técnicas proyectivas
Técnicas proyectivas

Las técnicas proyectivas son un método creativo para conectar con emociones, necesidades, deseos y carencias que tienen dificultades de aflorar directamente.

Cuándo se utilizan las técnicas proyectivas

Las técnicas proyectivas son utilizadas, sobre todo, para la terapia de la Gestalt, permiten la revelación de material emotivo no consciente, mediante la proyección de este material en forma de metáforas y símbolos que luego el cliente se puede reapropiarse como sus, mediante la identificación.

Objetivo de las técnicas proyectivas

Los objetivos esenciales de este tipo de trabajo son los siguientes:

Darse cuenta

Es estar conscientes del aquí y ahora de cuáles son las figuras y los fondos del cliente; es decir, como jerarquiza su experiencia según las necesidades, carencias, deseos y bloqueos.

Evitar racionalizaciones

Se trata de evitar las racionalizaciones que en el lenguaje verbal lógico tienen más posibilidad de aflorar (hablar sobre cosas que no tienen que ver con uno mismo, saber de antemano qué debe saber, sentir, o pensar).

Abrir aspectos negados de la propia personalidad.

En los ejercicios de proyección el cliente entra en un terreno desconocido y, al mismo tiempo, de alguna manera permisiva, por lo que el desplazamiento de emociones e impulsos a imágenes simbólicas permite al individuo sentirse más protegido que en el lenguaje lógico, respecto a sus reproches íntimos de culpabilidad o ante las amenazas internas.

Tipos de trabajo proyectivo

Hay diferentes tipos de trabajo proyectivo: las fantasías guiadas, los sueños, los dibujos y las historias metafóricas.

Fantasías guiadas

En estado de relajación, se dan al paciente algunas indicaciones generales, el que, primero, se imagina las escenas y, después, narra lo que imagina. De acuerdo con la fantasía el terapeuta trabajará las diferentes emociones, sensaciones y asociaciones.

Ejemplo de fantasía guiada:

El terapeuta hace que el cliente se estire en el suelo sobre una superficie cómoda. Le pide que cierre los ojos y que respire profundamente un par de veces, y que intente expulsar cada vez que expire toda la tensión que tiene acumulada. Le da la consigna que se vaya imaginando todo lo que él le narrará y comienza con la fantasía guiada.

Imagínate que estás en un valle. Es de día o de noche?, estás solo o acompañado ?, como es el valle? Tómate tu tiempo para imaginártelo todo bien.

Empiezas a subir una montaña. Es muy alta o es poco empinada?, tiene un camino bien trazado o tienes que ir subiendo entre los peñascos o bosques ?, vas solo o acompañado ?, es de día o de noche ?, ¿cuánto dura el camino?

Por fin llegas a una cueva. Es oscura o hay luz?, ¿qué sientes? …

Entras y encuentras un / a maestro / a. Cómo es?, ¿qué te hace sentir?

Le tienes que hacer una pregunta de la que no sabes la respuesta y que es importante para ti. Hazla en ella. ¿Qué te responde?, ¿cómo te sientes con la respuesta?

Dale las gracias y despide de él. Vuelve al valle. Es de día o de noche?, vuelves solo o acompañado ?, es más fácil o más difícil volver? …

El terapeuta trabaja después con el cliente la fantasía intentando abordar los puntos que le parecen interesantes, teniendo en cuenta el momento vivencial en que se encuentra el cliente.

Sueños

Se pide al cliente que narre un sueño como si pasara ahora, y que después asuma los diferentes elementos como si fueran una parte de sí mismo; que se imagine ser esto y que se deje llevar por lo que vaya saliendo de su mente. Cada elemento del sueño conecta con un elemento de la realidad, y permite tomar conciencia de actitudes, sensaciones y emociones.

El trabajo con los sueños es similar al que se hace con la fantasía guiada. La diferencia es que la narración lo explica el cliente y que el terapeuta debe conectar los símbolos del sueño con la realidad del cliente.

Un ejemplo de técnica de dibujo es la del rosal, en la que el terapeuta pide al cliente que dibuje un rosal y el lugar donde vivo, con todo tipo de detalles. El terapeuta debe tener pinturas y colores para que el cliente pueda expresar su creatividad al máximo.

Una vez hecho el dibujo, se le pide que describa el rosal y nos explique la historia. Después le pedimos que la vuelva a relatar y que sustituya el rosal por “yo”. Se trabajan las relaciones que tiene la historia del rosal con la realidad del cliente, de acuerdo con la descripción que hace del rosal respecto a su manera de hacer. También es importante centrarse en el impacto emocional que este trabajo provoca en el cliente.

Dibujos e historias metafóricas

Se pide al cliente que dibuje algo con su entorno, y se le da todo el material y el tiempo que necesite. Una vez realizado el trabajo, debe narrar una historia en la que se describa el dibujo y se expliquen las relaciones entre los diferentes elementos y la historia contextual. Después debe sustituir el protagonista del dibujo por “yo”. A partir de esto, el terapeuta trabaja sensaciones y emociones, y el vínculo que la historia metafórica tiene con la vivencia actual del cliente.

¿Para qué sirven las técnicas proyectivas?

Este tipo de técnicas de toma de contacto con uno mismo sirven al terapeuta para identificar las dificultades que presenta el cliente a la hora de asimilar las experiencias y planificar su intervención de una manera específica.

Así, por ejemplo, si una persona nos cuenta un sueño en el que uno de los personajes, después de una discusión, se pone a llorar, nuestro trabajo será ayudarle a sentir, identificar y expresar las sensaciones y emociones que se ocultan detrás del llanto de este personaje, utilizando para ello diversas técnicas. En cambio, imaginamos que trabajamos con la técnica proyectiva del rosal. Si después de dibujarlo y de relatar su historia, vemos que el rosal está aislado y no tiene ningún lugar cerca de la cual pueda obtener agua, ni hay ningún personaje que pueda regar, trabajaremos con el cliente sus necesidades y la manera en que las satisface.

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