Crisis de la mediana edad

“La etapa de crisis”, “la antecámara de la madurez” o “la hora del despertar”, son formas de hacer alusión a la crisis de la mediana edad, un período caracterizado por una serie de cambios singulares que ocurren tanto en el hombre como en la mujer.

Cuando llega la crisis de la mediana edad, que puede ocurrir a los 40, 45 o 50 años –dependiendo de cada individuo-, se comienza a sentir un grado de insatisfacción ante la vida, además de los cuestionamientos.

Luego de gastar tanto tiempo invirtiendo en proyectos, cumpliendo metas o haciendo mil tareas, llega el momento en el que puede ser común experimentar una sensación de vacío.

En este momento también se comienzan a evaluar los sueños de la juventud y los logros que se han adquirido hasta el presente.

Muchas personas se dan cuenta que no se sienten identificados con lo que desean ser en realidad, sino que han vivido bajo la sombra de lo que otros deseaban, y es por ello que también aparecen retos asociados con la identidad y la redefinición de la personalidad.


Podría decirse que este momento es de un cuestionamiento crucial y vital. Así, comienzan las preguntas:

  • ¿He tomado las decisiones acertadas?
  • ¿Qué estoy haciendo con mi vida y qué he hecho con ella hasta ahora?
  • Si pierdo mi estatus, mi carrera y mis oficios, ¿quién soy yo o quién seré entonces?
  • ¿Hacia dónde debo encaminarme ahora?

Estas inquietudes que surgen con la crisis de la mediana edad, lejos de ser un problema, constituyen un reto para una nueva definición del Yo.

Es normal que les ocurra a muchas personas, sin importar su estatus social, nivel académico o edad. En el ámbito religioso también sucede y muchos llegan a lo que denominan su “segunda conversión” o el tiempo de pasar “una noche espiritual”.

La crisis de la mediana edad: época de cambios

Los estudios sobre este tema resaltan los cambios que se experimentan durante la crisis de la mediana edad, sobre todo a nivel físico.

En este momento, se hace una evaluación de todo lo pasado y se valora el tiempo. También, se considera que es una de las etapas más productivas de la vida a nivel social, laboral y profesional.

Hombre maduro mediana edad

Sin embargo, no todo es tan fácil, ya que algunas personas pueden sentir desilusión, pues, no encuentran novedad en nada de lo que hacen.

En ciertos casos, la autoestima puede verse afectada, tal como indican las investigaciones:

“El varón y la mujer viven en un estado psicológico que es capaz de retirar la confianza en sí mismos y dejar caer en la duda sobre el propio equilibrio emotivo/afectivo”.

En este sentido, los cambios que se experimentan tienden a hacer que quien los padece sienta confusión, tanto físico como psicológico y espiritualmente.

Síntomas de la crisis de la mediana edad

Algunos de los síntomas que se pueden presentar con la llegada de la crisis de la mediana edad son los siguientes:

  • Aislamiento
  • Mal humor
  • Irritabilidad
  • Gustos extravagantes
  • Confusión
  • Deseos por vivir momentos emocionantes, lejos de las responsabilidades.
  • Comportamientos arriesgados.
  • Fatiga
  • Cuestionamientos

Además de estos síntomas, algunas personas que atraviesan la crisis de la mediana edad pudiesen tener un cambio en la percepción del tiempo.

Para quienes viven este momento, el tiempo es importante, pues, se adquiere una conciencia de que se “acorta”, es decir, sienten que cada vez queda menos tiempo y no se debe desperdiciar ni un minuto.

Recomendaciones

Algunas sugerencias para salir airoso de la crisis de la mediana edad son las siguientes:

  • Trazar un plan: para vivir los años que vienen con buena calidad.
  • Prepararse psicológicamente: para que los cambios, emociones y sentimientos que están por venir no sorprendan.
  • Observar las señales: para identificar si ya ha llegado el momento de la crisis. Algunos signos pudiesen ser: sentir nostalgia, sensibilidad, desvalorización de lo que se ha logrado, relaciones tensas, insatisfacción, entre otras.
  • Crear un proyecto: esto ayudará a impedir que el constante cambio de emociones genere confusión. Un proyecto para la segunda mitad de la vida puede ser un excelente mapa para conocer los recursos con los que se cuentan, los logros obtenidos y las capacidades. Un buen proyecto contribuirá a llegar a ese destino en el cual se desea estar en los próximo diez o veinte años.
  • Vivir el presente: con aceptación y soltando lo que ya aconteció. Es una nueva oportunidad para sonreír a la vida y seguir adelante, sin complejos. Aceptarse será decisivo para continuar y alcanzar las metas propuestas.
  • Alimentarse saludablemente: porque el metabolismo también cambia, así que hacer actividades físicas también es muy recomendable, además de realizarse exámenes de rutina, pero sin caer en la obsesión.
  • Buscar la red de apoyo: conformada por familiares y amigos, puesto que son un soporte para enfrentar los cambios.

Es probable que, quien cumplió parte de las metas que se había trazado, se sienta “realizado”, así como también es factible que quien no lo hizo sienta que ha perdido el tiempo.

No obstante, todos los momentos de crisis son oportunidades llenas de aprendizajes y posibilidades para crecer.

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Bibliografía

  • Anna, 1946-. (1991). Autopercepción del proceso de envejecimiento en la mujer entre 50 y 60 años. Anuario de Psicología / The UB Journal of Psychology.
  • Cardona Arias, J. A., Giraldo, E., & Maya, M. A. (2016). Factores asociados con la calidad de vida relacionada con la salud en adultos mayores de un municipio colombiano, 2013. Revista Médicas UIS. https://doi.org/10.18273/revmed.v29n1-2016002
  • Estremero, J. (2003). Ciclo Vital Crisis Evolutivas. Unidad de Medicina Familiar y Preventiva. Hospital Italiano de Buenos Aires.
  • Organización Mundial de la Salud. (2012). La buena salud añade vida a los años. Información general para el Día Mundial de la Salud 2012. Ediciones de La OMS.

Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), entre otros.

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