condicionamiento clasico

El conductismo supone un planteamiento consistente con la idea de la tábula rasa propuesta por Locke. Aquí el elemento clave es el aprendizaje y los factores biológicos son importantes únicamente en la medida en que proporcionan los fundamentos básicos a las respuestas aprendidas. El condicionamiento clásico y el operante son la mayor expresión de este modelo.

La posición conductista centra su interés en el estudio de la conducta manifiesta, en lo que el organismo hace. Se preocupa sobre todo por estudiar cómo a partir de las conductas con que nace el sujeto se van formando nuevas conductas mediante el condicionamiento.

Watson y el condicionamiento clásico

Breve biografía de John Broadus Watson

Watson y el condicionamiento clásico

Una de los figuras más significativas del conductismo ha sido John Broadus Watson (1878-1958). El propio Watson (1936) reconocía que en la escuela había sido más bien perezoso, algo desobediente y que no logró buenas notas.

Sin embargo, se producirían ciertos cambios tras estudiar en la Universidad y empezar a realizar investigación psicológica con animales. Después de obtener su grado de doctor comenzó su docencia en la Universidad, período en el que realizó su trabajo más productivo. En 1913 lanzó su famoso manifiesto conductista.

Años más tarde Watson sería despedido de la Universidad a causa de su divorcio demasiado cacareado en la prensa. A partir de este momento entraría en distintos negocios relacionados con la psicología, y siguió publicando artículos sobre psicología en revistas dirigidas al público general.


La influencia de Pavlov en John B. Watson

Watson se apoyaba en los trabajos del denominado condicionamiento clásico que había sido estudiado por Pavlov (eminente fisiologo ruso que recibió el Nobel de medicina en 1904 por sus estudios sobre el sistema digestivo).

Este investigador había observado en una serie de experimentos que los perros salivaban ante la visión de la comida. La comida constituía un estímulo incondicionado para esa respuesta de salivación, es decir, se trataba de una respuesta no aprendida que el perro poseía naturalmente.

También, observó que cuando los perros oían la llegada del cuidador que les iba a dar la comida empezaban a salivar incluso antes de ver el alimento. A partir de esta observación inicial Pavlov intentó y consiguió que se formara una asociación entre el sonido de una campana y la salivación.

Watson y el Condicionamiento Clásico

Tras un proceso consistente en presentar en varios ensayos la comida junto con el sonido de una campana, los perros salivaban cuando oían la campana. De esta forma, el sonido de la campana se había convertido en un estímulo condicionado.

El estudio de lo observable por medios directos

Watson, influido por la investigación de Pavlov creía que sólo los eventos directamente observables (estímulos y respuestas) debían de ser el centro de la investigación. No consideraba pertinente, por tanto, abordar los procesos internos e inobservables. Este autor planteaba que el ambiente era la fuerza suprema que dirigía el desarrollo del niño.

Pensaba que los niños podían ser modelados en cualquier dirección que deseasen los adultos si estos controlaban cuidadosamente las asociaciones (ambientales) estímulos-respuestas. Reflejo de estas ideas es su propuesta:

Dadnos una docena de niños sanos, bien formados, y un mundo apropiado para criarlos, y garantizamos convertir a cualquiera de ellos, tomado al azar, en determinado especialista: médico, abogado, artista, jefe de comercio, pordiosero o ladrón, no importa los talentos, inclinaciones, tendencias, habilidades, vocaciones y raza de sus ascendientes (1924, pp. 104).

Watson y el aprendizaje desde el condicionamiento clásico

Watson concebía que el condicionamiento es la base de toda la conducta. Para explicar esta idea adopta un enfoque genético:

Realiza experiencias con niños en los primeros meses de vida para comprobar cómo, a partir de unos pocos reflejos incondicionados, se van formando toda la gama de respuestas condicionadas que constituyen toda la conducta del adulto.

Uno de los principales intereses de Watson fue el condicionamiento de las emociones. Proponía que en el momento del nacimiento hay sólo tres reacciones emocionales no aprendidas: miedo, ira y amor.

Según Watson los niños inicialmente no quieren a personas específicas, sino que paulatinamente son condicionados a hacerlo. Esto se produce porque frecuentemente aparece la madre a la vez que acaricia al bebé o lo mece, de forma que la madre acaba convirtiéndose en un estímulo condicionado. Más tarde otras personas asociadas con la madre también elicitarán las mismas respuestas.

Watson y el condicionamiento de las fobias

Watson y Rayner (1924) en uno de los estudios más famosos de la psicología intentaron comprobar estas ideas experimentalmente. Para eso llevaron a su laboratorio a Albert, un niño de algo menos de un año, saludable y emocionalmente estable.

Su objetivo era condicionar el miedo a las ratas blancas. Con esta intención acercaron la rata al niño (que inicialmente no temía a las ratas) y cuando Albert empezó a aproximar su mano al animal provocaron un fuerte sonido.

Como puede suponerse Albert se sobresaltó, y además se levantó, cayó hacia delante y empezó a llorar. En total Albert tardó siete sesiones de condicionamiento para aprender el miedo a las ratas blancas.

Tras este procedimiento el resultado era que tan pronto como Albert veía las ratas comenzaba a lloriquear. Pero además este miedo se generalizó a otros animales como conejos, un perro, y objetos como un abrigo de piel de foca, algodón, o un disfraz de Santa Claus.

Esto demuestra que es posible instaurar una respuesta emocional ante un objeto neutro y, además, que se puede producir una generalización o transferencia de esta respuesta a otros estímulos parecidos.

Además, para Watson, era notorio que todos estos hechos habían tenido lugar sin intervención alguna de la «mente«, la «voluntad», y otras variables de índole subjetiva. Era únicamente la situación estimular (ruido fuerte al aparecer el animal) la que determinaba que se diera una respuesta (llanto, huida) ante un estímulo (rata).

Referencias

  • Ribes, E. (1995). John B. Watson: el conductismo y la fundación de una Psicología científica. Acta Comportamentalia: Revista Latina de Análisis del Comportamiento3(3).
  • Watson, J. B. (2006). La psicología desde el punto de vista del conductista. En: Ribes, E. y Burgos, J.(Coords). Raíces históricas y filosóficas del conductismo2, 275-292.
  • Watson, J. B., & Poli, O. (1973). Qué es el conductismo?. Paidós.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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