Esquizofrenia

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y actúa. Forma parte del grupo de las psicosis. Su prevalencia en la población se sitúa en torno al 1%, inferior a la de otros trastornos mentales, pero, debido a su carácter crónico e invalidante.

Alguien con esquizofrenia puede tener dificultad para distinguir entre lo que es real y lo que es imaginario y puede también tener dificultad para expresar emociones normales en situaciones sociales. pero contrariamente a la percepción pública, una persona con esquizofrenia no tiene una personalidad dividida o múltiple. La gran mayoría de las personas con esquizofrenia no son violentas y no representan un peligro para los demás. Tampoco está causada por las experiencias de la infancia, la falta de padres o la falta de fuerza de voluntad, ni los síntomas son idénticos para cada persona.

Su prevalencia en la población se sitúa en torno al 1%, inferior a la de otros trastornos mentales, pero, debido a su carácter crónico e invalidante, requiere una gran aportación de recursos del sistema sanitario y de investigación.

Hay muchos interrogantes en torno a la esquizofrenia, pero las numerosas investigaciones que realizadas han aportado datos que ha permitido desarrollar algunas hipótesis sobre la causa de este trastorno.

Causas de la esquizofreinia

La causa de la esquizofrenia aún no está clara. Algunas teorías sobre la causa de esta enfermedad incluyen: genética (herencia), biología (anomalías en la estructura o química del cerebro) y / o posibles infecciones virales y trastornos inmunes.

La esquizofrenia parece que es el resultado de la interacción de factores genéticos, de desarrollo y de estrés.

Al parecer, las anomalías cerebrales ya están presentes antes de la aparición de los primeros síntomas del trastorno. El sujeto no desarrollará esquizofrenia si el ambiente donde crece está libre de situaciones de estrés, pero estas anomalías cerebrales pueden tener otras manifestaciones. Así, se ha podido comprobar como familiares sanos de pacientes esquizofrénicos y niños que posteriormente han desarrollado esquizofrenia, muestran ciertas alteraciones cognitivas en tareas atencionales y de psicomotricidad, y también una conducta emocional tendente a la irritabilidad.

Los factores genéticos podrían causar algunas anomalías cerebrales. Esta enfermedad parece tener un componente genético importante. Entre gemelos univitelinos hay una concordancia del 50% en la presencia de esta enfermedad. Que esta concordancia sea sólo del 50%, sin embargo, nos debe hacer pensar que otros factores ambientales deben tener un papel importante en su génesis. Estas mismas anomalías también podrían estar causadas, o verse potenciadas, por factores que interfirieran con el desarrollo normal, como complicaciones intrauterinas, durante el parto o en las primeras etapas de la infancia. En cualquier caso, para que se desarrolle la esquizofrenia es necesario que este sustrato nervioso vulnerable interaccione con situaciones de estrés ambiental, lo que hará que el sistema se desestabilice y aparezcan los síntomas.

Alteraciones neuroquímicas en el cerebro en la esquizofrenia

Se cree que las personas con esquizofrenia tienen un desequilibrio de los siguientes neurotransmisores cerebrales: dopamina, glutamato y serotonina. Estos neurotransmisores permiten que las células nerviosas del cerebro se envíen mensajes entre sí. El desequilibrio de estas sustancias químicas afecta la forma en que el cerebro de una persona reacciona a los estímulos, lo que explica por qué una persona con esquizofrenia puede verse abrumada por información sensorial (música alta o luces brillantes) que otras personas pueden manejar fácilmente. Este problema al procesar diferentes sonidos, imágenes, olores y sabores también puede conducir a alucinaciones o delirios.

Se considera que los pacientes esquizofrénicos presentan dos tipos de síntomas, los positivos y los negativos. La sintomatología positiva hace referencia a las alucinaciones, los delirios y la conducta agitada, mientras que la sintomatología negativa hace referencia al aplanamiento afectivo, la pobreza del pensamiento y el lenguaje, la desconexión del entorno, y diferentes déficits neuropsicológicos como problemas de atención y memoria. La sintomatología positiva parece que se controla bastante bien con antagonistas dopaminérgicos, como la clorpromazina, pero no la negativa.

Por último, un grupo importante de fármacos antipsicóticos, como la clorpromazina, actúan antagonizando los receptores postsinápticos D-2 de la dopamina. De todas formas parece que los antipsicóticos clásicos son más efectivos para tratar la sintomatología positiva que la negativa.

Algunos autores han sugerido que la esquizofrenia puede estar causada tanto por una hiperactividad como por una hipoactividad de la dopamina.

Parece que los pacientes esquizofrénicos pueden presentar hipoactividad dopaminérgica en la corteza prefrontal y un aumento de la transmisión dopaminérgica en las vías mesolímbicas.

Según este punto de vista, la sintomatología positiva es resultado de la hiperactividad dopaminérgica mesolímbica, mientras que la sintomatología negativa es consecuencia de la hipoactividad dopaminérgica en la corteza prefrontal. Esta hipoactividad dopaminérgica prefrontal podría ser consecuencia de una pérdida de estimulación glutamatérgica.

Anomalías morfológicas y funcionales en el cerebro esquizofrénico

Anomalías morfológicas

Uno de los hallazgos morfológicos más importantes es el siguiente:

Un subgrupo de pacientes esquizofrénicos muestran dilatación del sistema ventricular.

Esta dilatación ventricular parece que es consecuencia de que algunas estructuras, especialmente del sistema límbico, como el hipocampo o la amígdala, presentan un volumen disminuido. Los pacientes que presentan esta característica responden peor al tratamiento farmacológico.

Estas estructuras límbicas ya presentan un volumen más pequeño antes del inicio de los síntomas, por lo que se considera que no es consecuencia de una pérdida de neuronas en el individuo adulto o adolescente, sino de problemas en el desarrollo.

Anomalías funcionales

Los pacientes esquizofrénicos muestran un patrón cognitivo de hipofrontalidad.

Esto, que es especialmente cierto para los pacientes con una alta incidencia de sintomatología negativa, se ha podido observar tanto mediante la exploración neuropsicológica, como mediante técnicas de neuroimagen funcional.

En general, los pacientes esquizofrénicos ejecutan peor que sujetos control en muchas tareas que implican hacer uso de la corteza prefrontal, como el test de clasificación de cartas de Wisconsin o el test Stroop. Su patrón de ejecución es similar al de pacientes con lesiones en el lóbulo frontal. (Véase el núcleo de conocimiento ” Corteza prefrontal: aspectos funcionales “).

Igualmente, se ha podido comprobar mediante técnicas de neuroimagen funcional, como la tomografía por emisión de positrones (TEP), que mientras los sujetos control muestran hiperactivación de la corteza prefrontal cuando deben resolver tareas de este tipo, los pacientes esquizofrénicos muestran el mismo grado de activación que en la situación de reposo.

Características morfológicas y neurológicas de la esquizofrenia
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