¿Cómo nos afecta el aislamiento social?

Verificado Redactado por Juan Antonio Barrera Méndez. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 30 abril 2021.

Todavía no se ha inventado la pastilla que pueda aliviar los síntomas de la soledad y el aislamiento que produce el final del día. John Katzenbach

Uno no puede ser humano en el aislamiento. Todos nos necesitamos. Bono

En principio podemos decir que somos seres sociales y relacionales. Por tanto, una condición de nuestra naturaleza humana es la interacción social, pero el concepto de aislamiento social va en contra de ella.

Es importante como investigadores sociales dar un enfoque que complemente los estudios ya existentes relacionados con el impacto que nos genera como sociedad vivir aislado: por decisión, por condición o por obligación como sucede en las condiciones de una cuarentena.

La complejidad del término aislamiento social, es que encierra muchas caras, es como un monstro de mil cabezas. Se relaciona con enfermedades, estilos de vida al experimentar libremente o no las emociones, una condición generada por una enfermedad física, es un mecanismo de defensa, por citar solo algunos.

A continuación, se desglosan los puntos más importantes para destrabar este complejísimo tema, sin la intención de ser exhaustivo.

Definiendo el concepto de aislamiento social

De acuerdo al diccionario de la APA, el aislamiento social: “es la condición de ser separado de otros individuos. En la teoría psicoanalítica, un mecanismo de defensa que trata de impedir que los pensamiento y sentimientos desagradables formen vínculos asociativos con otros pensamientos y sentimientos, lo cual tiene como resultado que el pensamiento desagradable rara vez se active” (APA, pág. 16, 2010).

En palabras sencillas un mecanismo de defensa es una conducta generalmente inconsciente que empleamos para defendernos de emociones, pensamientos o sentimientos que nos podrían producir incomodidad si llegan al nivel de la consciencia.

El mecanismo de defensa referido en la definición anterior de aislamiento social se denomina aislamiento emocional. “El cual se caracteriza por una respuesta de aparente indiferencia y desapego a situaciones frustrantes o eventos decepcionantes. En formas menores se presenta como retraimiento emocional” (APA, pág. 17, 2010).

La soledad es consecuencia del aislamiento social

A toda acción se produce una reacción dice la tercera Ley de Newton, y debido a la pérdida de la interacción social, de las relaciones sociales con otros: la consecuencia es vivir en soledad.

La soledad se define como tener una red de relaciones sociales e íntimas más pequeña o menos satisfactoria de lo que deseamos (Franzoi, pág. 431, 2007). Siendo una experiencia completamente subjetiva vamos a tener varias condiciones:

  • Vivir solo por elección; generalmente son personas que han decidido por voluntad propia vivir consigo mismos, muy probablemente porque provienen de una cultura individualista, en donde, en su proceso de socialización se les enseña a ser independientes.
  • Sentirse solo o soledad en compañía; podemos estar rodeados de muchas personas a nuestro alrededor y aún así, sentirnos completamente solos, pues nuestros objetivos de vida o nuestras expectativas no coinciden con las del grupo social al cual pertenecemos, no son entendidas o simplemente no les importan. Aquí en el proceso de socialización a las personas se les enseña a ser dependientes emocionales.
  • Estar solo por prescripción; en este caso podríamos tener una situación impuesta por las leyes sanitarias de nuestro país. En este caso uno no la elige, pero va a impactarnos de una u otra forma, para bien o para mal.

Luego entonces, el proceso de socialización que hayamos tenido para manejar nuestras emociones, nuestros rasgos de personalidad y el contexto en el que las personas viven, será determinante para enfrentar una situación de esta naturaleza. Sin embargo, voy a mencionar otros casos que se suman a los anteriores y que representan en la comorbilidad nuevos retos para entender el aislamiento social. Si bien en los casos previos se trata de ciertas circunstancias que no afectan en grado superlativo la estabilidad física o emocional, existen algunos que traen más desventajas.

El aislamiento social puede ser una condición derivada y presente en los casos de: la ansiedad social (“prefiero no socializar porque me cuesta trabajo”), la fobia social (se confunde con la timidez y quien la padece hace esfuerzos sobre humanos por no coincidir con personas que les generan incomodidad y tienden a evitarles) y una condición más amplia contemplada en los trastornos de los estados de ánimo que comprenden entre los más importantes; la depresión mayor, la bipolaridad y el suicidio.

Hombre Reflexivo Casa

Cuando nos enfermamos, de las emociones, la tristeza se convierte en depresión y las personas en general tienden a aislarse socialmente, entre otras conductas.

Se presentan a continuación algunos de los criterios diagnósticos relacionados con la depresión mayor, se considera un trastorno, si presenta la persona al menos cinco de ellos en un periodo de dos semanas:

  • Disminución del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida importante de peso sin seguir una dieta, o pérdida o aumento del apetito.
  • Insomnio o hipersomnia (dormir demasiado)
  • Agitación o retardo psicomotor
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o culpa inapropiados
  • Disminución de la capacidad para concentrarse o indecisión
  • Pensamientos recurrentes de muerte o pensamientos suicidas
  • Los síntomas causan malestar o deterioro significativos (Halgin & Krauss, pág. 314, 2004).

El aislamiento social, que en la mayor parte de las veces presentan las personas con depresión, mayor podría agravarse cuando la persona está sola o se siente sola y además está pasando por una condición como la que vivimos actualmente por la cuarentena a nivel casi mundial. Evidentemente las otras condiciones de salud mencionadas anteriormente también resultarían afectadas y se agudizarían seguramente.

La importancia de la semántica en la expresión de las emociones

El divulgador científico Eduard Punset, en su libro “Universo de emociones” y en su “Diccionario de emociones”, describe la emoción de la tristeza abarcando conceptos como el aislamiento y la soledad. Llama la atención particularmente con respecto a esta emoción que es descrita por más de 100 conceptos a saber, en su descripción semántica es referida como:

  • Abandono, abatimiento, abulia, aburrición, aburrimiento, acedia, acoquinado, afectado, aflicción, agonía, aislado, alicaído, aliquebrado, amargura, anorexia, añoranza, apabullado, apagado, apatía, apesadumbrado, apocado, autocompasión, baqueteado, burnout, chasco, condolencia, congoja, consternación, cuita, debilidad, decaimiento, decepción, defraudado, dejadez, depresión, defraudado, dejadez, derrotado, desafortunado, desaliento, desamparo, desánimo, desasimiento, desastrado, desastroso, descaecimiento, desconsuelo, descontento, desdicha, desencanto, desengaño, desesperanza, desgana, desgaste, desgracia, desidia, desilusión, desinterés, desmoralización, desolación, desolazar, desvalimiento, dolido, dolor, duelo, esplín, fatalismo, flojedad, fracaso, frustración, hastío, herido, hipocondría, humillación, hundido, incuria, infelicidad, inferioridad, insatisfacción, languidez, lástima, lata, lítost (mezcla de tristeza, autocompasión, nostalgia y humillación), lobreguez, melancolía, miserable, morriña (tristeza o pena), murria (trsiteza, abatimiento y melancolía), mustio, negatividad, nostalgia, ofendido, pasión, pena, pereza, pesadumbre, pesar, pesimismo, postración, quebranto, quemado, rendido, resignación, roto, saudade (nostalgia, añoranza), soledad, sufrimiento, suplicio, taciturno, tedio, tormento, tribulación, tristeza, ultrajado, vacío, vencido, vilipendiado y vituperado (Punset, Bisquerra & Laymuns, págs., 155-157, 2018; Punset & Bisquerra, págs., 80-83, 2017).

Cada cultura expresa con sus propias palabras las emociones y este estado subjetivo queda objetivado mediante los conceptos propios de cada comunidad, llama la atención la cantidad tan grande de palabras para describir esta emoción que pedagógicamente le llamamos negativa. Si bien, la emoción del miedo es la más fuerte experimentada a nivel corporal, la emoción de la tristeza es la que más resuena en términos semánticos, prueba de ello es que todos estos conceptos, representan casi un tercio de todas las palabras que describen las emociones que Punset describe en sus libros. Así el aislamiento social, es parte de la tristeza y la tristeza es parte del aislamiento social y de manera holística todos los conceptos anteriormente mencionados son parte del mismo universo.

Diferentes tipos de culturas

Algunos teóricos ponen énfasis, en dos tipos de necesidades que se reflejan en la cultura del grupo (necesidades de comunión) o en las necesidades individuales (necesidades de autonomía). Y ello se refleja en la manifestación de las emociones.

Colectivista

  • La identidad se basa en el sistema social y es dada por el grupo.
  • Las personas son socializadas para ser dependientes en lo emocional de organizaciones e instituciones.
  • Las personas explican el comportamiento social de otros como más determinado por las normas y papeles sociales que por las actitudes personales.
  • Se deposita la confianza en las decisiones del grupo.

Individualista

  • La identidad se basa en lo individual y se logra por el esfuerzo propio de uno.
  • Las personas son socializadas para ser independientes en lo emocional de las organizaciones e instituciones.
  • Las metas personales tienen prioridad con respecto a las del grupo.
  • El énfasis está en la iniciativa individual, el logro individual y el liderazgo es el ideal.
  • Se pone la confianza en las decisiones individuales (Franzoi, pág. 18, 2007).

En México a las familias colectivistas les llamamos familias cohesionadas o familias muégano. En la diversidad de comportamientos en esta condición de aislamiento social, existen familias que se han quedado en su casa, solo salen a lo estrictamente necesario, existen otras personas que viven solas y otras más que en la cohesión de sus líderes familiares, han decidido tomarse un tiempo de vacaciones colectivas en la paradoja de la prescripción sanitaria.

¿Quiénes padecen más el aislamiento?

En condiciones naturales son los adolescentes y los adultos jóvenes quienes más se aíslan. Sin embargo, hombres y mujeres son solitarios por circunstancias diferentes.

“Los hombres tienden a sentirse solos cuando están privados de la interacción de un grupo, las mujeres tienen mayor probabilidad de sentirse solitarias cuando carecen de interacciones emocionales uno a uno” (Franzoi, pág. 433, 2007).

Casi todos hemos experimentado en algún momento la soledad o el aislamiento social, nuestra recuperación dependerá de la forma como la interpretemos y reaccionemos a sus causas percibidas y sus consecuencias.

Reflexión final

Las estrategias para enfrentar la soledad, dependerán del tipo de ruta final a la que estas nos lleven: vivir solo por elección, sentirse solo o soledad en compañía, estar solo por prescripción o estar aislado por una condición de enfermedad o trastorno. Esto es, no es lo mismo pensar en quien ha decidido estar solo y lo disfruta, pues no tendría nada que hacerse en este caso.

Sin embargo, las otras condiciones tendrán que ver con las causas etiológicas de su soledad para encontrar una solución terapéutica en el plano médico o psicológico.

Por ejemplo, en el plano de los trastornos del estado de ánimo generalmente se requiere: terapia, médica y psicológica.

Cuando se trata de dar soporte a quien se siente solo o no tiene las capacidades de socialización adecuadas, se les capacita en el desarrollo de habilidades sociales, tales como:

En el plano básico

  • Escuchar
  • Iniciar una conversación
  • Formular una pregunta.
  • Dar las gracias.
  • Presentarse.
  • Presentar a otras personas.
  • Realizar un cumplido.

En el plano avanzado

  • Empatía.
  • Inteligencia emocional.
  • Asertividad.
  • Capacidad de escucha.
  • Capacidad de comunicar sentimientos y emociones.
  • Negociación.
  • Modulación de la expresión emocional.
  • Capacidad de disculparse.

Bibliografía

  • APA (2010) Diccionario conciso de Psicología, Editorial El Manual Moderno, México.
  • Franzoi S. (2007) Psicología Social, Editorial McGraw Hill, México.
  • Halgin R. & Krauss S. (2004) Psicología de la anormalidad (Perspectivas clínicas sobre desórdenes psicológicos), Editorial McGraw Hill, México.
  • Punset E., Bisquerra  R. & Laymuns G. (2018 ) Diccionario de emociones y fenómenos afectivos, Edición PalauGea, Valencia.
  • Punset E. & Bisquerra R. (2017) Universo de emociones, Edición PalauGea, Valencia.

Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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