alumnos-clase

Los especialistas recomiendan prestar atención a las capacidades de los niños cuando tienen entre 3 y 8 años, aunque hay algunos autores que consideran importante la detección desde que los niños son bebés. Esta afirmación ha sido muy debatida ya que cuando hablamos de edades tan tempranas en realidad nos referimos a precocidad o estimulación precoz, pues el desarrollo cognitivo e intelectual está por realizarse, además no podemos evaluar factores como la creatividad, motivación, aspectos emocionales o sociales. De todos modos, no son pocos los casos de padres que cuentan que sus hijos desde muy pequeños han mostrado conductas fuera de lo común, como cuando recién nacidos, desde el primer día de vida, son capaces de sostener la cabeza erguida y mirar atentamente alrededor como si reconocieran las voces, o estuvieran “inspeccionando” la habitación, cómo sostenían el biberón por sí solos con 4 o 5 meses, etc.

Los padres, el mejor detector

También sabemos que son muchos los padres que piensan que sus hijos “son los más listos, inteligentes…”, pero aun así,  hay que decir que en el 90% de los casos, los padres son los mejores detectores de las altas capacidades intelectuales en la infancia, pues se dan cuenta rápidamente que su hijo/a no es como los demás.

Cuando nos encontramos con padres que tienen una sospecha de que su hijo/a es especialmente despierto, lo primero que hay que hacer es escucharlos sin prejuicios, pues muchas veces ellos se dan cuenta de cómo sus hijos hacen preguntas diferentes a las de los demás desde muy pequeños, cómo han utilizado un lenguaje mucho más preciso y exacto que otros niños de su clase o cómo llama la atención por su memoria y razonamientos lógicos.  En estos casos es importante que el profesional al que acudan (ya sea profesor o psicólogo) logren que los padres se sientan por primera vez comprendidos.

Debemos tener claro es que los niños y niñas de altas capacidades no es un grupo homogéneo, difieren mucho entre ellos, unos son más vivos y alegres, otros más reacios a las relaciones sociales, unos muy metódicos y trabajadores, otros muy desorganizados en su trabajo… por lo que debemos tener en cuenta que cuando un niño/a ha sido evaluado como de alta capacidad intelectual, no tiene porqué cumplir siempre el “perfil” de niño/a sobredorado/a que solemos encontrar en los manuales o páginas de internet, puede que se den algunas características, pero no tienen que cumplirse todas necesariamente.

Indicadores de desarrollo superior a partir de los 2 años

Características conductuales

Gran expresividad. Capacidad para captar estímulos sensoriales y auditivos. Capacidad para responder a los estímulos de forma diferenciada. Mantenimiento de la atención. Precocidad verbal. Aprendizaje sin enseñanza directa. Intereses múltiples. Frecuencia de preguntas.

Características afectivas

Buena adaptación socio-emocional. Autoconcepto positivo. Gran capacidad de trabajo. Bajo nivel de cansancio. Alta competitividad.

Características de relación social

Autonomía e independencia temprana. Buena relación con adultos. Liderazgo en los juegos. Gran capacidad de memoria y reconocimiento de personas reales y personajes ficticios.

Características creativas

Son capaces de producciones sorprendentes para su edad. Tiene interés por hacer sus “inventos”, como un juego de creatividad particular.

Desarrollo a partir de los 3 años

Con esta edad ha empezado a mostrar curiosidad por las letras, se ha aprendido el abecedario e incluso puede, que entre los tres y cuatro años, haya adquirido el proceso de la lectura. Reconoce más colores, empieza a interesarse por pequeñas operaciones matemáticas, se preocupa por algunos temas sociales como la pobreza, el medio ambiente…

A partir de aquí se entra en la etapa escolar y es clave para el desarrollo de estas altas capacidades, ya que va a depender mucho de la intervención que se realice de forma específica para potenciar y permitir que se desarrollen estas altas habilidades.

Quizá una de las etapas que más preocupe a casi todos los padres es la adolescencia, tengan los niños las características que tengan. Sabemos que es una etapa donde la opinión de los iguales es mucho más importante para ellos que la de sus propios padres y sobre todo ocurre en estos niños y niñas que empiezan a hacerse una serie de planteamientos a nivel filosófico, políticos, sociales… difíciles de responder por parte de los padres. Sumado a estos aspectos debemos comentar que en los niños y niñas de altas capacidades esta adolescencia comienza antes que en los niños de un desarrollo cognitivo medio.

Desarrollo en la preadolescencia y la adolescencia

A continuación mostramos de nuevo unos indicadores de desarrollo superior en la etapa de la preadolescencia y adolescencia.

En general, los niños superdotados presentan intereses diferentes a los niños de su edad. Otros factores que distinguen a los menores con altas capacidades es su flexibilidad de pensamiento, una alta autorregulación, capacidad de aprendizaje y la madurez personal.

leer

Entre otros indicios a la hora de reconocer a un niño superdotado, se pueden tener en cuenta los siguientes:

  1. Gran curiosidad y creatividad.
  2. Rapidez de aprendizaje y excelente memoria.
  3. Dice su primera palabra antes de los 8 o 9 meses.
  4. Dice su primera frase con 1 año.
  5. Mantiene una conversación entre 18 y 24 meses.
  6. Vocabulario impropio para su edad.
  7. Aprende el abecedario y cuenta hasta 10 a los 2 años y medio.
  8. Resuelve mentalmente problemas de suma y resta hasta 10 con 3 años.
  9. Empieza la etapa del por qué antes de los 3 años, realizando preguntas exploratorias a edades tempranas.
  10. Intereses muy variados y búsqueda lógica del porqué de las cosas.
  11. Comprensión y lectura precoz.
  12. Posee una alta sensibilidad hacia el mundo que le rodea.
  13. Preocupación por temas de moralidad y justicia.
  14. Enérgico y confiado en sus posibilidades.
  15. Muy observador y abierto a situaciones inusuales.
  16. Muy crítico consigo mismo y con los demás.
  17. Gran capacidad de atención y concentración.
  18. Le gusta relacionarse con niños de mayor edad.
  19. Rechazo a la autoridad y gran independencia.
  20. Capacidad de liderazgo y gran energía, con bajo nivel de cansancio.
  21. Duerme poco menos que la mayoría de niños de su edad (de adulto puede padecer insomnio).
  22. Se aburre en clase porque sus capacidades superan los programas de estudio convencionales.
  23. Son, aparentemente, muy distraídos.
  24. Su pensamiento es productivo más que reproductivo. Se basan en la construcción de las cosas.
  25. Llegan a sentirse incomprendidos, raros.
  26. Alta autoestima académica, pero no personal.
  27. Son independientes e introvertidos.

En muchas ocasiones un niño con altas capacidades tiene antecedentes familiares de alguien similar en la familia (aunque no fuera detectado como superdotado en su momento), lo que nos indica que tiene un importante factor genético y hereditario.

La detección temprana resulta fundamental para ofrecer al niño el entorno educativo más conveniente y la atención que merece. Si se identifican a tiempo, los pequeños superdotados podrán potenciar sus aptitudes y desarrollarlas plenamente una vez alcanzada la edad adulta. En caso contrario, su desarrollo intelectual se verá frenado y puede acabar en fracaso escolar. En este sentido, desde la Asociación Española de niños Superdotados se hace hincapié en la necesidad de “diseñar, programar e impartir” actividades de formación permanente al profesorado no universitario, así como en la importancia de “promover actividades educativas, escolares, científicas y sociales con los padres”.

Otros Indicadores de desarrollo superior en la adolescencia

Indicadores cognitivos

Gran capacidad para aprender y retener conocimientos que le interesan. Habilidad superior para resolver problemas. Elaboración de definiciones y conceptos. Conexión entre conceptos diferentes. Comprensión de ideas complejas para su edad. Lenguaje apropiado y preciso. Vocabulario extenso. Escasa fatiga, siempre que las tareas no sean rutinarias y repetitivas.

Indicadores socio-emocionales

Capacidad para asumir las perspectivas de otros. Sensibilidad hacia los demás. Elevado autoconcepto. Tendencia a influir en los demás. Asunción de responsabilidades más allá de lo esperado. Iniciativa. Capacidad de decisión.

Al igual que hablábamos de la importancia de la primera etapa, podemos hablar de la dificultad que en todos los casos conlleva la etapa de la adolescencia, no sólo en niños/as con sobredotación intelectual.

En esta etapa observamos los siguientes cambios:

  • Autoimagen
  • Identidad separada de los demás
  • Identidad sexual
  • Separación del grupo familiar que le prepare para la búsqueda de pareja y éxito laboral. (Influencia del grupo de iguales)
  • Transformación fisiológica madurativa, crecimiento corporal y cambios hormonales.

Y ¿cómo observamos estos cambios?:

  • Se encierran en su habitación, no salen cuando hay visitas, prefiere pasear a solas…
  • Se vuelve más tímido (a veces lo interpretamos como descortesía o desafío)
  • Necesidad de diferenciarse de los padres y del niño/a que ha sido (jerga característica y cambio de imagen)
  • Mayor musculatura y control motor hace que adquieran una mayor atracción por el riesgo.

A todo esto que puede ocurrir en cualquier adolescente debemos sumarle en el caso de las altas capacidades lo siguiente:

  • Una mayor capacidad de reflexión
  • Opiniones sobre valores morales y éticos más afianzados
  • Intereses diferentes a los de sus compañeros de su misma edad…

Existen investigaciones que demuestran que hay una gran relación entre inteligencia, confianza en sí mismo, autoimagen positiva y autoaceptación. Por todo esto es fundamental también el apoyo familiar.

No podemos olvidar que a estas características personales se suele unir el hecho de entrar en una etapa educativa diferente (ESO), y que posiblemente hasta ese momento los estudios no les hayan supuesto un gran esfuerzo, por desgracia, si no han sido atendidos correctamente, puede ser que no tengan afianzado un correcto hábito de trabajo y estudio, por lo que esta es una etapa en la que el rendimiento académico suele bajar.

Posiblemente si el transcurso académico y personal ha sido positivo tendremos adultos especializados en algún tema, con más probabilidades de realizar trabajos a nivel individual, y muy reconocidos por sus trabajos de calidad.

Pero en muchas ocasiones se da el caso de chicos (más que en chicas) que abandonan los estudios, ya que el choque que se produce, sobre todo en la etapa adolescente, con la realidad, es bastante grande y en muchas ocasiones hay sujetos que no son capaces de superarlo. En esos casos los trabajos suelen exigir una menor responsabilidad, los sujetos suelen aceptar muy mal el seguimiento de las normas y la autoestima y la imagen personal suelen verse perjudicadas.

Cómo detectar la alta capacidad intelectual
5 (100%) 4 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.