¿Te has fijado alguna vez cuál es el proceso del pensamiento? Nos ponemos en comunicación con el mundo a través de los sentidos. También pensamos a través de los sentidos: vemos, oímos o sentimos cosas en nuestro interior.

No es posible sentir sin pensar. Primero pensamos y después sentimos.

Cómo se produce la ansiedad

La ansiedad se produce porque el cerebro interpreta que hay un peligro para ti a través de tus pensamientos.

Siempre, antes de sentir ansiedad, ha pasado por la mente un pensamiento o varios, que son negativos y catastrofistas.

Si piensas que el ascensor se va a caer y tu cerebro interpreta que es verdad, inmediatamente te enviará síntomas de ansiedad. A mí también me pasaría.

El problema está en que algunos de los pensamientos que tienes, los haces de tal manera, que tu cerebro interpreta cosas que no son reales.

Si mi cerebro cree que algo grave va a ocurrir, pone en marcha mecanismos de defensa (la ansiedad).

Ese pensamiento desencadenante del proceso de ansiedad puede ser una imagen mental (de ti mismo o de otra persona o situación), un sonido (tu propia voz, las palabras de alguien, un ruido o música…), o una sensación en el cuerpo (un cosquilleo, frío o calor…)

El secreto radica en saber cambiar la interpretación que el cerebro hace de esos pensamientos….

Técnica de la parada del pensamiento

“Somos lo que pensamos” es decir que si consigo elegir mis pensamientos, consigo superar mi ansiedad.

Si cuando detecto los primeros síntomas y detecto un pensamiento catastrofista, puedo hacer una “parada de pensamiento”, entrando de inmediato en el “aquí y ahora” en lugar de irme hacia el futuro, respiro, y entro en contacto con mi cuerpo, bajo la cabeza (barbilla hacia del pecho), miro hacia mi interior, y voy buscando alguna imagen positiva de mí mismo para respirarla y sentirla, y me voy diciendo que todo está bien, poco a poco me iré relajando, habré elegido como reaccionar de manera consciente, cambiando un pensamiento negativo por uno positivo.

Si pretendo hacerlo cuando ya he entrado en el bucle de la ansiedad, y ya tengo la imagen negativa con su pensamiento catastrófico, el cerebro ya tendrá órdenes para activar todos los mecanismos de defensa.

Hay que cortar el proceso antes de eso, ante las primeras señales, como por ejemplo, taquicardia, calor, sudoración de las manos, ya debo entrar en contacto con el aquí y ahora y observar mi respiración, para hacerla más completa y profunda.

Técnica del aquí y ahora con la respiración

La ansiedad se produce al irnos hacia el futuro y “verlo todo negro”, acompañado de pensamientos negativos. La persona dice no saber cómo cambiar esos pensamientos por otros ni sabe cómo salir de ese bucle.

Lo primero y muy importante es: volver al presente. Para ello es esencial la respiración.

En el momento en que uno se centra en su respiración de manera consciente, ya está entrando en el presente. Yo no puedo estar en el futuro imaginando y estar a la vez atendiendo a mi respiración con unas pautas dirigidas a regularla, y mientras observando mi cuerpo. Por tanto, si entro a observar detenidamente mi respiración, ya entro en el presente.

La técnica se realiza de la siguiente manera:

Buscar una postura cómoda, relajando poco a poco todo el cuerpo, e ir observando el aire que entra por la nariz, inspirando profundo y llenando todo el abdomen como si fuese un globo, poniendo una mano por encima para acompañar el movimiento respiratorio. Mientras, imagino que me estoy llenando de aire nuevo, de energía que me inunda, me relaja y me calma, y me voy diciendo que está todo bien. Voy observando como mi cuerpo se va soltando con cada inspiración.

La espiración debe realizarse por la boca, muy lenta, vaciando poco a poco todo el aire, y sacando la voz, o suspiros. Podemos utilizar la letra A, y vaciar el aire diciendo “aaaaahh”, alargando la espiración. Al sacar la voz, quitamos tensión del cuerpo, y a la vez al escuchar la respiración y la voz, estoy atento a todo lo que estoy haciendo en el presente, y así no me puedo escapar de mí para irme al futuro.

Una vez siento ya esa relajación, debo ir llenándome de imágenes positivas, de cosas que he logrado en mi vida, de cosas buenas que tengo en mí y en mi entorno.

Si aún me cuesta relajarme y enseguida me vuelven pensamientos negativos, debo preguntarme:

¿Hay algo grave ahora que me preocupe? ¿Algo real que esté ocurriendo aquí y ahora?

Como la respuesta es NO, si soy honesto conmigo mismo, entonces me digo que Todo está bien, que no hay nada que temer y que aquí y ahora estoy bien, estamos bien, y vuelvo a la técnica de la respiración consciente en el presente y a llenarme de imágenes de todo lo que me hace feliz hoy.

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