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Cuidado del bebé

En el artículo de hoy, vamos a hablar de un tema que puede parecer un poco raro: El cuidado del bebé desde un punto de vista evolutivo y psicológico. Y digo que es un poco raro, porque todo el mundo asume que a un bebé hay que quererlo y cuidarlo… ¡Pero hay que entender por qué sucede esto!

¿Por qué cuidamos a los bebés?

Esta puede parecer una pregunta sin sentido, porque estamos acostumbrados a lo que es obvio: Cuidamos a nuestros bebés, y así debe ser. Sin embargo, ¿nunca te has parado a pensar en las tortugas o algunos otros animales?

Ellos no se preocupan por sus crías. Simplemente, dejan sus huevos, y se marchan. No les importa si sobreviven o mueren todas. ¿Cómo puede ser esto y por qué los seres humanos no utilizamos un sistema de reproducción como ese?

La verdad es que la respuesta es muy sencilla: Hay dos tipos de animales, los que tienen muchas crías y se despreocupan, y los que tienen pocas crías y se preocupan por ellas. Los mamíferos, generalmente, estamos en la segunda categoría (aunque no todos).

Es sencillo de entender: Algunos animales tienen muchísimas crías y, por lo tanto, pueden despreocuparse, porque, aunque mueran muchas, habrá otras muchas que sobrevivirán. Los mamíferos, en cambio, tenemos que cuidar de las pocas crías que tengamos.

Ahora bien: ¿Y por qué preferimos la supervivencia del bebé que la nuestra propia? Esto es algo que podemos ver en una inmensa cantidad de animales, especialmente mamíferos. Y la respuesta también es sencilla.

Estamos hechos para perpetuar nuestros genes. Así que, desde un punto de vista evolutivo, nuestros hijos tienen una mayor importancia que nosotros. De ahí que tengamos el máximo cuidado de ellos. En cierto sentido, estamos protegiendo nuestros genes.

Mecanismos naturales

Lo anterior no es algo que hagamos de forma racional. Es algo para lo que estamos programados, lo queramos o no. Y, de hecho, la naturaleza tiene ciertos mecanismos para que no nos desviemos de esa forma de actuar. Vamos a señalar tres de ellos.

El primero de estos ejemplos, es la relación que se da entre el bebé y la madre. Cuando un bebé mama del pecho de su madre, el cuerpo de la madre libera oxitocina, que es un neurotransmisor de placer. Esto significa que la madre siente placer al alimentar a la cría.

El segundo de los ejemplos es el llanto de los niños. Tener al bebé vigilado es algo fundamental para que éste sobreviva, porque, por sí mismo, no puede hacerlo. Por ello, la naturaleza hizo que el llanto de los niños fuera un sonido realmente insoportable para cualquier otro ser humano.

Esto se ha estudiado y confirmado: El sonido del llanto de un bebé es uno de los sonidos más insoportables para el ser humano. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que, con este mecanismo, los padres se encargan de solventar el problema que tenga el pequeño para que se calle (suena mal, pero es un mecanismo efectivo, al fin y al cabo).

Por último, está el ejemplo de la belleza del bebé. No es casualidad que los bebés (no solo humanos, sino de la mayoría de especies) sean bonitos. Es un mecanismo para garantizar que se va a cuidar de ellos. Y funciona.

Como puedes ver, existen poderosas razones biológicas y psicológicas para querer a los bebés. No se trata de algo que surja de la nada, sino que hay todo un mundo de elementos biológicos que nos conducen a ello. ¡Y es importante conocerlos!

El cuidado del bebé desde un punto de vista evolutivo y psicológico
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