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¿Sabías que, dependiendo de los colores que veamos, podemos alterar nuestro estado de ánimo? En este artículo te contamos por qué sucede esto y de qué forma nos afecta cada color.

¿De qué forma afectan los colores a nuestro estado de ánimo?

A lo largo de la historia, el color ha sido siempre utilizado por la humanidad para expresar distintas emociones. El arte ha sido uno de los que más ha sabido jugar con este elemento para crear obras mediante las que transmitir sensaciones y emociones a quienes las contemplan.

Otro de los campos que ha estudiado en profundidad la psicología del color es el de la publicidad y el marketing. Así, la mayoría de productos que consumimos se nos presenta enmarcado con unos determinados colores en función del público al que quieran llegar y las emociones que quieran generar en el consumidor.

Esto se extiende al resto de aspectos de la vida y, cómo no, a nuestro día a día, ya que los colores que vemos durante el transcurso de nuestra jornada inciden mucho más de lo que creemos en nuestro ánimo.

De este modo, mediante el uso de colores podemos incidir en mejorar nuestro estado de ánimo y conseguir tener una actitud más positiva o, por el contrario, podemos tener una mayor tendencia a emociones negativas como la tristeza.

Para conocer mejor cómo afectan los colores a los estados de ánimo, es importante saber diferenciar en primer lugar entre los colores fríos y los colores cálidos. Esto es importante visualizarlo en una gama cromática y se puede distinguir de forma muy fácil.

Entre los que son conocidos como colores cálidos se encuentran tonos como el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, así como todos aquellos que provienen de estos. Son colores que están muy asociados a la vitalidad, a la energía y, en general, a emociones más positivas, por lo que se indican para personas que quieren fomentar este tipo de sensaciones.

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Colores fríos y colores cálidos

El rojo, por ejemplo, es el color que se asocia por excelencia a la pasión, al amor y a la energía. Es el color más intenso de todos, el más llamativo y, por lo tanto, también el más atrevido, por lo que dice mucho de la persona que lo utiliza.

Los expertos afirman que el color rojo puede mejorar mucho el estado de ánimo en personas que padecen depresión, o que tienen tendencia a padecer trastornos como angustia, ansiedad o tristeza. Es un color que puede venir muy bien utilizar en estos casos para combatir estos sentimientos.

El color verde, por su parte, está muy relacionado con la calma y la tranquilidad. Es, por lo tanto, el color ideal para aquellas personas que sufran estrés y nerviosismo en sus vidas, ya que este tono les puede aportar mucha paz.

El azul también se asocia la serenidad, así como a la seguridad y a la confianza. Es un buen color para utilizar, por lo tanto, en ámbitos laborales. El amarillo, por su parte, es el color de la creatividad y la energía.

Por otro lado, están los colores llamados fríos. En esta gama se encontrarían colores como los grises, azules oscuros, negro o blanco. Son tonos que también suelen ser más neutros y se asocian a otro tipo de emociones, aunque no por ello han de ser negativas.

Así, el color negro está muy ligado a la elegancia, al ser este un tono muy sobrio. Sucede lo mismo con el gris, aunque este se asocia sobre todo al equilibrio y el orden. Son colores además muy comunes y utilizados en numerosos ámbitos.

Cómo usar los colores

Como habrás podido comprobar, los colores tienen su propia personalidad y afectan de forma distinta en nuestras emociones. Por esta razón es importante tener en cuenta este tipo de detalles a la hora de, por ejemplo, decorar nuestro hogar.

En este tipo de contexto es recomendable apostar por colores que te hagan sentir de la manera que deseas y que más encaje con tu forma de ser. Esto se lleva también al ámbito de la ropa y la vestimenta, ya que el color del que vistamos dice mucho de nosotros ante los demás.

Igualmente, también nosotros mismos nos sentiremos de una forma u otra en función del color que elijamos para nuestras prendas de ropa y para presentarnos ante la sociedad. Podemos sentirnos más seguros, transmitir elegancia o, por el contrario, derrochar vitalidad y tener una actitud más atrevida ante la vida.

Como puedes ver, los colores nos afectan más de lo que pensamos. Es por ello que tenemos que ser especialmente precavidos al decorar nuestro hogar, por ejemplo. ¡Haz que los colores jueguen a tu favor y mejora tu estado de ánimo!

Cómo nos afectan los colores al estado de ánimo
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