Timidez infancia

La importancia del entorno

La familia, el entorno, las relaciones con los demás y la propia naturaleza de los más pequeños de la casa van conformado, como si de un puzzle se tratase, el carácter y la capacidad de los niños para interactuar con el resto y responder de una u otra manera ante las diferentes circunstancias que les plantea la vida. Para algunos de ellos el temor, la inseguridad o la vergüenza se convierten en barreras cada vez más inquebrantables que acaban por frenar su capacidad de evolucionar e interactuar con el resto de una manera acorde a su edad.

Este tipo de comportamientos de timidez excesiva suelen aparecer junto a otras señales como el nerviosismo o la ansiedad ante determinadas realidades en las que los pequeños tienen que relacionarse. Episodios en los que los niños acaban por aceptar con demasiado recelo o preocupación el contacto con personas que se sitúan fuera de su círculo más cercano.

“El ámbito escolar es fundamental para detectar y ayudar a los pequeños a reconducir estos casos de timidez extrema que les paralizan a la hora de afrontar tareas colectivas o interactuar con el resto”

Los profesores y el personal de los centros de enseñanza suelen ser los primeros en detectar este tipo de conductas, al pasar mayor número de horas con los pequeños viendo cómo se enfrentan a diversas situaciones fuera de sus núcleos familiares. En estos casos es donde se suelen advertir comportamientos de nerviosismo acentuado ante acciones comunes como el hablar en público o ante casos de aislamiento en los tiempos de descanso y recreo. Determinados momentos en los que los pequeños apuestan por estar solos en lugar de interactuar con el resto. Te aconsejamos la lectura de esta guía gratuita de innovación en la enseñanza para conocer las mejores prácticas en este tipo de situaciones.

La falta de autoestima y la protección excesiva

En el ámbito más familiar también es importante estar alerta para observar aquellas conductas en las que los niños evitan pasar tiempo con otros chicos de su edad llegando, incluso a adoptar posturas de vergüenza e incomodidad notables o a esconderse detrás de sus familiares al coincidir con otras personas ajenas al grupo que les aporta mayor sensación de cercanía y tranquilidad.

Detrás de este tipo de realidades a la hora de actuar hay una amplia lista de motivos que van desde la propia repetición de patrones de timidez observados en el seno de la familia, hasta aquellos niños que se han educado en un ambiente muy protector que ha acabado por mermar sus habilidades sociales potenciando su temor a exponerse tanto a los demás como a nuevas situaciones.

La falta de autoestima, la inseguridad o alguna experiencia traumática vivida por los pequeños en algún momento pueden haber dejado también su pequeña huella llevándoles a afrontar la vida desde una situación de gran temor y timidez.

Para ayudar a los niños a superar este tipo de situaciones es importante no presionarles ni terminar por minimizar los problemas haciéndoles sentir que no tienen importancia o que, por contra están exagerando la realidad que viven con angustia. La apuesta por pedir información a especialistas en esta parcela ayudará a afrontar el camino con mayores garantías y ofreciendo a los pequeños diferentes terapias que les ayuden a rebajar sus niveles de nerviosismo e inseguridad, a relajarse, además de orientar a los padres para seguir avanzando en la dirección acertada.

Cómo ayudar a los más pequeños a afrontar el miedo y la timidez
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1 Comentario

  1. Entonces si minimizamos los problemas traeria aun más consecuencias negativas agravando el problema.
    Muchas gracias por la información! 🙂

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