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La Psicología Positiva nos ha inundado en los últimos años. Mensajes diciendo que todo va a salir bien, que pongamos al mal tiempo buena cara… Sin embargo, en muchas ocasiones estos mensajes lejos de ayudarnos, pueden hacer que empeore nuestro estado emocional. ¿Por qué? Vamos a verlo.

Cómo puede ayudarnos (y no) la psicología positiva

La Psicología Positiva se puso de moda hace apenas unos años. En todas partes, en las redes sociales, en nuestro entorno… hemos podido ver los mensajes continuos incitándonos a estar felices y a no preocuparnos por nada.


A su vez, ha surgido también la corriente contraria, con un punto más irónico y divertido que nos invita a reírnos de nuestras desgracias. Tanto un tipo de psicología como la otra pueden ser buenas, siempre y cuando hagamos un uso correcto de estos mensajes.

No obstante, la psicología positiva no puede convertirse en una forma de olvidar los problemas en cuanto a que evitemos solucionarlos. En el caso de que nos encontremos mal, es muy probable que sea por algo que tenemos pendiente resolver.

Esconderlo y ocultarlo de nuestra mente no es para nada la solución. Más bien puede suceder lo contrario, y es que desarrollemos una conducta evitativa. Es decir, que no queramos ver estos problemas y los enmascaremos con sonrisas en lugar de sentarnos con nosotros mismos para encontrarles una solución.

Por lo tanto, frases del tipo “todo va a salir bien”, “tú puedes con todo” o “hoy va a ser un gran día”, pueden servirnos de consuelo en un momento dado. Por supuesto, no tenemos que olvidarnos de ella y pueden ayudarnos mucho en momentos malos de nuestra vida.

Pero más allá de eso tenemos que ver realmente por qué estamos así, qué nos hace sufrir. Para conseguirlo tendremos probablemente que enfrentarnos a realidades duras, complicadas, que nos harán sufrir y que no habrá frase que consiga consolarnos.

No obstante, es importante asumir que el dolor es una emoción más y hay que enfrentarse a ella sin tanto miedo. Esta, como tantas otras, hay que experimentarla para aprender de ella y como una de las fases de nuestra vida que tarde o temprano por un motivo u otro acabará por llegar.

De hecho, la psicología positiva da mucha importancia a las emociones positivas para potenciar el bienestar. Sin embargo, hay que entender que no tiene por qué haber emociones negativas y positivas.

Que estas sean buenas o malas depende del momento, pero también de la persona y de muchos factores. La tristeza por ejemplo puede llegar a ser una emoción que nos ayude a crecer o que nos avise de que estamos encaminándonos por un camino que no queremos. Por lo tanto, hay que prestar atención y escucharlas.

Sentarnos con nuestro dolor nos ayuda a avanzar

Sentarnos con nuestro dolor, ver dónde está el problema, asumirlo y, en caso de que lo necesitemos, hablarlo con un profesional, puede suponer un revulsivo en nuestra vida que nos haga conseguir superar este y otros inconvenientes futuros.

Por esta razón, es importante que, aunque utilicemos la psicología positiva y mantengamos una actitud de esperanza, también seamos conscientes de que nuestro trabajo y esfuerzo es fundamental para que todo salga bien y la vida transcurra como queremos que lo haga. En definitiva, para lograr ser felices.

De hecho, la psicología positiva ha estudiado en las últimas décadas algunos temas clave, como el desarrollo de emociones positivas, la inteligencia emocional, la capacidad de las personas para fluir en sus actividades o la alegría.

Las claves según Seligman, un psicólogo estudioso de esta rama de la psicología, son tres: el disfrute de emociones positivas como la gratitud, el perdón, la esperanza o la capacidad de disfrutar de la vida.

También es clave tener una vida comprometida con uno mismo y con los demás. Esto es clave en la psicología en general, y además en la psicología positiva en particular, pues esto hará que afrontemos los retos y los problemas desde la autoconfianza.

Y, por último, vivir una vida con significado, sentido y propósitos. Esto implica tener ilusión y proyectos que nos hagan estar motivados y sentir que evolucionamos, pues es algo fundamental para nuestro bienestar físico y mental.

Técnicas como la relajación o controlar la respiración, la meditación o el mindfulness para focalizar la atención en el presente, disfrutar de actividades físicas y centrarnos en nuestras fortalezas personales puede ser de gran ayuda.

En resumen, la Psicología Positiva puede ser aplicada en algunos contextos y momento. No obstante, hay veces que es mejor asumir que las cosas van mal para solucionarlas y evitar ocultarlas tras una falsa sonrisa que no resolverá nada, sino más bien hará que estas empeoren.

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