzos o castigos se han llevado a cabo con negligencia y han ofrecido una pobre educación en el pequeño, por lo que no surgen ningún efecto en el niño, el cual presenta anhedonia conductual, es decir, ausencia de motivación.

Finalmente, otro factor de riesgo importante son la falta de habilidades sociales las cuales pueden ser deficientes y no permitirle hacer amigos. Las habilidades sociales pueden variar de un niño a otro de acuerdo a sus rasgos de personalidad, por ejemplo: algunos pueden presentar conductas agresivas y otros demasiado pasivas o de aislamiento.

¿Cómo puedo prevenir una Depresión Infantil?

Como padres y/o cuidadores se deben promover hábitos de salud mental que funcionarán como factores protectores y preventivos ante una Depresión Infantil, inicialmente hay que mantener canales de comunicación bidireccionales de forma que se tenga confianza, respeto y amor para manifestar y escuchar al niño en el momento que lo necesite. De forma que cuando obtenga algún logro, ya sea escolar, en su comportamiento u otro aspecto se le reconozca su buen desempeño y sus capacidades.

No debemos hacer comentarios negativos o despectivos como “esto es tu culpa”, “no haces nada bien”, “no sirves para nada”, cuantas más veces un niño escuche esas frases más las tomará en serio, instaurándolas dentro de su sistema de creencias y asumiéndolas como ciertas. Recuerda que, como padre o madre eres su figura de autoridad y su referencia inicial, lo cual es una gran responsabilidad para tener cuidado al momento de expresarse.

Poco a poco debemos ir enseñando a afrontar con valor las situaciones que se le presentan, ya sean positivas o negativas; dentro del marco del respeto por el otro y la responsabilidad ante la toma de decisiones que haga. Cuando tenga un fracaso, hemos de enseñarle cómo manejar la tolerancia ante la frustración de forma constructiva.

Finalmente, debemos animar a que se esfuerce para obtener un premio o recompensa, por ejemplo, si quiere ir a cine dile que eso dependerá de su comportamiento durante la semana, de forma que el niño sabrá que debe portarse bien.

En conclusión…

Los problemas de estado de ánimo son cada vez más frecuentes en la población infantil, por esto hay que estar alerta sobre cualquier manifestación de las mencionadas anteriormente, para que como padres actuemos a tiempo para evitar más adelante algo peor. Recordemos que….. ¡la idea es prevenir y no tener que lamentar!

Bibliografía

Depresión infantil: definición, causas y cómo prevenirla
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