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Antonio ha decidido no volver a ir a comprar al supermercado. No ha tomado esta decisión por comodidad, a él le gustaría poder hacer la compra como lo hacía antes, pero la sola idea de tener que ir a ese lugar le produce ansiedad y agitación, así que ahora prefiere buscar otras alternativas. Y es que, la última vez que fue de compras, Antonio comenzó a sentir una gran agitación repentina, además de dolor en el pecho y una angustia que le hacía no poder siquiera respirar bien. Antonio creía que estaba sufriendo un ataque al corazón, aunque los médicos le dijeron que no. Antonio estaba sufriendo ataques de pánico.

¿Qué es una crisis de angustia o pánico?

Una crisis de angustia, también conocida como ataque de pánico es una sensación muy intensa de miedo y angustia que no son causados por una cognición o idea racional y que nos inmoviliza y bloquea de manera excesiva.

Estos episodios aparecen repentinamente y nos llevan a un estado de paralización, ya que las personas sienten que no pueden controlar la situación.

Los ataques de pánico suelen aterrorizar a las personas ya que suelen confundirse a menudo con ataques al corazón; la idea de morir o no poder controlarse es la base común de este tipo de ataques que son mucho más frecuentes de lo que parece. Sufrir un ataque de pánico aislado es algo común, sin embargo, si los ataques se dan con cierta frecuencia, podemos estar hablando de un trastorno de pánico.

Síntomas del ataque de pánico o angustia

Los ataques de pánico suelen aparecer en unos 10 minutos aproximadamente y no suelen durar más de 20 o 30 minutos. Pueden ocurrir sin ningún desencadenante externo aunque también pueden ser causa de algo que nos produce un terror desmesurado e irracional, como una fobia. Los síntomas más comunes suelen ser:

  • Hiperventilación
  • Sensación de palpitación en el corazón
  • Dolor o sensación molesta en el pecho
  • Sudoración excesiva
  • Temblores
  • Miedo a la muerte
  • Mareos y nauseas
  • Dolor estomacal

Causas de las crisis de angustia o pánico

Las causas de este tipo de ataques no están claras, sin embargo se suele afirmar que hay cierto componente familiar importante. Los eventos estresantes como sucesos traumáticos que causan un fuerte estrés, hacen que ciertas personas puedan ser más propensas a sufrir este problema.

Es necesario acudir a un profesional de la salud cuando se dan este tipo de síntomas para asegurarnos y descartar cualquier patología física.

Diferencias entre ataques de pánico y ataques de ansiedad

Los ataques de pánico y los ataques de ansiedad pueden confundirse muy a menudo y a veces no sabemos diferenciar bien cuales son exactamente las diferencias, ya que hay algunos síntomas que son comunes a los dos tipos de ataques, como las palpitaciones, el miedo o las dificultades en la respiración. Sin embargo, hay algunas diferencias:

Cuando ocurre un ataque de ansiedad, podemos sentir preocupación y miedo, anticipándonos a una situación o evento que nos produce un gran malestar, es decir, el ataque suele estar relacionado con algo que nos estresa o da miedo; además, los síntomas del ataque de ansiedad suelen ser graduales y darse en distintos niveles.

Los síntomas del ataque de pánico sin embargo, pueden ocurrir sin un estímulo concreto que los desencadene y suelen ser percibidos como más graves, además de aparecer de forma más repentina. Cuando ocurren por algún estímulo externo, este puede ser una fobia. Esto hace que el ataque lleve a las personas a tener comportamientos evitativos, como no ir a un lugar concreto como un supermercado o hacer algo como conducir, cuando la persona ha experimentado otro ataque en esos contextos. El ataque de pánico o angustia suele confundirse con un ataque al corazón muy a menudo.

¿Qué podemos hacer para controlar las crisis de angustia?

Sufrir una crisis de angustia o pánico en un momento determinado de nuestras vidas puede ser normal. Cuando esta situación se repite, es necesario buscar la ayuda de un profesional para ahondar en nuestra situación e identificar si estamos sufriendo un trastorno de pánico. A través de la terapia cognitiva conductual, podemos enfrentarnos al temor de sufrir estos ataques y aprender a mantenernos en control ante ellos.

Si sufres un ataque de pánico, seguir los siguientes consejos puede ser muy útil para volver al estado de tranquilidad;

1. Respirar profundamente

Uno de los síntomas más comunes en las crisis de angustia es la hiperventilación. Respirar de forma rápida y descompasada nos mantiene en estado de alerta y no nos permite actuar con racionalidad, ya que el oxígeno en nuestro cerebro es insuficiente. Esforzarnos por llevar a cabo una respiración profunda inhalando el aire lentamente, manteniéndolo durante unos segundos para expulsarlo posteriormente con la misma regularidad, consigue que nuestro sistema nervioso se estabilice y la ansiedad se vaya evaporando.

2. Concentrarnos en la realidad

Cuando estamos teniendo un ataque de pánico, es común sentir desrealización o despersonalización, es decir, contemplar la situación como si no fuera real y como si todo estuviera fuera de control. Centrar la atención en sensaciones físicas familiares como el tacto de nuestra ropa o focalizarnos en un objeto que tenemos cerca, como un teléfono o un reloj, pues hacer que nuestra consciencia vuelva a sentir la realidad y saber que tiene el control.

3. Detectar que sufrimos una crisis de angustia

Reconocer lo que nos está ocurriendo a través de la identificación de nuestros propios síntomas  es muy importante ya que aleja poco a poco las ideas erróneas de que estamos sufriendo otro tipo de ataque físico o de que vamos a morir, algo que caracteriza al ataque de pánico. Al darnos cuenta de lo que realmente nos está ocurriendo, las otras ideas se van diluyendo consiguiendo que nos relajemos cada vez más.

4. Técnicas de relajación

Aprender ciertas técnicas de relajación es muy útil cuando sufrimos ataques de pánico. Cuando manejamos estas técnicas con fluidez, podemos ser capaces de relajarnos de manera cada vez más automática, repitiendo ejercicios como la relajación muscular, en la que nos centraríamos en ir soltando la tensión de cada uno de nuestros músculos poco a poco y de manera progresiva. Junto con la respiración, la relajación es muy importante para salir de este tipo de crisis.

5. Utiliza tu imaginación… para bien

Cuando sufrimos crisis de angustia, en nuestro habla interna se repiten una y otra vez ideas devastadoras sobre lo que nos está sucediendo. “Voy a morir”, “no puedo controlarlo”, “está ocurriendo otra vez”… estas frases se repiten como mantras negativos que nos mantienen en un bucle de ansiedad. Conseguir visualizar una idea o situación que nos tranquiliza, ya se a a través de frases o pensamientos, es muy bueno para desviar los mensajes que nos llegan constantemente y nos causan pánico.

Enlaces de interés

https://www.psycom.net/what-does-a-panic-attack-feel-like/
https://www.helpguide.org/articles/anxiety/panic-attacks-and-panic-disorders.htm
https://adaa.org/understanding-anxiety/panic-disorder-agoraphobia/symptoms

Crisis de angustia o pánico, qué son y cómo enfrentarlas
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