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Muchas veces se bebe para poder “tener el puntillo” y desinhibirnos a la hora de intentar conquistar sexualmente a otra persona. Esto puede ser parcialmente cierto, una copa de vino o una cerveza, aunque pueden hacer ese efecto, si se bebe en exceso y superamos esa copa, el resultado que conseguiremos será todo lo contrario.

Tradicionalmente se ha ligado el consumo del alcohol con la actividad sexual. Las personas consumen alcohol porque de esta forma adquieren confianza para el momento de interactuar con otra gente. Así, el alcohol se utiliza como un desinhibidor social temporal en individuos que de otro modo serían más prudentes. Además, el alcohol tiene propiedades amnésicas que permiten a las personas olvidar sus acciones o las consecuencias de estas antes, durante y después de haber practicado sexo. Consumir pequeñas cantidades de alcohol se sabe que aumenta el atractivo sexual del consumidor y su habilidad social provocando mayor confianza en el individuo, pero esta confianza se puede volver vulnerabilidad cuando las cantidades de alcohol pasan a ser mayores. Esa vulnerabilidad hará incapaz a la persona de gestionar un sexo seguro y aumentará la incidencia de avances sexuales no deseados.

¿Qué le pasa al organismo si bebemos demasiado alcohol?

  • El alcohol inhibe ciertas partes del sistema nervioso central.
  • Tiene un efecto deshidratante. Esto lo que provoca es que el flujo de sangre disminuya y con ella las erecciones y la lubricación vaginal.
  • Nos provocará fatiga y dolor de cabeza
  • Disminuirá la libido y la actividad sexual tanto femenina como masculina
  • Provocará desequilibrios hormonales, reduce los niveles de testosterona en los hombres y aumenta los niveles de estrógenos en las mujeres.
  • Puede llegar a causar disfunción eréctil e infertilidad, tanto masculina como femenina.
  • Las posibilidades de conseguir un embarazo se reducen
  • Las mujeres que consumen alcohol en exceso pueden sufrir amenorreas o ausencia de la menstruación así como trastornos en la ovulación.

Todos estos efectos los provoca el alcohol bebido en exceso. Beber un poco puede favorecer la experiencia sexual, y proporcionar mejores orgasmos ya que estamos desinhibidos y con más seguridad en la cama. De manera moderada la acción del alcohol se equilibra entre los efectos supresores sobre la fisiología sexual, que es lo que provoca la disminución de la actividad sexual, y la supresión de las inhibiciones psicológicas, que lo que produce es un aumento en el deseo sexual.

Los efectos supresores del alcohol

El alcohol es un fuerte depresivo del sistema nervioso central que interfiere en los receptores del neurotransmisor GABA provocando la inhibición de la excitabilidad neuronal. Esto lo que produce es que el cerebro se lentifique. La disminución de la actividad cerebral reduce el autocontrol, por lo que el efecto que se produce es que subjetivamente nos sentimos más excitados, pero la excitación física real disminuye.

En dosis moderadas el alcohol sí que tiene efectos afrodisiacos ya que relaja y desinhibe y esto ayuda a disfrutar del sexo. Pero si bebemos más de la cuenta nos ocurrirá que nos sentiremos excitados pero tendremos dificultades para alcanzar el clímax.

Como depresor hace que los sistemas del cuerpo se desaceleren a la vez que pueden surgir otros sentimientos como ira o depresión, además, el equilibrio, el juicio y la coordinación también se ven afectados negativamente.

La intoxicación por alcohol puede disminuir la excitación sexual, el placer y la intensidad del orgasmo y aumentar la dificultad para alcanzar este.

Efectos del alcohol en los hombres

En los hombres, el consumo de alcohol produce una inhibición de la producción de testosterona, la testosterona es crítica para la libido por lo que el alcohol tiene efectos nocivos para el rendimiento sexual, produciéndose una latencia de la eyaculación. Algunos estudios han revelado que el abuso del alcohol puede acabar produciendo impotencia en los hombres, además de reducir el deseo sexual.

Efectos del alcohol en las mujeres

En las mujeres un nivel alto de alcohol se ha asociado a mayor dificultad para lubricar y más dificultad para alcanzar el orgasmo y a una menor intensidad de este.

El alcohol afecta de manera diferente a las mujeres que a los hombres. Al parecer, en las féminas los efectos se notan más debido a la composición del organismo femenino. Esto ocurre principalmente porque las mujeres tienen una menor cantidad de agua en el cuerpo que los varones, a menor cantidad de agua menos se diluye el alcohol y más se siente sus efectos.

Las mujeres además también están sujetas a su ciclo menstrual, esto hace que los efectos del alcohol sean mayores en los días que los niveles de estrógenos están más altos, justo los días antes de la menstruación. Además, el alcohol se sabe que aumenta el efecto hormonal de los anticonceptivos, por lo que se metabolizarán más lento y sus efectos serán más dañinos.

Conclusiones

En resumen, aunque en dosis moderadas puede tener un efecto desinhibidor, en dosis más altas afecta negativamente la experiencia sexual tanto en hombres como en mujeres.

Bibliografía

Estupinyà, P. (2013) S=EX2. La ciencia del sexo. Barcelona. Ed. Debate

Bellis, M. A. (2004) Pociones sexuales.  Relación entre alcohol, drogas y sexo. Sex potions. Relationships between alcohol, drugs and sex. Vol 1. Nº4, 2004

Recuperado el 15 de noviembre de 2019 del sitio web: https://adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/390/390

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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