cerebro hemisferios

Cuando se sufre una lesión cerebral, dependiendo de las áreas que hayan sido dañadas, tendrán una repercusión u otra sobra la conducta y la cognición. Por ejemplo, aquellos pacientes que padezcan una afasia de Broca, tendrán dañado parte de su lóbulo temporal del hermisferio izquierdo. Sin embargo, el daño cerebral no sólo se queda en el área afectada, sino que se produce una descompensación cerebral entre los dos hemisferios llamada competencia interhemisférica. En este punto, las cuestiones principales son, ¿en qué consiste esta competencia y cómo se puede compensar?

La neuropsicología avanza cada vez más rápido. El descubrimiento de nuevas herramientas y técnicas, permiten la exploración del cerebro de forma más detallada y realizar intervenciones de forma más precisa y segura. Uno de los mayores quebraderos de cabeza de los investigadores es el poder intervenir e investigar el cerebro sin invadirlo y sin dañarlo. Hasta hace unos años, esto parecía bastante improbable, pero con los avances tecnológicos apareció la estimulación magnética transcraneal. ¿Cuál es una de las posibles aplicaciones de esta técnica? Compensar la competencia interhemisférica.

A lo largo de este artículo, se profundizará en el concepto de competencia interhemisférica y se podrán ver los efectos positivos que puede aportar la estimulación magnética transcraneal (TMS, de sus siglas en inglés) en esta alteración cerebral.

Competencia Interhemisférica

Cuando los hemisferios cerebrales se encuentran en estado de reposo, mantienen una constante interacción. Esta interacción es dinámica, estable y equilibrada, y se lleva a cabo a través de una interacción en la que los hemisferios se excitan y se inhiben entre sí de forma constante. Por ejemplo, si el hemisferio derecho se excita demasiado, el hemisferio izquierdo lo inhibe, y viceversa. De esta forma, en estado de reposo, se crea este equilibrio.

Sin embargo, cuando tiene lugar algún tipo de daño cerebral este equilibrio desaparece. El hemisferio dañado pasará a estar hipoactivo y debido a esto no podrá ejercer de forma correcta la inhibición sobre el hemisferio sano. De este modo, el hemisferio sano pasará a hiperactivarse y al estar hiperactivado la inhibición sobre el hemisferio dañado será mayor. En resumen, el hemisferio dañado no sólo se tornará hipoactivo por la lesión, sino que además, el hemisferio sano lo inhibirá todavía más. Cuanto mayor sea este desequilibrio, peor será el pronóstico de la recuperación de los déficits cognitivos.

Estimulación magnética transcraneal

Como describen Ibiricu y Morales (2009): la estimulación magnética transcraneal es un método no invasivo para estimular eléctricamente el córtex cerebral y poder valorar la excitabilidad del córtex motor y del tracto corticoespinal”. Uno de los retos de la neuropsicología era tener a su alcance un método no invasivo que permitiera intervenir sobre el cerebro. Por este motivo, la TMS (de sus siglas en inglés) resulta ser tan importante. La estimulación que produce la TMS puede ser tanto a nivel excitatorio como inhibitorio, es decir, de la misma forma que se puede activar una zona del cerebro, se puede “desactivar”.

La TMS es un estimulador magnético que consiste en una bobina conectada a uno o más capacitadores que almacena una gran cantidad de energía eléctrica y que puede ser descargada en un periodo muy breve de tiempo. Como describe el equipo de Malavera (2014), “la bobina de estimulación consiste en un material de hilo de cobre completamente aislado recubierto con un molde de plástico. Con la bobina activa, el campo magnético penetra fácilmente piel, cráneo y meninges e induce una corriente eléctrica secundaria en el tejido cerebral”. De esta forma, se puede modular la actividad cerebral de forma segura.

Para generar un campo magnético con la intensidad suficiente para estimular la corteza, la corriente debe ser de entre siete y diez kiloamperios y se aplica en un pulso de una duración de un milisegundo. A través de la corriente que induce el campo magnético, se activan los axones tanto de la corteza cerebral y de la sustancia blanca subcortical y subyacente. De esta forma, la corriente eléctrica se aplicará tanto a zonas de la corteza cerebral como a otros puntos subcorticales que reciben proyecciones de la zona sobre la cual se está produciendo la estimulación.

Competencia interhemisférica y TMS

A través de esta técnica, aquellas personas con un hemisferio cerebral dañado podrían beneficiarse. Como se ha visto, cuando existe una lesión en un hemisferio, éste se vuelve hipoactivo y además, recibe una sobre-inhibición del hemisferio sano. Con ayuda de la TMS a baja frecuencia se logra reducir la hiperactividad del hemisferio sano y, de esta forma, dejará de sobre-inhibir al hermisferio dañado. A través de este método, se pretende que el hemisferio dañado pueda funcionar de la mejor forma posible sin la sobre-inhibición que produce sobre él el hemisferio sano.

Bibliografía

Ibiricu, M. y Morales, G. (2009). Estimulación magnética transcraneal. Anales del sistema sanitario de Navarra, 32 (3), 105-113.

Malavera, M., Silva, F., García, R., Rueda, L. y Carrillo, S. (2014). Fundamentos y aplicaciones clínicas de la estimulación magnética transcraneal en neuropsiquiatría. Revista colombiana de psiquiatría, 43 (1), 32-39.

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