De sobra es conocido por todo el mundo que abusar de ciertos excesos en la vida pueden pasarnos factura en algún momento de nuestra vida. Más si hablamos de excesos con el alcohol. Por eso, es importante que conozcas sus consecuencias para actuar de la mejor manera posible.

¿Quiénes pueden padecer de delirium tremens?

Dicho de manera más resumida, podríamos decir que el delirium tremens puede darse tras haber consumido alcohol de forma exagerada durante un tiempo prolongado. Se produce tras un periodo de abstinencia alcohólica. Más aún cuando la persona lleva mucho tiempo consumiendo alcohol.



Así que las personas que beben grandes cantidades de alcohol por varios días seguidos, en un periodo prolongado, son los que tendrán más propensión a sufrir de delirium tremens. Por ello, existe una relación directa entre el tiempo consumiendo alcohol y la probabilidad de sufrirlo.

Muchas otras veces, puede producirse tras un traumatismo craneal, otra enfermedad o incluso una infección si la persona ha sido consumidora de alcohol en exceso y ha sufrido intoxicaciones etílicas con frecuencia en el pasado. Así que, aunque no pase en las horas posteriores a la última consumición, hay riesgo con otro tipo de situaciones.

El delirium tremens se debe a una abstinencia alcohólica, provocando cambios fuertes del sistema nervioso y el estado mental de aquel quien lo sufra. Por tanto, vigile de cerca si conoce a alguien que tiene un gran historial de alcoholismo, pues son los más propensos a sufrirlo.

Y es que, aunque a priori podamos pensar que por seguir durante una breve temporada una rutina de consumo de alcohol no ocurre nada, entrar en el bucle es más fácil de lo que uno cree. Y así, no es tan difícil terminar ingiriendo al día casi dos litros de vino, más de tres litros de cerveza o medio litro de licores, cantidades que disparan el riesgo.

¿Cuáles son los síntomas del delirium tremens?

Debemos prestar atención a las horas siguientes de la última ingesta alcohólica, ya que los síntomas no se manifiestan de manera inmediata, sino a partir de los dos a cuatro días tras la última consumición. No obstante, pueden aparecer hasta siete o diez días después.

Además, todos estos síntomas, lejos de mitigarse y suavizarse con el pasar de las horas, no hacen más que crecer en intensidad y de manera muy rápida. Con lo cual, es muy importante no demorarse ni un minuto en tomar las medidas oportunas para dar el aviso y comenzar a tratarlo.

Entre sus síntomas se encuentran el delirio repentino, cambios bruscos en el estado mental, irritabilidad, miedo, alucinaciones, temblores corporales, arranques de energía o, por el contrario, un sueño profundo que puede durar más de 24 horas e hipersensibilidad al tacto, la luz y al oído.

Hay otro síntoma muy notorio que además puede darse de manera aislada sin haberse manifestado los demás en ningún momento previo: las convulsiones. Especialmente desde las 12 hasta las 48 horas desde la última consumición de alcohol. Así que hay que estar pendientes.

Además, también pueden presentarse otros síntomas más fácilmente confundibles con un resfriado o una gripe, como es la fatiga, dolor de cabeza, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, piel pálida, fiebre, dolores en otras partes del cuerpo como tórax y vientre y sudoración excesiva.

¿Qué puedes hacer si lo sufres o sabes de alguien que padezca de delirium tremens?

Ante todo, has de saber que estás ante una emergencia muy grave y es crucial actuar con la mayor rapidez y diligencia posible. Así que, como primera medida, ponte en contacto con el servicio de emergencias o servicios de atención médica para que puedan actuar cuanto antes.

Una vez el equipo médico haya analizado el estado de la víctima del delirium tremens, esta será hospitalizada con el objetivo de paliar los síntomas y poner tratamiento para prevenir un futuro episodio. Por lo tanto, haber actuado con rapidez desde el principio condicionara el éxito del tratamiento.

Una vez la persona esté ya hospitalizada y recibiendo el tratamiento, lo mejor será que permanezca lo más tranquila posible, siendo sedada si es necesario. Lo primero será estabilizar su estado, pues el tratamiento necesario comenzará una vez abandone el hospital para reincorporarse a su vida normal.

Así, el paciente deberá abandonar todo consumo de alcohol para toda la vida, para lo cual será de suma importancia el asistir a asesorías especializadas. Merecen una mención especial los grupos de apoyo donde sentirse arropado por otras personas que están pasando por lo mismo.

En conclusión…

La mejor manera de prevenirlo es evitar o reducir el consumo de alcohol. Y es que, pese a llevar un tratamiento para la abstinencia tras el delirium tremens, la recuperación será dura y podrán darse varios episodios de insomnio, fatiga y altibajos mentales durante varios meses. Sin duda es para pensárselo.

Bibliografía

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona

Marta Moreno, J. Abordaje práctico del delirium. Masson, 2004.

Ropper AH, Brown RH. (2007) Delirio y otros estados confusionales agudos. México. Editorial Mc Graw-Hill Interamericana.

https://www.cat-barcelona.com/uploads/rets/RET36_2.pdf

https://www.siicsalud.com/dato/sic/223/150004.pdf

Delirium tremens, síntomas principales
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