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Las necesidades de nuestro cerebro

Nuestro cerebro posee un funcionamiento sumamente complejo, tanto, que todavía los expertos desconocen muchos de los aspectos sobre el mismo. Pero lo que sí se sabe, es que sin duda es el que gestiona y dirige todo nuestro ser, desde nuestras emociones, hasta nuestros más sutiles e inconscientes movimientos.

No es posible hablar de la función de los alimentos sobre el cerebro, de forma separada de su función sobre el resto del cuerpo, ya que es el conjunto de toda la dieta lo que influye en nuestra salud tanto física como cerebral. Se conoce la existencia de alimentos que ayudan a potenciar las funciones cerebrales, aunque su consumo debe encuadrarse dentro de una alimentación saludable y equilibrada. Debemos nutrir el cerebro correctamente para que pueda desempeñar óptimamente todas sus funciones.

Llevamos un ritmo de vida acelerado y no siempre le dedicamos a la alimentación la atención que se merece. Tenemos poco tiempo y hay una gran abundancia de alimentos hipercalóricos o de comida rápida en el mercado. Comemos mal, rápido, desequilibradamente y, en ocasiones, hacemos dietas estrictas para perder peso, pero éstas pueden privar al organismo de los nutrientes fundamentales para su correcto funcionamiento.

Sin darnos cuenta, acabamos alimentándonos así durante años, despreocupados por los posibles daños, ya que (como en el fumar) en la mayoría de los casos no se aprecian hasta pasado bastante tiempo,  y cuando los problemas empiezan, nos surge la duda: “¿Podría haber hecho algo para evitarlo?”. La respuesta es sí,  de modo que puedes empezar a cuidar tu cerebro ahora. Saber cómo alimentar nuestro cerebro y a la vez practicar otros hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio físico regularmente, evitar el estrés, meditar, etc. nos ayudan a prevenir accidentes cerebrovasculares y enfermedades neurodegenerativas. Además, un cerebro bien nutrido rinde mejor en todas las áreas, está más atento, se concentra mejor y es capaz de realizar de una manera más eficiente sus funciones básicas.

A continuación vamos a explicar más detalladamente cuáles son los mejores alimentos para mantener a nuestro cerebro saludable.

Las grasas saturadas

Todas las grasas, incluidas las saturadas, nos proporcionan una forma concentrada de energía. Las grasas también son imprescindibles para transportar las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) por el organismo y para proteger nuestros órganos vitales, incluido el cerebro. Todos sabemos a estas alturas que no se debe abusar del consumo de este tipo de grasas, pues tomarlas en abundancia provoca subidas peligrosas del colesterol, por lo que se recomienda un consumo máximo de no superior a un 10% de nuestra dieta diaria. Otro efecto nocivo que se ha descubierto del abuso de este tipo de grasas, es que ingeridas en exceso favorece la aparición temprana de la demencia.

Pero no por eso debemos omitirlas totalmente, pues entre otros beneficios, las grasas saturadas ayudan a regular la expresión de varios genes y pueden intervenir en la prevención del cáncer, deteniendo el desarrollo de las células cancerígenas; otras participan en la regulación de las hormonas y también ayudan en la transmisión de mensajes entre células, así como en la mejora de la función inmunitaria. De manera que debemos tomarlas, con moderación, pero sin obviarlas por completo.

Las Frutas y verduras

Las frutas y las verduras son algunos de los alimentos más saludables para nuestra dieta en muchos sentidos. Son un gran aporte de vitaminas, fibra, agua, azúcares naturales, etc. Pero ahora sabemos que no es sólo nuestro cuerpo se beneficia de estos fantásticos alimentos. Un estudio reciente demostró que las personas que consumían un alto número de frutas y verduras tenían menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Parece ser que son un protector de nuestro cerebro. Un estudio, conducido por investigadores de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee, encontró que las personas que bebían jugos de frutas y verduras al menos tres veces a la semana, reducían su riesgo en un 76%.  Aquellos que bebieron jugos dos veces por semana, en cambio, disminuyeron su riesgo en un 16%.

Muy beneficiosos son también los frutos secos, muchos de ellos nos ayudan a potenciar el funcionamiento cerebral, como las nueces, fuente de Omega 3, Omega 6 y Omega 9 , tan necesarios para el buen funcionamiento del mismo.

El Vino

El vino tomado con moderación nos aporta numerosos beneficios. El que vamos a tratar aquí es su influencia sobre la actividad cerebral. Al parecer el vino nos proporciona una mayor agilidad mental. Cerca de 70 estudios científicos recientes demuestran cómo el consumo leve o moderado de vino mejora la función cognitiva y la agilidad mental. Además, ingerirlo en pequeñas dosis previene contra la demencia. Se cree que se debe a que los antioxidantes del vino reducen la inflamación, impiden que las arterias se endurezcan (aterosclerosis) e inhiben la coagulación, mejorando así el riego sanguíneo cerebral.

Los pescados

Los pescados son una fuente rica de fósforo y en Omega 3. El fósforo es un mineral que ayuda a fortalecer el cerebro, especialmente, mejorando la memoria.

Podemos distinguir dos tipos de pescado. Por un lado el pescado blanco, entre los que se encuentran el lenguado, la merluza, el rape, el bacalao o la lubina, entre otros.  Y por otro, está el pescado azul, que es el más graso pero  que posee un mayor contenido de ácidos grasos Omega 3. Dentro de este grupo se encuentran el atún, el salmón, las sardinas, el arenque o las anchoas.

En diversos estudios se ha podido observar que el consumo de este tipo de pescado protege frente el deterioro cognitivo asociado a la edad y también contra las isquemias cerebrales. Al parecer, el consumo de pescado graso, rico en Omega 3, podría protegernos incluso de la enfermedad de Alzhéimer, ya que estos ácidos fomentan la formación de sinapsis entre neuronas y actúan frente al estrés oxidativo de las células nerviosas.

Los expertos recomiendan una dieta que incluya el consumo de pescados azules dos o tres veces a la semana. Además, se ha podido observar que las propiedades del pescado son mayores cuando se consume junto a fruta o verdura. Este tipo de dieta, que coincide en muchos aspectos con la ‘dieta mediterránea’ puede ayudar a cuidar nuestro cerebro y protegerlo de cara al futuro.

El comer pescado también favorece el desarrollo de la inteligencia. Según una investigación reciente, este alimento no sólo es bueno para el desarrollo del cerebro y las funciones cognitivas, sino también para la protección del mismo y su funcionamiento normal.

En resumen, consumir periódicamente pescado azul, nos ayudará a fortalecer la memoria y a la vez evitar el deterioro cognitivo, y su inclusión en la dieta de los niños y adolescentes favorecerá su correcto desarrollo cognitivo.

Los Carbohidratos

Los carbohidratos son esenciales para el buen funcionamiento del cerebro. Muchos de los alimentos que contienen carbohidratos también contienen ácido fólico, un nutriente esencial para el desarrollo neuronal del cerebro.

Si el 55% de nuestra dieta diaria debería estar compuesta por carbohidratos, de este modo  nos aseguramos de contar con una amplia fuente de energía para el funcionamiento de nuestro organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que  los carbohidratos son fundamentales para un funcionamiento intestinal, el desarrollo muscular, la actividad física y además apoya la función cerebral.

Una dieta baja en carbohidratos puede conllevar graves problemas para nuestro organismo y deteriorarnos la salud. Lo más recomendable es no evitar estos alimentos aunque estemos realizando una dieta, sólo moderar su consumo, para no tener carencias alimentarias.

El Té verde

Esta tradicional bebida es un gran antioxidante, entre algunas de sus propiedades, podemos encontrar, por ejemplo, que ayuda a prevenir las enfermedades del corazón. En cuanto al cerebro, que es el tema que nos ocupa, sus componentes ayudan en el mantenimiento de la memoria, retrasando el daño causado por el paso del tiempo.

Un estudio realizado en el Hospital Universitario de Basilea (Suiza) reveló que a los estudiantes a los que se les dio un preparado de leche con té verde, mejoraron sus funciones cognitivas, siendo especialmente significativo el incremento del rendimiento en las pruebas que evaluaban la memoria del trabajo. Al parecer, según los expertos, una de las propiedades del té consiste en contribuir al aumento de la conectividad entre la corteza frontal y parietal.

Así pues, tomar té verde de forma regular nos ayuda a mejorar la memoria. El consumo de al menos una taza por día de té verde (en menor grado otros tipos de té pero no el café) se asocia a una menor prevalencia de déficit cognitivo.

También se sabe que sirve como tratamiento frente al deterioro cognitivo en enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. Beber té verde podría retrasar el envejecimiento cerebral y reducir la incidencia de enfermedades neurodegenerativas. Dichos efectos han sido comprobados por centenares de estudios realizados.

Otros médicos japoneses descubrieron que la L-teanina, sustancia que contiene el té verde, posee un efecto antidepresivo, ayuda a disminuir el estrés, el nerviosismo, el insomnio y reduce la irritabilidad. Esto ocurre porque la L-teanina ayuda al cerebro a liberar sustancias como la serotonina o la dopamina, tan beneficiosas para nuestra salud y bienestar emocional.

Comida para el cerebro
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2 Comentarios

  1. Mmm El articulo me parece muy bueno y va de acuerdo al paradigma que sigue la mayoría de la población y que nos ha informado el gobierno y al parecer muchos estudios. Pero ¿qué piensas del paradigma que se presenta en el libro “cerebro de Pan” del Dr. David Perlmutter?

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