Las teorías del aprendizaje explican el comportamiento delictivo como una conducta aprendida. En contraposición a las teorías biológicas o psicoanalíticas, las causas del comportamiento fuera del individuo. Principalmente, se basan en el:

  • Condicionamiento clásico
  • Condicionamiento operante
  • Aprendizaje vicario

Ahora bien, ¿cómo se puede explicar la delincuencia desde estas tres perspectivas y con una base casi exclusiva en los factores externos al individuo?



El Condicionamiento Clásico como explicación del comportamiento delictivo

El condicionamiento clásico ha sido utilizado por Eysenck como base para su teoría. De acuerdo con ella, el niño sufría el castigo por desviarse de la norma a lo largo de su infancia por padres, maestros, etc. Por consiguiente:

  • El castigo actuaría como estímulo incondicionado
  • El acto antisocial como estímulo condicionado
  • Y el resultado de miedo, ansiedad y culpa, como respuestas incondicionadas

Por lo tanto, la mera presencia de un pensamiento que tuviera que ver con infringir una norma, generaría medio, ansiedad o culpa. De esta manera, se minimizaría la posibilidad de llevar a cabo dicho comportamiento.

La teoría de Eysenck resaltaba la importancia de la socialización, como un medio para prevenir o caer en la delincuencia. Esto dejaba la puerta abierta a elaboraciones posteriores desde el condicionamiento operante y el aprendizaje social.

El Condicionamiento Operante como explicación del comportamiento delictivo

Otros autores se han centrado en el condicionamiento operante para explicar el moldeamiento y mantenimiento de la conducta delictiva. ¿Cómo?, mediante el reforzamiento diferencial. Se parte de que el comportamiento delictivo es reforzado tanto por reforzadores positivos como reforzadores negativos.

Entre los reforzadores positivos han sido frecuentemente señalados:

  • Ganancias materiales derivadas del acto delictivo
  • La aceptación y prestigio dentro de un grupo de referencia
  • El aumento del autoconcepto

Actuación conjunta de los reforzadores

Estos reforzadores van a actuar en muchos casos de forma conjunta. Por ejemplo, alguien que tras un acto arriesgado roba una fuerte suma de dinero, es reforzado por los propios bienes materiales conseguidos. Pero, a la vez, elevará su autoconcepto, al evaluarse a sí mismo como más valeroso, arriesgado o inteligente que otros. Finalmente, ganará prestigio y consideración dentro de su grupo de referencia.

El papel del reforzamiento negativo en el comportamiento delictivo

En el reforzamiento negativo una conducta se refuerza por su capacidad para eliminar o reducir una estimulación aversiva. Esta explicación se da en muchos casos a comportamientos delictivos asociados con una reducción de estados de ansiedad, estrés y frustración. Por ejemplo:

  • Delitos sexuales
  • Lesiones
  • Robos y hurtos

También, explicaría otros actos frecuentes hoy en día como los asaltos a farmacias, gasolineras, etc. en los que no se persigue la consecución de una ganancia material sino la eliminación de un estado de necesidad o carencia.

La actuación conjunta del reforzamiento positivo y negativo en el comportamiento delictivo hace que este tipo de conductas sean sumamente resistentes a la extinción.

A ello hay que unir el hecho de que la detención y el arresto se producen de forma intermitente dando lugar a un programa de reforzamiento parcial que tiene como principal característica el hacer que las conductas así adquiridas y/o mantenidas sean mucho más resistentes a la extinción (algo que también ocurre con las infracciones a las normas de circulación).

Hay otro hecho que desde la perspectiva operante explica la dificultad que todos los sistemas sociales han encontrado para reducir o eliminar las conductas delictivas entre sus miembros.

¿Por qué es tan difícil erradicar la delincuencia?

Todas las sociedades y culturas se protegen de los individuos que transgreden las normas mediante el empleo del castigo. Así, cuando un individuo comete un acto considerado delictivo es perseguido y castigado por ello. Por ejemplo: multa, pena de cárcel, trabajos comunitarios, etc.

Sin embargo, una de las características del castigo, como método de reducción o eliminación de conducta, es que para que sea efectivo debe ser aplicado de forma inmediata a la emisión de dicha conducta.

Por el contrario, esto no sucede salvo en contadas ocasiones; siendo, por tanto, muy reducida su eficacia.

La teoría del aprendizaje social y la explicación de la delincuencia

La teoría del aprendizaje social ha puesto su énfasis en el modelado. De forma que este jugaría un papel importante en el aprendizaje y la ejecución de conductas delictivas. La observación de modelos incide sobre el niño en la adquisición de:

  • Hábitos de comportamiento generales y particulares, como es el caso de la agresión
  • Normas y juicios morales
  • Autocontrol. Entendido éste como la capacidad para tolerar la demora de la recompensa, la posibilidad de renunciar al refuerzo inmediato en vistas de lograr metas a largo plazo. Finalmente, al empleo de autorecompensas y autocastigos tras la ejecución de determinadas conductas.

La influencia del modelado en la conducta ha sido ampliamente estudiada en relación con la agresión. Bandura (1976) señala que las más altas tasas de conducta agresiva se han encontrado en ambientes en que abundan los modelos agresivos y donde la agresividad es altamente valorada.

El modelado y la delincuencia

Modelos de agresión pueden encontrarse en la familia y la subcultura y de forma simbólica en cine y televisión. La observación de modelos influirá sobre la conducta agresiva, mediante cuatro procesos diferentes:

  • Función discriminativa de las asociaciones modeladas. A través de los reforzamientos que obtienen los actos modelados en distintas ocasiones, estos terminan por servir de indicios informativos para que el observador se conduzca de modo similar en los momentos adecuados
  • Función desinhibitoria. La exposición a modelos que ejecutan acciones violentas, sin que medien consecuencias aversivas, tiene efectos desinhibitorios sobre los observadores
  • Función de instigación. En condiciones en que un sujeto está propenso a comportarse agresivamente, cualquier fuente que le active emocionalmente puede acrecentar las conductas agresivas
  • Función de intensificación del estímulo. El observador va a prestar atención a los instrumentos utilizados por el modelo, pudiendo utilizarlos posteriormente, aunque no necesariamente de la misma forma en que este lo ha hecho

De una forma concreta podemos sintetizar esta orientación en dos puntos:

  • La conducta del delincuente es función de su historia particular de aprendizaje social
  • Regulando las contingencias de refuerzo y castigo, de acuerdo con los principios del aprendizaje social, puede fortalecerse la conducta socialmente adaptada y debilitarse la conducta antisocial

Esta teoría ha sido aplicada a la imitación de comportamientos delictivos lo que ha provocado el desarrollo de técnicas de entrenamiento destinadas a delincuentes. Por ejemplo:

  • Economía de fichas
  • Entrenamiento en habilidades sociales
  • Técnicas de resolución de problemas
  • Autocontrol
  • Inoculación del estrés

Referencias

  • Bandura, A., & Walters, R. (1976). Teoría del aprendizaje social y desarrollo de la personalidad. New York: Editorial alianza.
  • Eysenck, H. J., & Bordas, M. D. (1970). Fundamentos biológicos de la personalidad. Barcelona: Fontanella.
  • Pavlov, I. P., & Watson, J. (2004). Condicionamiento clásico. Retrieved October.
  • Ribes, E. (1983). ¿ Es suficiente el condicionamiento operante para analizar la conducta humana. Revista Mexicana de Análisis de la conducta9(2), 117-130.




Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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