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Conducta sexual en hombres y mujeres

En los seres humanos, el control de la respuesta sexual proviene en parte de la corteza cerebral, pero es la médula espinal la encargada de coordinar esta actividad cerebral con la información sensorial que proviene de los genitales, generando una actividad crítica que mediatiza la respuesta sexual de las estructuras genitales.

Control neural de los órganos reproductores

aparato genital masculino femenino

Los genitales externos, sobre todo el clítoris y el glande del pene, se encuentran densamente enervados por mecanorreceptores. La adecuada estimulación de estos órganos puede producir erección; el pene y el clítoris son los órganos eréctiles masculino y femenino, respectivamente, que se encuentran formados por dos cuerpos cavernosos rodeados de una mucosa.

Vía sensorial

Los mecanorreceptores del pene y del clítoris envían sus axones hacia la raíz dorsal de la médula espinal, para llegar en el cuerno dorsal de la médula y proyectar para las columnas dorsales hacia el encéfalo.

El sildenafil, un potente fármaco comercializado bajo el nombre de Viagra, se utiliza como tratamiento de la disfunción eréctil. Concretamente, es un inhibidor selectivo de la 5-fosfodiesterasa presente en el cuerpo cavernoso. Este compuesto actúa aumentando los efectos del óxido nítrico sobre los tejidos eréctiles.

Vía parasimpática

La erección está controlada principalmente por los axones del sistema nervioso parasimpático. En la región sacra de la médula espinal, las neuronas parasimpáticas se pueden activar directamente gracias a los axones de los mecanorreceptores de los genitales y los axones descendentes del encéfalo. El incremento de volumen y la erección del pene y del clítoris dependen del flujo sanguíneo; el sistema parasimpático estimula la liberación de acetilcolina, de polipéptido intestinal vasoactivo y óxido nítrico, directamente a los tejidos eréctiles. Durante la cópula, el sistema parasimpático también estimula la liberación de sustancias lubricantes de las paredes vaginales (glándulas de Bartholin a la mujer) y de la glándula bulbouretral (hombre).

Vía simpática

Cuando la estimulación sexual es bastante intensa, las neuronas descendientes del encéfalo y los axones procedentes del pene y del clítoris activan las neuronas simpáticas ubicadas en los segmentos lumbar y torácico de la médula espinal. En el hombre, los axones eferentes simpáticos desencadenan los procesos de emisión y eyaculación del semen y, en las mujeres, la activación simpática genera (a lo largo del orgasmo) fuertes contracciones musculares, dilatación del conducto cervical y un aumento de la motilidad del útero y de las trompas de Falopio, facilitando el transporte de los espermatozoides hacia el óvulo.

Los mecanismos neurales subyacentes a las sensaciones y percepciones del clímax sexual son, hoy por hoy, desconocidos en ambos sexos.

En la respuesta sexual se produce una activación sensorial de los mecanorreceptores de los órganos sexuales y una estimulación de las eferencias parasimpáticas y simpáticas.

Mecanismos cerebrales de la conducta sexual

Cerebro y conducta sexual masculina

En el hipotálamo humano, y también a otras especies animales, el área preóptica medial ha estado muy relacionada con el control encefálico de la conducta sexual masculina.

nucleos hipotalamicos
Núcleos hipotalámicos

En el hipotálamo humano, y también a otras especies animales, el área preóptica medial ha estado muy relacionada con el control encefálico de la conducta sexual masculina.

Diferentes estudios experimentales han mostrado lo siguiente:

  • La estimulación eléctrica del área preóptica medial genera la activación de conductas de copulación.
  • Su lesión suprime, irreversiblemente, la conducta sexual a los machos.

Hay investigadores que exponen que los efectos disruptores de la lesión del área preóptica medial sobre la conducta sexual parece que se explican por una alteración de las conductas de cópula y no por una inhibición de la motivación sexual; sin embargo, trabajos experimentales recientes (Shimura y colaboradores, 1994) apuntan en sentido contrario, ya que han encontrado una activación de las neuronas de esta área cerebral en conductas anticipatorias de las consumatoria.

area preoptica medial

El área preóptica medial recibe la información del órgano vomeronasal, mediante las proyecciones del núcleo de la cama de la estría terminal y del núcleo medial de la amígdala. Asimismo, el área preóptica medial recibe la información referente a los receptores sensoriales de los genitales externos (mecanorreceptores), mediante las proyecciones de la formación reticular mesencefálica y de la amígdala medial.

Por ejemplo, se ha podido comprobar que el volumen del núcleo sexualmente dimorfo del área preóptica medial está relacionado con la actividad sexual de ratas machos y que su lesión reduce la conducta sexual masculina.

El área preóptica medial ejerce un control sobre la conducta sexual, por medio de sus proyecciones en el campo tegmental lateral mesencefálico; la interrupción de esta vía neural de comunicación altera la conducta sexual masculina.

Tanto el sistema principal olfatorio como el accesorio envían sus axones a la amígdala medial. Se ha podido comprobar que lesiones de esta estructura alteran algunos aspectos sexuales masculinos. Asimismo, la extirpación bilateral de todo el complejo amigdalino genera cuadros de hipersexualidad en primates.

Cerebro y conducta sexual femenina

Del mismo modo que en los machos, la información quimiosensorial del sistema principal olfatorio y del accesorio, así como la información somatosensorial los mecanorreceptores genitales llegan al núcleo medial de la amígdala.

En las hembras, las neuronas de la amígdala medial proyectan en el área preóptica medial y el núcleo ventromedial del hipotálamo.

Así, por ejemplo, tanto las lesiones de la sustancia gris como la sección los axones que la comunican con el hipotálamo ventromedial producen un deterioro en la conducta sexual.

El núcleo ventromedial del hipotálamo envía sus axones hacia la sustancia gris periacueductal del mesencéfalo. Desde esta región, se envía la información hacia la formación reticular del bulbo, para llegar, en última instancia, a la médula espinal y poder poner en marcha los mecanismos eferentes que controlan la conducta de cópula.

Mecanismos neuroquímicos de control de la conducta sexual

Conducta sexual masculina

Algunas hormonas, como los esteroides gonadales y las hormonas peptídicas neurohipofíticas, pueden actuar sobre receptores de células nerviosas, alterando los patrones de la conducta sexual.

Esteroides gonadales

Como hemos visto en el núcleo anterior, las hormonas gonadales tienen efectos organizadores y activadores sobre el cerebro y la conducta sexual. Concretamente, los andrógenos tienen efectos activadores de la conducta sexual masculina con su actuación sobre receptores de las neuronas del área preóptica medial.

Así, por ejemplo, si a una rata macho se le extraen los testículos, su conducta sexual quedará inhibida; sin embargo, mediante la administración intracerebral de testosterona en el área preóptica medial se pueden reinstaurar los patrones normales de respuesta sexual.

Oxitocina

La oxitocina tiene un papel regulador sobre la conducta sexual de los mamíferos: la administración intracerebral de oxitocina genera una conducta sexual más vigorosa y persistente, en ambos sexos. La oxitocina puede actuar en el cerebro potenciando la inducción de deseo sexual: concretamente, sus efectos neurales se concentran en el núcleo del lecho de la estría terminal, en el área preóptica medial y el núcleo ventromedial del hipotálamo. Esta hormona también interviene en los mecanismos de erección peneana y eyaculación.

Como ejemplo se cita la disminución de la latencia de eyaculación y un aumento de la probabilidad de erección peneana, tras la administración cerebral de oxitocina.

Vasopresina

Otra hormona peptídica neurohipofítica, la vasopresina, es secretada por neuronas de la amígdala medial y del núcleo de la cama de la estría terminal. La administración intracerebral de antagonistas de esta hormona inhibe la conducta sexual masculina en ratas.

Se ha podido comprobar que la administración de testosterona induce la recuperación de los niveles de vasopresina encefálica, minimizados tras una extirpación testicular. Este efecto coincide con la recuperación de la actividad sexual.

Además del control neural de las hormonas, algunos neurotransmisores clásicos resultan esenciales para la conducta sexual masculina.

Dopamina

En 1995, Hull y colaboradores encontraron que las neuronas del área preóptica medial liberaban dopamina durante la actividad sexual.

Por ejemplo, la administración de agonistas dopaminérgicos en el área preóptica medial facilita los mecanismos de erección y aumenta la conducta de cópula.

Tanto los esteroides gonadales como la dopamina, la oxitocina y la vasopresina parece que tienen un papel muy importante en la conducta sexual masculina.

La conducta sexual femenina

La conducta sexual femenina depende de la secreción de estradiol y progesterona. Los efectos del estradiol y la progesterona sobre la conducta sexual femenina se llevan a cabo mediante la activación de los receptores del núcleo ventromedial del hipotálamo, por parte de estas hormonas.

La administración intracerebral de estas dos hormonas en el núcleo ventromedial del hipotálamo activa los patrones de la conducta sexual femenina, incluso en ausencia de las gónadas.

El mecanismo de actuación del estradiol y la progesterona es concatenado: el estradiol aumenta la sensibilidad celular a la progesterona, incrementando la cantidad de receptores por esta; de esta manera, se genera un efecto de amplificación de la señal hormonal.

Del mismo modo, la hormona peptídica oxitocina es capaz de facilitar la respuesta sexual en hembras, previamente tratadas con estradiol y progesterona.

La estimulación mecánica de los receptores de los órganos sexuales genera una activación noradrenérgica. Así, la sección de las vías noradrenérgicas que proyectan a la médula o el prosencéfalo deterioran la conducta sexual.

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La orientación sexual

El hecho de encontrar dimorfismo sexual en el cerebro humano llevó a pensar que probablemente había algunas diferencias estructurales según la orientación sexual del sujeto.

Debemos tener en cuenta que la conducta sexual humana es muy compleja y que los mecanismos de elección de una pareja sexual son amplios e influenciables por factores educacionales y sociales.

Cerebro y orientación sexual

En 1989, Laura Allen y Roger Gorski, investigadores de la Universidad de California, encontraron que los núcleos intersticiales 2 y 3 del hipotálamo anterior eran mayores en machos que en hembras.

En 1991 Simon Le Vay, neuroanatomista que trabajaba, en ese momento, en el Instituto Salk de San Diego, en California, publicó un artículo en la revista Science donde describía que el núcleo intersticial 3 del hipotálamo anterior parecía mostrar el doble de tamaño en el cerebro de hombres heterosexuales en comparación con hombres con una orientación homosexual. Esta misma comparación hecha entre cerebros de hombres homosexuales y mujeres heterosexuales mostraba como el tamaño del núcleo en ambos grupos era muy similar.

Por otra parte, Dick Swaab y colaboradores, del Instituto de Investigación Cerebral de Amsterdam, describieron diferencias estructurales en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, según la orientación sexual del sujeto: este núcleo tenía un número más grande de células en el hipotálamo de hombres homosexuales que en el de hombres heterosexuales.

Volumen del núcleo de la cama de la estría terminal en 4 grupos poblacionales: hombres heterosexuales, hombres homosexuales, mujeres heterosexuales y mujeres transexuales (hombres a los que se ha intervenido quirúrgicamente): Dick Swaab y colaboradores encontraron que el núcleo de la cama de la estría terminal tenía más volumen en hombres que en mujeres, sin presentar variaciones según la orientación sexual del sujeto. Sin embargo, en mujeres transexuales el volumen del núcleo era incluso inferior al de las mujeres heterosexuales.

Así pues, en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y en el núcleo intersticial 3 del hipotálamo anterior se han encontrado diferencias estructurales según la orientación sexual del sujeto.

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