Cuando llega la adolescencia es normal que aparezcan conflictos relacionales de todo tipo en la familia, sin embargo algo que suele desaparecer son los celos entre hermanos, dando paso a una relación más amistosa y de afecto.

Pero en algunos casos los celos pueden traspasar la barrera de la niñez y adentrarse en el complejo período de la adolescencia. Cuando el resentimiento se mantiene a estas edades, el individuo puede llevar a cabo comportamientos amenazantes, con conductas de agresividad e intolerancia.

La adolescencia, una etapa crítica

En los adolescentes las manifestaciones de celos pueden adquirir tintes verdaderamente dramáticos, en especial por la repercusión que tienen sobre la dinámica familiar. La adolescencia es una etapa en la que el vínculo paterno filial se modifica dramáticamente y en algunos casos incluso se rompe. Si los celos permanecen, son expresados a través de conductas que los padres ya no suelen ser capaces de controlar, como por ejemplo la amenaza verbal, los reproches a hacia los padres, demandas de privilegios, agresión física, fugas del hogar, etc.

Las comparaciones, en especial en el ámbito académico, los privilegios o preferencias hacia uno de los hijos son la causa del resurgimiento o acentuación de los celos en esta etapa de la vida. Debemos recordar que en este período de la vida la persona se siente especialmente vulnerable por cualquier comentario, y los ataques a su autoestima e individualidad son verdaderamente dañinos, tal vez incluso más que durante la etapa infantil.

La adolescencia es una etapa crucial en la que la persona busca desesperadamente crear su propia identidad y, a la vez su diferencia con los demás.

Pero ante todo es una crisis de crecimiento y adaptación a una nueva edad. Es por esto que en este período de la vida se incrementa la necesidad de ayudar al adolescente a autoafirmarse y a adquirir confianza en su personalidad, sus criterios, creencias y opiniones. De lo contrario, crecerá supeditado a la continua comparación con los demás, así como a la necesidad de aprobación y refuerzos externos.

La evolución de los celos

Por este motivo si los celos evolucionan a lo largo de la infancia hacia estadios posteriores, adquirirán formas variadas al confundirse con sentimientos como la envidia, el odio o la rivalidad, pudiéndose proyectar en otras personas como familiares, amigos y profesores.

Aparecerán comportamientos como el incremento de la desobediencia, el negativismo, la oposición, la indiferencia, la apatía y el negativismo. Pueden surgir quejas somáticas, retraimiento o agresividad.

Por desgracia, si el conflicto celotípoco se mantiene en el tiempo debido a una mala resolución, entonces se perpetuará en etapas superiores, donde la rivalidad se incrementa adquiriendo distintas formas de rechazo hacia la figura por la que se siente celos y agresividad.

Los celos en la adolescencia
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