claustrofobia

La claustrofobia es una de las fobias más conocidas que existen. Sin embargo, que sea popular no significa que se entienda bien qué implica. Hoy, te damos toda la información que necesitas para entender qué es la claustrofobia, cuáles son sus causas y cómo tratarla.

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia es lo que se denomina una fobia específica. Es decir, una fobia a algo en concreto. Por lo tanto, está al mismo nivel que la aracnofobia, por ejemplo, que es el miedo a las arañas. Es decir, son miedos irracionales frente a algo en concreto.

Más concretamente, podemos decir que la claustrofobia es un trastorno de ansiedad que se despierta en la persona cuando está en habitaciones pequeñas sin ventilación, sótanos, túneles y cualquier otro tipo de espacio cerrado.

Este temor irracional se da en cualquier situación en la que la persona esté encerrada o tenga alguna restricción o confinamiento (es decir, situaciones en que la persona cree que se va a quedar sin aire o no va a poder salir o liberarse).

Es importante ese último matiz, puesto que, aunque la claustrofobia suele pensarse como un trastorno relacionado con los espacios cerrados, no es lo único que puede despertar esa ansiedad. También puede despertarse por estar, por ejemplo, inmovilizado por otra persona.

El mayor problema que tiene la claustrofobia frente a otro tipo de fobias es que es mucho más difícil evitar aquello que desencadena la ansiedad. Así, mientras que es fácil evitar el avión en el día a día, no es tan fácil evitar el ascensor (especialmente si vives en una planta alta).

Por tanto, aunque está al mismo nivel que otras fobias en lo que a ansiedad se refiere, sí es verdad que es peor que otras fobias porque es mucho más difícil evitar los estímulos que desencadenan la ansiedad.

¿Cuáles son las causas de la claustrofobia?

A hablar de las causas de una fobia, hay que hacerlo desde dos visiones distintas: La primera, la fobia en sí misma, y la segunda, el ataque de ansiedad momentáneo que la caracteriza.

Sobre la segunda hay poco que decir, porque ya lo hemos explicado anteriormente: El ataque de ansiedad se produce por el miedo irracional a los espacios cerrados y a la sensación de confinamiento.

Más importante e interesante es entender por qué puede aparecer la fobia en sí. Y, como toda fobia, su aparición se debe (en la mayoría de los casos) a un evento traumático sucedido durante la infancia.

Es cierto que ese trauma se puede desarrollar con más edad, pero, en la mayoría de las ocasiones, es algo que sucede cuando se es pequeño y el cerebro aún se está formando y estableciendo conexiones.

Según un estudio que se llevó a cabo por Lars-Gran, la mayoría de los casos de claustrofobia tienen su origen en la infancia, con las siguientes experiencias comunes:

  1. Estar encerrado en una habitación oscura y no ser capaz de encontrar la puerta o el interruptor de la luz.
  2. Meter la cabeza entre dos barrotes, no poder sacarla y sentirse aprisionado.
  3. Estar encerrado en un armario (muchas veces, castigado por los padres, en otras ocasiones, de forma accidental mientras se está jugando).
  4. Caerse en una piscina sin saber nadar.
  5. Perderse entre mucha gente y no ser capaz de encontrar a los padres.

Los síntomas de la claustrofobia

Los síntomas de la claustrofobia son los mismos que aparecen en cualquier otro tipo de fobia, y pueden desencadenarse por encontrarse en una situación en la que el sujeto se sienta encerrado.

Síntomas principales

  1. Ansiedad extrema ante el estímulo que desencadena la fobia.
  2. Ansiedad al pensar en dicho estímulo (no necesariamente al encontrarse con él).
  3. Conductas de evitación.
  4. Pensamientos de que se va a acabar el aire y sensación de asfixia.
  5. Derivado de lo anterior, pensamientos de muerte inminente.
  6. Hiperventilación e hipersudoración.
  7. Aceleración del pulso sanguíneo.
  8. Temblores.
  9. Dolor y opresión en el pecho (típico de los ataques de ansiedad).
  10. Aturdimiento, náuseas y dolores de cabeza.

Tratamiento de la claustrofobia

El tratamiento puede incluir varios métodos y enfoques diferentes, tales como:

Psicoterapia

Es el tipo más común de tratamiento para la claustrofobia, incluye las recomendaciones del psicoterapeuta para superar el miedo y tratar situaciones con el objetivos de disminuir el nivel de activación.

Los métodos de tratamiento más habituales son:

Psicofármacos

En algunos casos el médico psiquiatra puede prescribir medicamentos que reduzcan el pánico y los síntomas físicos de la claustrofobia. Estos incluyen antidepresivos y sedantes. Los medicamentos no curan la enfermedad, pero a menudo son muy útiles cuando se utilizan conjuntamente con la psicoterapia.

Como puedes ver, la claustrofobia es una fobia relativamente frecuente, y, aunque, como toda fobia, es difícil de tratar, existen formas muy eficaces para que, poco a poco, puedas ir superando los traumas asociados a los espacios cerrados.

Claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados
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