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Cuando eres feliz, disfrutas la música. Pero, cuando estás triste, entiendes la letra. Anónimo

Antecedentes

El concepto de felicidad es como el Santo Grial en la época moderna. A veces material o a veces inmaterial, toma tantas caras como rostros hay en este planeta tierra.

Buscamos la felicidad aunada deliberadamente a muchas de nuestras conductas en la vida cotidiana: en los besos, el trabajo, en hacer el amor, en los hijos, la compra de un bien, el logro de una meta, la conquista de una causa perdida, en la salud, el bienestar espiritual o socio-económico, en pasar de la incertidumbre a la certidumbre y en muchos otros aspectos más.

Las culturas orientales encuentran la felicidad en la paz interior.

La presente reflexión no pretende llegar a una definición única y universal sobre el concepto de la felicidad. Tampoco pretende escribir en piedra los criterios de análisis con respecto al concepto de cherofobia o miedo irracional hacia la felicidad.

Por un lado, existen muchas definiciones sobre la felicidad, como podemos ver a continuación:

Definiciones de Felicidad

Estado de ánimo de la persona alegre y satisfecha por la situación que vive. Cosa que produce este estado de ánimo: “tenerte a mi lado es mi mayor felicidad” (Larousse, 2003).

Es el estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien (Potes, 2013).

Los budistas conciben la felicidad en base a 5 principios: 1) Aceptar y apreciar el cambio es fundamental, 2) Preocuparse es absolutamente inútil, 3) La raíz de todo sufrimiento es la obsesión con los sentimientos efímeros, 4) Debemos ver y entender la realidad por lo que realmente es, y 5) La meditación es un medio muy poderoso para evitar el sufrimiento.

La felicidad depende de nosotros mismos. Aristóteles (384 a 322 a. C.).

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza. Mario Benedetti; 1920-2009. Poeta, dramaturgo y periodista uruguayo.

Para el antropólogo Marc Auge, en su libro ¿Por qué vivimos?, la define como la ausencia de la infelicidad (Potes, 2013).

Estado de bienestar emocional. Satisfacción, plenitud, armonía. Vivencia y experiencia de emociones positivas. Ausencia de miedo (Punset et al, 2018).

A manera de resumen, bajo estas definiciones, la felicidad: son estados de ánimo, sentimientos, bienestar, equilibrio, desapego, paz interior y agradecimiento. Mediada muchas veces por el dinero y relacionada con el consumo y el placer. Sin embargo, de uno u otro modo, de manera racional o emocional, buscamos la felicidad casi de forma automática.

¿Qué pasa cuando alguien es distinto y no busca la felicidad?

En primera instancia y solo como un recurso pedagógico, cuando alguien tiene un comportamiento distinto y se considera que tiene una enfermedad, cumple con al menos uno de los siguientes cuatro criterios (Halguin & Krauss, 2004):

  1. Perturbación: Después de experimentar un evento doloroso o traumático, experimenta dolor físico o emocional y le cuesta trabajo realizar sus actividades más simples y cotidianas.
  2. Deterioro: Una cosa puede llevar a otra, y tener un estado perturbado puede crear deterioro de las habilidades cognitivas, sociales y de salud en general. Y, un verdadero fallo en la interacción social (escuela, trabajo y familia).
  3. Riesgo para los demás y para sí mismo: Las personas pueden presentar un riesgo para si mismas y para los demás. Potencialmente podría desencadenar una agresión (suicidio u homicidio).
  4. Conducta social y cultural inaceptable: Se presentan conductas fuera de las normas sociales y la cultura de referencia.

Analizando la emoción del miedo

Existen eventos sociales que nos generan un cierto malestar: pasan de la ansiedad, a un estado de aversión, puede subir al miedo e incluso convertirse en una fobia o miedo irracional.

Algunas conductas que en general nos generan una zozobra a la mayoría son: presentar un examen, tener una entrevista de trabajo, una competencia deportiva, la primera relación sexual, hablar en público, la visita con algún especialista de la salud, tener una carga de trabajo que sobrepasa nuestras capacidades y más.

Luego entonces el miedo y la ansiedad en ocasiones se confunden o se utilizan como sinónimos y no lo son.

La ansiedad es una respuesta global y orientada hacia el futuro, que implica componentes cognoscitivos y emocionales, en la que el individuo se encuentra inusualmente aprehensivo, tenso e incómodo ante la posibilidad de que algo terrible suceda. El miedo se refiere a una respuesta de alarma innata, de base biológica, ante una situación peligrosa o que amenaza la vida (Halguin & Krauss, 2004).

Mientras la ansiedad genera una zozobra o malestar por el futuro, el miedo vive en lo más profundo de nuestro ADN y nos conecta con las experiencias innatas y con experiencias traumáticas pasadas. En general todas las emociones presentan una impronta, esto es, un sello sensorial (vista, oído, gusto, tacto y olfato) asociado a las experiencias de vida y relacionadas con una emoción. Es por ello que algunas personas tienen recuerdos imborrables en lo positivo (el primer beso o el día de la boda) y en lo negativo (el olor de un hospital o la morgue).

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El miedo nos permite sobrevivir y alejarnos de los peligros, pero también puede arruinar nuestras vidas. Es posiblemente la emoción humana más poderosa. Podemos detectar nuestros propios miedos haciendo un ejercicio introspectivo cada vez que hemos experimentado un estado de: Alarma, alerta, espanto, fobia, horror, pánico, sobresalto, pavor, terror o temor.

De esta manera está presente en cada una de nuestras decisiones que tomamos en la vida cotidiana y dirige nuestras vidas.

Si rebasa ciertos límites nos perjudica o si nuestro cerebro interpreta de forma exagerada la realidad nos incapacita y se convierte en una fobia. Si por alguna razón asociamos el miedo: a eventos o contextos específicos, animales o situaciones específicas, aunque estos no sean amenazantes nos creará una aversión pudiendo llegar a formarse una fobia. En ellas se activan nuestras experiencias pasadas y el grado de malestar que podemos experimentar en el futuro, aun cuando se trate de eventos realmente inocuos como: salir de casa solo, ver un perro o subir a un avión.

Creemos que la consciencia es la que manda, pero en realidad somos guiados en todo momento por nuestras emociones y ellas son las que ganan.

Hoy día sabemos que el miedo supera a la razón. Una explicación simple, pero muy compleja es que cuando una persona se siente vulnerable, siente incertidumbre, aversión, temor o miedo. Y, es por ello que aunque no estemos enfrentando algún evento que ponga realmente en peligro nuestra vida, la emoción reacciona mucho más rápido y pocas veces podemos controlar esta condición con la razón.

Miedos más comunes que enfrentamos

Algunos miedos que enfrentamos como seres humanos tienen la intención de ponernos a salvo de la muerte y son esenciales para la supervivencia básica. Otros son aprendidos cuando se asocian a un estímulo que los psicólogos conductistas llaman: estímulos neutros. Por ejemplo, escuchar el sonido de la alerta sísmica en la ciudad de México, nos genera: estrés, ansiedad, incertidumbre, aversión, miedo y en algunos casos ataques de pánico.

Y, otros más pueden invertir la lógica de la vida cotidiana por paradójico que parezca. Por ejemplo, “si me esfuerzo por tener un grado universitario, pero justo el día de mi graduación fallece el familiar más querido”, es imposible no asociar un evento positivo con uno negativo.

Incluso, si esto mismo vuelve a pasar, “logro otro grado universitario, pero justo el mismo día, recibo la demanda de divorcio de mi pareja”, la historia se repite, un evento positivo trae asociado uno negativo. Dicha asociación crea una realidad negativa. La consecuencia: “tengo miedo a ser feliz, porque tener una experiencia positiva me trae como factura pasar por otra experiencia negativa en mi vida”.

Definiendo el miedo

El miedo, según el DRAE, “es aquella perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y es un sentimiento común a todos los seres humanos (Ramos, 2015).

Miedo: emoción que se experimenta ante un peligro real o inminente que se vive como arrollador y que pone en riesgo la salud y la vida (Punset et al, 2018).

Miedo: Emoción intensa activada por la detección de una amenaza inminente, involucra una reacción de alarma inmediata que moviliza al organismo mediante la generación de un conjunto de cambios fisiológicos. Estos cambios incluyen un latido cardíaco rápido, redirección del flujo sanguíneo de la periferia hacia las vísceras, tensión en los músculos y la movilización general del organismo para tomar acción. De acuerdo con algunos teóricos, el miedo difiere de la ansiedad en el hecho de que tiene un objeto (p. ej., un depredador, la ruina financiera) y es una respuesta proporcional a la amenaza objetiva, mientras que la ansiedad por lo general carece de un objeto o es una respuesta más intensa de la que justifica la amenaza percibida (APA, 2010).

Existen miedos relacionados con pérdidas

  • Miedo perder un ser querido
  • Miedo a perder a una pareja
  • Miedo a perder la autonomía
  • Miedo a perder la salud
  • Miedo a perder alguna parte del cuerpo
  • Miedo a perder el estatus económico y financiero
  • Miedo a perder la vida o miedo a la muerte

Otros miedos están relacionados con la interacción social

  • Miedo a no ser querido
  • Miedo a la soledad
  • Miedo a que nuestro ego salga lastimado
  • Miedo al compromiso
  • Miedo al fracaso
  • Miedo a tener miedo

Algunas características sobre las emociones

Las emociones pueden venir del interior o del exterior.

Las emociones tienen tres formas de experimentarse:

  1. Las guardamos y callamos (implosión). Si esto sucede nos provocan una enfermedad al somatizarla.
  2. Las dejamos libres y explotamos. Si esto sucede nos provocan problemas relacionados con violencia y agresión.
  3. Las gestionamos. Es la menos común, pero es la más saludable.

Las emociones tienen tres componentes:

  1. Conductual: Es la conducta en sí que mostramos.
  2. Cognitivo: es lo que expresamos fundamentalmente con la cara (sonrisa, llanto, sorpresa, alegría, enojo) es la parte que podemos tener consciencia de las emociones que experimentamos y podemos ponerles un nombre. Si les damos un nombre de manera muy particular podemos tomar consciencia de ellas y regularlas.
  3. NeuroFisiológico: es la respuesta corporal interna (sudoración, taquicardia, temblor en las piernas, son las secreciones hormonales y de neurotransmisores). Reflejan nuestra interocepción o la realidad que vivimos de manera interna.

Son la tarjeta de identidad de nuestra personalidad.

Incluso la forma de experimentarlas, son parte de nuestra identidad, guían nuestra toma de decisiones, nos informan del presente, dan cuenta de cómo hemos experimentado el pasado (miedos) y pronostican nuestro comportamiento futuro (ansiedad).

La forma como las vivimos nos dice con mucha precisión sobre nuestro estado de salud o enfermedad.

Viaje a la felicidad

¿Qué te hace feliz amigo lector? Hay personas que se conforman con poco y no necesitan grandes lujos para experimentar un estado placentero de tranquilidad y relajación. En la singularidad de cada ser humano, hay cosas que nos ponen felices a unos y a otros no tanto. Se relacionan con experimentar o sentir: estados banales, simples, profundos, divertidos o que nos proporcionan cierta paz o quietud.

Entre ellos se destacan:

  • El contacto con la naturaleza
  • Comer el platillo favorito
  • Hacer el amor y compartir amor con los seres queridos
  • Mitigar la sed o el hambre
  • Escribir poesía, chistes, artículos científicos o cosas absurdas
  • Distraerse con las redes sociales
  • Ir al cine, un día de campo o jugar
  • Salir de vacaciones sin preocupaciones
  • Sentirse enamorado
  • Crear, escribir o tan solo escuchar música
  • Los olores que nos recuerdan momentos maravillosos
  • Tomar o ver fotografías
  • La sensación de tomar un baño agradable
  • Un descanso merecido
  • Dormir sanamente o incluso soñar despierto
  • El calor del hogar o de las personas amadas
  • Cantar y bailar
  • Contemplar el amanecer, el mediodía, el anochecer
  • Sentir el viento en la cara
  • Recibir bendiciones o felicitaciones de propios o extraños
  • Lograr una seguridad económica
  • Comprar bienes
  • Preparar una rica comida y compartirla con otras personas
  • Meditar, practicar yoga, rezar y sentirse en paz
  • Sentirse con la alegría de vivir y disfrutar la vida

En fin, la lista parece casi interminable afortunadamente.

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Eduard Punset (2018) en su diccionario de emociones, distingue más de cuarenta estados o formas para sentirnos felices. En su metonimia podemos distinguir algunas de ellas: Apacible, armonía, bienestar en general, bienestar emocional, bienestar profesional, bienestar hedónico, bienestar psicológico, bienestar social, bienestar subjetivo, calma, dicha, ecuanimidad, equilibrio, fluir, gloria, gozo, mindfulness, paz interior, placidez, plenitud, relajación, satisfacción, serenidad, sosiego y tranquilidad.

Definiendo la felicidad

La felicidad es una tarea interior y cada persona es distinta en vivirla, disfrutarla y crearla. Solo como referencia se enuncian un par de definiciones sin el afán de elegir una forma única y reglamentada.

Es el estado de bienestar emocional. Satisfacción, plenitud, armonía. Vivencia y experiencia de emociones positivas. Ausencia de miedo (Punset et al, 2018).

Felicidad: Estado de ánimo de la persona alegre y satisfecha por la situación en que vive. Cosa que produce ese estado de ánimo: tenerte a mi lado es mi mayor felicidad (Larousse, 2003).

¿Qué es la Cherofobia?

Por paradójico que parezca es la fobia a ser feliz. Pasando por todos sus matices: el miedo, la aversión o incertidumbre a ser feliz. Y, la persona con cherofobia evitará a toda costa vincularse con hechos, acontecimientos, situaciones o experiencias relacionadas con vivir o experimentar su propia felicidad.

Las personas con cherofobia quieren alejarse de aquello que les haga sentirse felices (Torres, 2018). No significa que huyan de forma deliberada a la felicidad o aquello que les haga sentir bien, sino que tratan de ponerle una distancia.

Etiología

Se describe como fenómeno multifactorial asociado a uno o varios de los siguientes eventos:

  • La obligación o presión social de ser feliz como sucede en ciertas épocas del año (Navidad, Año nuevo, día de los enamorados, etc.).
  • Haber experimentado de manera simultanea eventos muy felices y grandes decepciones, desastres naturales, traumas, tragedias o duelos. Lo cual, opaca el disfrute de eventos positivos. Hay que recordar que las emociones negativas disminuyen el placer que producen las emociones positivas.
  • Experimentar ansia anticipatoria asociada a eventos placenteros o positivos e inconscientemente auto sabotearse para crear una realidad opuesta.
  • Vivir en un ambiente negativo en donde se crea una realidad de indefensión, la cual produce el desánimo de ser feliz.
  • Tener valores sociales en donde vivir sin expresiones sociales positivas es la norma de socialización. Esto equivale a vivir la vida permanentemente con culpa.
  • Experimentar con aversión, ansiedad, incertidumbre o miedo llegando a la fobia, al pensar en lo perenne que pueden ser las emociones positivas, como sucede cuando enfermamos de tristeza y se convierte en depresión.
  • Tener una personalidad de introversión en donde convivir socialmente produce un gasto de energía enorme.

Diagnóstico

  • Experimentar neofobia (Miedo a lo nuevo)
  • Presentar algún trastorno previo de ansiedad (angustia, alguna fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo o estrés postraumático).
  • Tener rasgos de personalidad relacionados con la introversión.
  • Tener duelos no resueltos.
  • Presentar aplanamiento emocional y sentirse con miedo, aversión o incertidumbre con el simple hecho de pensar en experimentar situaciones placenteras de voluntad propia o por invitación social de otras personas.

Tratamiento

Terapia cognitivo conductual orientada a resignificar las experiencias de vida del pasado.

Sugerencias para el cambio

  • Una emoción positiva puede neutralizar el efecto de una emoción negativa.
  • Las emociones negativas opacan a las positivas
  • Atreverse a valorar las experiencias positivas del presente a pesar de haberse presentado en el pasado asociadas a experiencias negativas del pasado
  • Consultar con su terapeuta de confianza

Bibliografía

APA (2010) APA Diccionario conciso de Psicología, Editorial el Manual Moderno, México.

Larousse (2003) El pequeño Larousse ilustrado, Ediciones Larousse, México.

Halguin R. & Krauss S. (2004) Psicología de la Anormalidad (Perspectivas sobre desórdenes psicológicos), Editorial Mc Graw Hill, México.

Potes D. (2013) El espectador, ¿Por qué buscamos la felicidad?, consultado el 11 de Diciembre del 2018, en red: https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/vivir/buscamos-felicidad-articulo-446034

Punset E., Bisquerra R. y Laymuns G. (2018) Diccionario de emociones y fenómenos afectivos, Editorial PalauGea Comunicación S.L., Valencia

Ramos A. (2015) Los cinco miedos que todos los seres humanos comparten, consultado el 13 de Diciembre del 2018, en red: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-02-26/terrores-universales-los-cinco-grandes-miedos-que-todos-compartimos_718067/

Cherofobia: el miedo o fobia a la felicidad
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