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Obsesionarse por una persona es una situación que puede suceder a cualquier persona en el momento menos pensado de su vida. Para superar una situación de este tipo es importante conocer antes por qué se produce este hecho para, de este modo, combatirlo y superarlo.

La mente obsesionada: un secuestro emocional

Ante todo, es importante saber cómo funciona la mente cuando se está obsesionado por otra persona. Quien experimenta esta sensación, siente que su mente es presa de una especie de secuestro emocional; es decir, esta no es capaz de controlar sus pensamientos ni de entenderlos, pues pierde la noción de lo que es real, bueno y malo para sí mismo.

Así, se suceden los pensamientos distorsionados, que terminan por dominar la cabeza de la persona que está padeciendo dicha obsesión. Esta se siente incapaz de discernir entre lo que es real y lo que no, llegando a crear muchas ideas que poco o nada tienen que ver con la realidad.

Sufrir una obsesión de este tipo no implica tener un trastorno mental. Es decir, cualquier persona es susceptible de atravesar una situación de este tipo, aunque sí que existen unos factores que pueden condicionarnos y abocarnos a ello.

Uno de los más importantes es contar con una baja autoestima. Esto genera inseguridad y dependencia, haciendo que idealicemos a la otra persona, infravalorándonos a nosotros mismos. Es ahí cuando la obsesión puede llegar a tomar las riendas de la mente de la persona.

Otra de las creencias que nos hace caer en esto es magnificar el sentimiento. Dicho de otro modo, es frecuente que la persona obsesionada piense que su relación es única y especial y que no podrá conseguir vivir algo de tal intensidad con otra persona.

Sin embargo, hay que saber detectar cuándo la relación con dicha persona está siendo destructiva para nosotros mismos y, por lo tanto, ponerle fin en cuando veamos que esta no nos está aportando nada positivo.

¿Cómo combatirlo?

Detener los pensamientos obsesivos es algo que puede llegar a ser muy costoso. No obstante, es posible siempre y cuando se tengan las herramientas emocionales y, por supuesto, la voluntad firme de hacerlo.

Lo primero que se ha de hacer es ocupar el tiempo. Esto es fundamental sobre todo en un momento en el que los pensamientos se encuentran fuera de control. Así, mantener nuestra atención en cualquier actividad que nos mantenga distraídos, ayudará a que esa obsesión desaparezca.

Otra de las tareas que es necesario hacer y en la que hay que poner especial atención es en ver la realidad tal y como es. Cuando nos obsesionamos con alguien es, en la inmensa mayoría de los casos, porque hemos idealizado a dicha persona.

No obstante, es necesario hacer el ejercicio de abrir los ojos y ver cómo es la situación actual, tanto si es por un amor no correspondido como si lo es por un fracaso amoroso. En ambos casos, hay que asumir la realidad tal cual es y comprender que por mucho que nos detengamos a pensar en ella, esta no va a cambiar.

Una vez asumido esto, es importante también ampliar nuestro círculo social. Y es que estar distraído con actividades y personas nuevas nos dará una perspectiva que, cuando estamos obsesionados, perdemos por completo.

También podemos apoyarnos en nuestros seres queridos y de confianza. Además de hablar y desahogarnos, es importante saber escuchar otras historias similares que pueden ayudarnos a ver las cosas más claramente, ya que cuando estamos inmersos en una situación de este tipo nos cuesta vislumbrar la salida.

Volcarnos en el trabajo, en un proyecto nuevo, en formarnos o iniciar nuevas actividades nos hará que nos enfoquemos en aspectos diferentes y que, de este modo, la cabeza poco a poco se desintoxique del recuerdo que tanto daño le está haciendo.

Trabajar en ti mismo es ir a la raíz del problema

También es muy importante buscar una motivación que nos haga crecer como personas, cultivarnos y sentirnos mejor con nosotros mismos. Esto es fundamental, ya que la obsesión está muy alimentada por una baja autoestima. Por lo tanto, trabajar en nosotros mismos es ir a la raíz del problema.

La ayuda psicológica también nos será de gran ayuda en un momento así, ya que la persona que tiene obsesión por alguien siente que no puede controlar su mente ni sus pensamientos. Por lo tanto, hablar con un profesional puede favorecer que esto termine más rápidamente y evitarnos muchos días de sufrimiento.

En definitiva, obsesionarse por una persona no es más que una muestra de que tenemos un problema de falta de autoestima en el que debemos trabajar. Solo cuando nos pongamos a nosotros mismos por delante del resto de personas podremos enfrentar esta situación y salir de ella.

Cómo superar la obsesión por alguien
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