Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede estar”. Lactantius

¿Todos tenemos talentos?

Pocas personas existen en el mundo que han mostrado su talento natural y han dejado huellas imborrables como el músico Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, más conocido como Wolfgang Amadeus Mozart quien en su vida escribió más de 600 obras musicales.

Muchos quisiéramos tener el talento del maestro. Sin embargo, son pocos los seres humanos con estos dones a lo largo de la historia de la humanidad. Un aspecto muy importante es que cuando una persona nace con un talento, va a morir con él.

Prueba de ello, es que el 5 de diciembre de 1791, hasta el último día de su vida Mozart murió escribiendo su última pieza musical que fue un Réquiem (misa de muertos), misma que no fue concluida.

El lenguaje tiene una función polisémica que significa que una palabra puede tener muchos significados. La palabra talento no es la excepción, pues está vinculada a la inteligencia o capacidad intelectual de una persona, a una aptitud o capacidad para realizar algo (Larousse, 2003). También es descrito como una habilidad o capacidad innata o aptitud para sobresalir en una o más actividades o ámbitos temáticos específicos (Apa, 2010). Otra más, es descrita como una capacidad para ejercer una cierta ocupación para desempeñar una actividad (Talento, 2015).

Es importante hacer notar que todos tenemos habilidades o capacidades, que podemos aprender y fortalecer, lo interesante es poder descubrirlas si aún no lo hemos hecho. Ser constantes y trabajar con ahínco en ellas, si queremos sacarles provecho.

Para algunas cosas disponemos de un talento natural; otras hay que aprenderlas. Algunas cosas, sencillamente, somos incapaces de hacerlas. Sidney Lumet (1924-2011) Director, productor y guionista estadounidense.

Aunque el talento en esta función polisémica del lenguaje tiene acepciones como: algo innato, o una capacidad intelectual, o una aptitud, incluso una fortaleza, voy a utilizar el término de forma genérica para referirme a cualquier conducta que nos permita mejorar nuestra vida o situación personal.

Podrían existir muchos caminos para sacarle provecho a nuestros talentos personales. En este caso la presente propuesta es solo una opción para descubrirlos, potenciarlos y mantenerlos la cual contiene varios pasos:

¿Cómo nos relacionamos con nuestro entorno?

Tomamos contacto con el mundo mediante los cinco sentidos, damos “sentido” a la información y actuamos según ello (O’connor & Seymour, 1995).  Luego entonces, hay procesos claramente identificados, uno es a través del uso de los órganos de los sentidos y otro como los sentidos captan e interpretan la realidad.

Sistema representativo preferido (PNL)

Una conclusión parcial hasta este momento es que experimentamos un solo evento de forma sensorial muy distinta unas y otras personas, dependiendo de la forma como predominantemente usemos uno u otro órgano de los sentidos para filtrar la realidad y actuar en consecuencia. Y, además de cómo es procesada esa información por nuestra personalidad y nuestro contexto.

En una condición de estar saludable, todo mundo activamos nuestros órganos de los sentidos para percibir nuestra realidad circundante y es más probable que utilicemos unos más que otros. En una galería de arte, seguramente la vista será más importante que otro órgano. Sin embargo, cuando una persona tiende a utilizar de manera más habitual un sentido de forma interna, se dice en PNL que éste es su sistema preferido primario.

Lo mismo hacemos en nuestros diálogos internos y cuando nos comunicamos en la interacción social con otras personas y con nosotros mismos.

Materialmente hablamos mediante nuestros órganos de los sentidos o con nuestro sistema preferido primario, entonces hay personas que pueden ser visuales (“viste que concierto tan maravilloso”), otras auditivas (“escuchaste las notas tan altas que alcanzaba la soprano”), otras olfativas (“se respiraba un aroma de calma y paz”), otras sensoriales o sentimentales (“con la primera melodía se me puso la carne de gallina y me dieron ganas de llorar”) y eso lo expresamos no solo mediante el lenguaje sino también, tenemos una serie de filtros programados para bien o para mal que nos permiten ver, sentir, oler, oír o escuchar oportunidades (Marco de posibilidades) o problemas u obstáculos (Marco de reprobación).

Utilizamos nuestros sentidos externamente para percibir el mundo, e interiormente para “re-presentarnos” la experiencia a nosotros mismos (O’connor & Seymour, 1995).

El conectoma humano

Las neuronas de nuestro cerebro están conectadas y se comunican, el ambiente nos influye para aprender y el pensamiento también nos influye para que cambie la forma como se conectan nuestras neuronas. En esta maravillosa influencia que hoy día se conoce cada vez más a través de las neurociencias, necesitamos aprovechar nuestro conectoma para aprender nuevas habilidades o para desarrollar aún más las que ya tenemos.

En la actualidad está claramente comprobado que nuestros pensamientos positivos o negativos no solo cambian la realidad percibida interna o externamente sino también parte del cableado interno en nuestro cerebro. El neurocientífico de Massachusetts Sebastian Seung lo describe como conectoma, esto es, la forma como se comunican e influyen en nuestro cerebro, las 100 mil millones de neuronas que lo componen y pueden lograr la impresionante cantidad de mil millones de conexiones distintas (Seung, 2010; Punset, 2013).  Luego entonces nuestras experiencias pueden cambiar nuestro conectoma. La ingente cantidad de conexiones nos hace personas materialmente únicas y diferentes de otras personas, es por ello que Seung afirma: “tú eres tu conectoma”.

Cuando tenemos conductas muy arraigadas e incluso negativas que pensamos no podemos cambiar es cierto (Marco de reprobación), porque recorremos las mismas rutas neuronales con nuestros pensamientos, en el virtuosismo de conductas positivas hacemos exactamente lo mismo pero orientamos nuestro aprendizaje a conseguir más opciones, soluciones y metas (Marco de Posibilidades).

¿Y, todos somos inteligentes?

Una breve historia de la inteligencia se remonta a principios del siglo pasado en que como psicólogos nos orientamos a medir todas las conductas humanas, de ahí se derivó el cociente intelectual (CI) y los test que la medían comprendían diferentes áreas para saber cuán inteligentes éramos de acuerdo a una serie de puntajes estadísticos. Se dividían a las personas en inteligentes promedio o por arriba o por debajo de la media. Muchas veces eso ocasionaba que alguien evaluado de esa forma tenía una etiqueta que podría cargar por el resto de su vida, lo cual evidentemente es falso pues alguien puede desarrollar habilidades o capacidades fuera del contexto de esa evaluación.

No tenemos un solo ordenador en la cabeza como lo demuestra el conectoma humano, es decir, no tenemos un solo tipo de inteligencia sino varias, unas aparentemente bien identificadas y otras que podemos desarrollar.

El concepto de inteligencias múltiples fue acuñado en 1983 por Howard Gardner, profesor e investigador de la Universidad de Harvard del área de la cognición y educación.

Gardner (2105), señala que la inteligencia es la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. Existen tipos distintos, una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades con acentos significativos de cada individuo, en fortalezas y debilidades. Cada persona tiene varias  inteligencias (visual – espacial, verbal o lingüística, lógico-matemática, kinestésica corporal, musical, interpersonal, intrapersonal, interpersonal, naturalista) y habilidades cognoscitivas. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semiautónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras. Diferentes culturas y segmentos de la sociedad ponen diferentes énfasis en ellas (Gardner, 2015; Punset, 2012).

Podemos tener más de una habilidad o capacidad el reto es conocernos más, pues hay personas que son excelentes artistas pero necesitan de alguien más que les ayude a vender sus talentos, es decir no tienen desarrollada su inteligencia interpersonal. Incluso además de las paradojas cerebrales cuando tratamos de aprovechar nuestros talentos hacemos cosas contradictorias para que no salgan, se llama modularidad cerebral.

Hay otra parte que nos impacta también y esta es: “el manejo de nuestras emociones o inteligencia emocional”.

¿Es suficiente entonces conocer nuestra Inteligencia Múltiple o nos hace falta la Inteligencia Emocional?

Tener talentos y habilidades no es suficiente para lograr el éxito o si lo alcanzamos emocionalmente el costo es muy alto. Hoy día, de la misma manera que cultivamos el cuerpo, también podemos trabajar con nuestras emociones.

Estar iracundo y no pensar solo actuar, puede llevar a la persona más preparada o al intelectual más capaz en convertirse en una verdadera bestia, esto se llama secuestro emocional.

Las emociones negativas bloquean tu aprendizaje y te impiden desarrollar tus talentos. Si persisten más de lo necesario incluso merman tu estado de salud, este es un principio comprobado por la neuroendorinoinmunologia.

Para bien o para mal, la inteligencia puede no tener la menor importancia cuando te dominan las emociones. En sentido muy real tenemos dos mentes una que piensa y la otra que siente. El objetivo en la inteligencia emocional es el equilibrio, no la supresión. Cuando las emociones son demasiado apagadas crean aburrimiento y distancia; cuando están fuera de control y son demasiado extremas y persistentes, se vuelven patológicas (Goleman, 1997).

Los mecanismos para equilibrar las emociones; son el autocontrol de impulsos, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia a pesar de las frustraciones, diferir las gratificaciones y la capacidad para motivarse a uno mismo, pues no siempre hay alguien que esté detrás de nosotros (hijos, pareja, maestros familiares, etc.) echándonos porras.

El truco más importante es el hacernos conscientes y la práctica. El cambio no es fácil pero nuestro conectoma puede rehacerse y ese cambio de rutas neuronales una vez que se logra se convierte en un hábito de vida. Hay quienes no lo lograrán y solo refunfuñarán pues se han quedado atrapados en el conflicto (Marco de reprobación). A estas personas les viene bien el dicho de: “genio y figura hasta la sepultura”, a manera de sarcasmo obviamente.

Renunciar a quienes somos nos deja sin identidad, no desarrollar las cosas o las habilidades o talentos, nos deja sin la posibilidad de sentirnos plenos, no vamos a descubrirlos sino nos atrevemos. Ante esta perspectiva no podremos llegar a ningún sitio sino nos fijamos metas en la vida.

¿Qué necesitamos para alcanzar nuestras metas?

  • Compromiso: sin compromiso no hay destino, no hay realización, ni significado.
  • Los intentos no sirven, no hay una biografía de alguien que haya solo intentado algo, se necesita un plan y ser capaz de cambiarlo cuando se necesite.
  • Ser constante y dar más de lo que se te pide.
  • Dividir tus metas en metas pequeñas: no se llega a la cima de un solo golpe
  • Convierte tus desventajas en ventajas: “si eres una persona tímida consigue un empleo en donde necesites hablar o platicar con las personas”.
  • Aprende a responder a la desilusión; lo importante no es lo que te sucede, sino como reaccionas ante lo que te sucede.
  • Consigue todo el apoyo que puedas tener, nadie llega a la meta solo.
  • Reúnete con personas que tienen ideas similares a las tuyas, que les guste lo mismo que te gusta.
  • Imagina específicamente ¿cómo te gustaría verte cuando hayas desarrollado tus talentos?.
  • La manera como son tus pensamientos, es lo que determina tu vida.
  • Necesitas tener objetivos: a corto, mediano y largo plazo.
  • Eres arquitecto de tu porvenir, construye lo que quieres que suceda. ¡Atrévete!.

Reflexión Final

El conocimiento personal es la base para descubrir y desarrollar tus talentos. La estrategia propuesta es sencilla pero requiere de mucho trabajo y no es el único camino solo una guía.

  • Identifica tu sistema representativo: eres visual, auditivo, olfativo, gustativo, sensorial o sentimental. O, tienes una combinación de ellos preferentemente.
  • La profesión u oficio que tienes podría estar relacionado o no con alguna de las inteligencias múltiples (visual – espacial, verbal o lingüística, lógico-matemática, kinestésica corporal, musical, interpersonal, intrapersonal, Naturalista o ecológica lo mejor es que aproveches tu sistema representativo para acelerar el aprendizaje de nuevas capacidades. Te atrevas a explorar otras inteligencias nuevas, si así lo deseas o lo aproveches en conocer más, acerca de los temas que te apasionan relacionándolos con tus inteligencias múltiples y tu sistema representativo.
  • Aprende a manejar tus emociones (ira, odio, tristeza, vergüenza, miedo, ansiedad, etc.), porque todos los talentos no sirven si sufres un secuestro emocional o te domina la inactividad o la pereza.
  • Ante cualquier dificultad, para desarrollar o poner a prueba tus talentos ponte como meta, generar al menos 3 posibilidades diferentes de ¿cómo alcanzarlo, de cómo ponerlos a prueba?, más que pensar en el ¿por qué no se puede llevarlos a la práctica?

Desarrollar tus talentos no es cosa de un día, se necesita constancia y perseverancia para lograr tus metas. Para llegar a dónde nunca has estado necesitas hacer lo que nunca has hecho.

Es importante reunirte con personas que compartan intereses similares y retroalimentarse constructivamente. Aprende a socializar y consigue todos los apoyos que puedas, quienes no te apoyan déjalos pasar, solo desgastan tú energía.

Sugerencias para el cambio

Muchas veces perderse es la mejor manera de encontrarse a sí mismo. La necesidad, que es la madre de la invención. Platón

No siempre podemos elegir las circunstancias a nuestro alrededor, pero si podemos elegir las forma como reaccionamos a estas y también podemos ajustar las emociones que sentimos para que el impacto sea menos negativo.

  • No se pueden cambiar los problemas en el mismo ambiente en que se crearon.
  • Necesitamos en ocasiones dar un giro de 180 grados para cambiar nuestra realidad.
  • No se pueden cambiar conductas, sino se hacen conscientes.
  • Podemos conocer nuestro sistema rector, podemos conocer nuestras inteligencias múltiples, pero si somos incapaces  de enfrentar nuestras emociones bloquearán todo esfuerzo para desarrollar nuestros talentos. Más aún si no tenemos metas concretas de a dónde dirigir nuestros esfuerzos.
  • Si somos capaces de controlar nuestras emociones (auto control) eso nos vuelve más eficientes en nuestras inteligencias múltiples, por lo tanto necesitamos ser disciplinados y constantes en seguir manteniendo y desarrollando nuestros talentos.
  • Dice el astronauta mexicano José Hernández (intentó once veces entrar a la NASA, hasta la doceava lo logró): “ser perseverante no basta, se necesita ser efectivo”. La perseverancia es efectiva cuando va acompañada de autoconocimiento, enfoque, capacidad para reponerse al fracaso y actitud positiva”, dice Marianne Blancas, consultora de recursos humanos y coach ejecutiva (Murillo, 2015).
  • Aprende a ser optimista: “un optimista es aquella persona que ve el lado positivo y el lado negativo de las cosas, pero decide quedarse con el lado positivo y se inventa al menos tres soluciones posibles para salir adelante”.

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Juan Antonio Barrera Méndez

Psicólogo egresado por la Universidad Autónoma Metropolitana con una trayectoria de 20 años en terapia e investigación. Especialista certificado en terapias de aplicación de Campo Electromagnético que favorecen el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Director y Fundador de Atención y Tratamiento Psicológico

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