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Cuatro pasos para dar seguimiento efectivo de la disciplina positiva

  1. Tenga una discusión amigable en la que cada cual exprese sus sentimientos y pensamientos acerca de un asunto en particular.
  2. Haga el ejercicio de la lluvia de ideas (“brainstorming”) para obtener posibles soluciones y escoger una en la cual usted y su niño estén de acuerdo.
  3. Llegue a un acuerdo con el niño poniendo un tiempo específico.
  4. Explíquele al niño lo que conlleva el acuerdo del tiempo específico, que ese acuerdo o trato requiere hacer algo en un tiempo limitado. Se sugiere darle seguimiento antes de que llegue el día que vence el acuerdo.

Cuatro obstáculos que desafían la efectividad de dar seguimiento

  1. Querer que los niños tengan las mismas prioridades que los adultos.
  2. Estar prejuiciado haciendo críticas en vez de establecer el asunto.
  3. No fijar acuerdos con anticipación: no poner una fecha límite.
  4. No mantener la dignidad ni el respeto por su niño ni por usted mismo.

Dar seguimiento requiere de menos energía, es mucho más divertido y productivo que reprender o castigar. Dar seguimiento es una forma respetuosa de ayudar a los niños a vivir apropiadamente de acuerdo con las expectativas de los adultos y sus prioridades. Tenemos que reconocer que los niños tienen sus propias prioridades, pero seguir o hacer algunas de las nuestras nos hace felices.

Dar seguimiento hace a los padres pro activos y considerados en vez de reactivos y desconsiderados.

Dar seguimiento capacita a los niños a colaborar y a hacer contribuciones a la familia por medio del respeto que han aprendido. Éste es un excelente método para expresar autoridad o dar permiso.

Los niños que aprenden las destrezas de la vida necesitan sentirse bien con ellos mismos y se convertirán en miembros contribuyentes de la sociedad.

Mantener rutinas

Los niños necesitan la rutina. Algunos padres piensan que la ratina destruye la espontaneidad. De hecho, cuando la familia tiene cierta rutina, los miembros usualmente tienen mucha espontaneidad y creatividad. Sin rutina muchas familias experimentan caos en vez de espontaneidad.

Una vez se establezca una ratina firme, la familia tendrá oportunidad de planificar otras actividades para su tiempo libre.

Los niños disfrutan de la rutina y responden favorablemente, ya que se sienten más cómodos con la ratina Una vez la rutina toma su sitial, ésta predomina y los padres no tienen que continuar dando órdenes.

Establezca la ratina y escoja un tiempo para que toda la familia esté relajada. Esto puede discutirse durante la reunión familiar, pero es importante que todos los miembros de la familia se involucren en la rutina. Puede usar el reloj para establecer la rutina. Recuerde enfocar un problema a la vez y establecer un tiempo límite para llevar a cabo la rutina. Establecer la ratina evita desacuerdos como, por ejemplo, la hora de dormir, la hora de levantarse, la hora de la comida, el tiempo para hacer las asignaciones, el tiempo para hacer las tareas del hogar, para lavarse los dientes y el tiempo para ir de compras.

La rutina ayuda a declinar la lucha de poder. Los beneficios a largo plazo de hacer la ratina son seguridad, atmósfera calmada, confianza y destrezas de vida para sus niños. Los niños aprenden a ser responsables de su conducta, a ser capaces, y a cooperar más con la familia.

Conozca quiénes son ellos

¿Sabe dónde está su hijo? Cómo se siente cuando lee esta pregunta: ¿Piensa que es mal padre? ¿Le hace pensar esta frase que puede hacer un mejor trabajo en la crianza de su hijo; ¿Piensa que debe unirse a los padres que castigan, que les gusta quitar privilegios a sus hijos, que les dan cátedra o les dicen cómo deben comportarse y le da vergüenza registrar su cuarto? ¿Cree que debe estar a cargo de la vida de su hijo como por ejemplo: escogerle los amigos, estar pendiente de su trabajo escolar e influenciar en la selección de una carrera? ¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos a que aprendan a hacerse cargo de su propia vida con confiabilidad y responsabilidad cuando usted asume toda la obligación, robándoles la oportunidad de creer en ellos mismos y de desarrollar las destrezas de la vida?

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Ahora bien, le gustaría mejor ver una pregunta que dijera: ¿Conoces a tu hijo? ¿Sabes cómo piensa tu hijo? ¿Sabes qué quiere tu hijo de la vida? ¿Cuáles son sus valores, esperanzas y sueños, no los tuyos sino los de tu hijo? ¿Alguna vez te has metido dentro del mundo de tu hijo y has tratado de respetar y entender su punto de vista? ¿Sientes la curiosidad de saber quién es tu hijo o estás muy ocupado para tratar de moldearlo y ajustado a tus valores, esperanzas y sueños?

Otra pregunta que necesita contestarse es: ¿Tiene fe en su niño? ¿Cree que su niño es un ser humano magnífico que tiene potencial para aprender y crecer en esta vida de retos? Cuando tiene fe en su niño, es más fácil dejar de controlarlo y de castigarlo. Entonces comience a usar métodos de apoyo, dé un trato de respeto que les enseñe las destrezas de vida que ellos necesitan cuando los adultos no están acompañándolos.

¿Sabe cómo los niños pueden lidiar con la presión de sus iguales?

Los adultos se han inventado muchos programas educativos para lidiar con la presión de los amigos. Estos programas enseñan a los niños a cómo decir no cuando sus amigos tratan de convencerlos para que prueben, por ejemplo, las drogas y el alcohol. Nosotros nos sorprendemos si los adultos nunca hablan con los adolescentes. Usted puede haber notado que no es lo mismo hablar con… que hablar a.. Cuando hablamos con los niños, los escuchamos y tomamos en serio lo que ellos nos dicen porque realmente queremos saber lo que piensan y cómo se sienten. Ejemplo de esto es el diálogo entre María y su madre que sigue a continuación:

La madre de María le pregunta a su hija de 16 años de edad, qué ella piensa acerca del programa “Dile No a las Drogas“.

María: Yo pienso que es algo estúpido.
Madre: ¿Qué quieres decir con eso?
María: Nosotros nos mofamos muchísimo de esto. Mis amigos nunca tratan de hablarme de que use drogas y alcohol. Ellos se sienten contentos de que yo diga que no quiero para que a ellos les sobre más para ellos.
Madre: ¿Entonces tú no crees que exista la presión de pares?
María: En cierta forma existe, pero ellos no tratan de decirme qué debo hacer. Lo que puede hacer que me interese por usar drogas es cuando dicen lo bien que se sienten usándola Dicen, “el crack me hace sentir bien y tú puedes estar toda la noche despierto, hablar y disfrutar de una fiesta sin sentirte cansada”. También dicen acerca de tornar bebidas alcohólicas que es realmente divertido estar bebido. He pensado en usarlos para ver si realmente son tan buenos como dicen.
Madre: Entonces, ¿por qué no lo has hedió?
María: A mí no me gustaría pensar lo que otras personas puedan decir de mí. Yo no quiero ser una drogadita Además de eso, he visto cómo se ponen las personas que usan drogas. Están totalmente perdidas. Yo no quiero tomarme el riesgo de que esto me suceda a mí.
Madre: Entonces tú has pensado en ti.
María: Sí…
Madre: Me alegro de que sepas lo que quieres y que tengas el suficiente coraje para mantener tu posición cuando algunos de tus amigos piensen lo contrario de ti.

María está aprendiendo cómo pensar, no qué pensar. Su mamá la estimula en el proceso haciéndole preguntas y escuchándola. Algunas veces su madre le da alguna información la cual María está deseosa de tomarla en consideración porque no se la da en forma de cátedra Su madre tiene mucha fe en ella. María siente que la confianza y el amor incondicional de su madre, le dan confiabilidad y seguridad en ella misma para mantenerse aprendiendo y a pensar en sí misma.

Tener fe

Tener fe en los niños no significa que ellos lo puedan hacer todo bien. Significa aceptar al niño tal como es. que la mayoría de las veces pueden actuar de acuerdo con sus años, lo que quiere decir que no siempre van a lavar los platos ni a cortar el césped. Con fe en nuestros niños y en nosotros mismos podemos aprender de los errores.

Tener fe en nuestros niños no quiere decir que estén listos para hacer todas las cosas por ellos mismos. Ellos aún necesitan amor, apoyo y ayuda para aprender las destrezas de la vida Cuando tienes fe no necesitas controlar y castigar. Esto nos da paciencia para enseñarles usando métodos de capacitación, tales como: resolver problemas, dar seguimiento, reuniones de familia, hacer preguntas sobre ¿qué?, ¿cómo?, ¿por qué?, que ayuden al niño a aprender de sus propios errores. Tener fe incluye mantener la vista puesta en perspectiva a largo plazo y aprender a conocer quién es tu niño ahora.

Dejar de hacer algo en un tiempo limitado o aislarse

La manera más común de disciplinar a los niños hoy día es privarlos de hacer algo o aislarlos. Esto ayuda a estimular al niño y a tener experiencias de capacitación en vez de castigarlo o humillarlo. El “time out” es estimulante cuando el propósito es dar al niño una oportunidad de tomarse un tiempo corto de reflexión y entonces comenzar de nuevo tan pronto esté listo para cambiar su conducta El ‘time out’ provee un período de enfriamiento. Algunos padres dicen a sus hijos: “ve a tu cuarto y piensa acerca de lo que has hecho”. Los padres que hacen esto se sienten culpables, avergonzados y sufren. A estos padres hay que decirles que aislar o permitir que el niño deje de hacer algo no basta, hay que explicarles que todos necesitamos un tiempo para estar fuera porque todos podemos tener una conducta no adecuada y cometemos errores. Puede decirle al niño: “tu conducta es inapropiada” y preguntarle “¿puedes irte a tu cuarto?” Y decirle que cuando se sienta mejor y pueda estar listo para cambiar su conducta puede venir.

Errores frecuentes en la disciplina positiva

¿Qué aprendiste de pequeño sobre los errores?

  1. Los errores son malos.
  2. No debes cometer errores.
  3. Eres estúpido, malo, inadecuado y fracasado si cometes errores.
  4. Si cometes errores no dejes que las personas se den cuenta

Los errores se deben ver como oportunidades para aprender en vez de algo inadecuado. Enséñele a los niños que cometer errares es una oportunidad para valorar la ayuda de otros. Esto los estimula a tomar responsabilidad por lo que hacen.

Aplique la “R” de recuperación

Cualquiera admite un error, pero esto no se demuestra hasta que la persona pide disculpas. Si el niño desea reconciliarse por lo que ha hecho, las tres “R” de la recuperación lo pueden ayudar. Estas son:

  1. Reconocer el error con un sentido de responsabilidad en vez de culpa
  2. Reconciliarse – disculparse con la persona que hirió u ofendió.
  3. Resolver el problema cuando sea posible trabajando juntos para solucionarlo.

Actúe más y hable menos

Trate de actuar en vez de hablar. En vez de decirle a su niño que se esté quieto y callado, trate usted de mantenerse callado para ver si el niño presta atención. Sí está peleando con un juguete, quíteselo y póngalo en un sitio donde no pueda alcanzarlo. No necesitamos decir una palabra, él comprenderá que cuando termine de pelear tendrá otra vez el juguete.

Decida qué usted puede hacer

Usted debe aprender que la única conducta que puede controlar es la suya. Decida qué puede hacer en vez de tratar de controlar a otros. Quizás pueda hacer que sus hijos actúen respetuosamente con usted, pero no pueda hacer que ellos se sientan respetados. Muchos padres están muy ocupados tratando de controlar a sus niños en vez de ocuparse por aprender a controlarse ellos mismos.

Trate de establecer un acuerdo con su niño a base de lo que está dispuesto a hacer. Puede decirle que está dispuesto a ayudarlo con sus asignaciones todas las noches, de 7:00 pm a 9:00 pm. Si él desea su ayuda, dígale que está disponible a la hora indicada, si lo procura a otra hora que no sea la establecida, dígale que no estará disponible hasta las 7:00 pm del próximo día. Otro ejemplo.” rehusarse a guiar cuando los niños están haciendo mucho ruido en el carro en vez de detenerse y esperar a que se calmen. También puede negarles un adelanto de la mesada de la semana próxima También puede ignorarlos cuando están entrando y saliendo de su cuarto a la hora de la siesta y le interrumpen su trabajo.

Ponga a los niños en el mismo bote

Frecuentemente los adultos tienen el hábito de llamarle la atención a un niño en vez de llamarles la atención a todos en la familia. Esto no es muy conveniente hacerlo, ya que promueve el que le ponga sello a uno en forma determinada y propicia rivalidades entre hermanos. Si los niños pelean por el asiento del frente del coche, dígales: “nadie se va a sentar al frente a menos que encontremos una alternativa para que cada cual tenga derecho a sentarse”. Si pone a los niños en un mismo bote, ayuda a lidiar con los chismes entre ellos. Sus niños pueden responder que eso no es justo, pueden decir: “yo no hice nada malo mamá, el que lo hizo fue Carlos, yo no”. Entonces, conteste: “yo no estoy interesada en quién lo hizo o de quién fue la culpa, sólo en encontrar la solución al problema. Hablaremos de esto en la reunión familiar”.

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Deje que los niños se las arreglen solos

Si los adultos se meten a solucionar un conflicto entre los niños, se puede tomar en una situación desagradable. Los niños tienen una forma para trabajar las cosas y pueden ser eficientes y efectivos. Piense en un momento que los padres están discutiendo por una situación y que los niños ya están listos para jugar felizmente. Dele la oportunidad al niño. Ejemplo: Al compartir el juego de Nintendo el padre puede decir, “les quito el juego hasta que encontréis una forma de compartirlo sin tener que pelear”. Los niños se ponen de acuerdo y deciden trabajar en ello. Uno lo usará lunes y miércoles y el otro lo usará martes y jueves, y el viernes, ambos lo pueden usar. De esta manera hacen arreglos entre ellos.

Dos lenguajes

Si quiere entender a la gente, ponga atención a lo que hacen y no a lo que dicen. Vigile su lenguaje. A lo mejor dicen una sola palabra con la boca y con los pies dicen otra La gente trasmite buenas intenciones con sus palabras, pero sus acciones nos dicen la verdad sobre lo que desean. Esto trabaja de dos formas. Es importante para los padres ser consistentes con sus niños, hacer que sus palabras vayan a la par con sus acciones. Esto ayuda a los niños a creer más en los padres porque les están poniendo más atención a lo que hacen que a lo que dicen. Muchos padres no pueden creer en los niños. Alfred Adler dice: ”Vigila los movimientos, no las palabras“. Te encaminas hacia una comunicación más saludable cuando tus palabras y acciones son congruentes.

Las promesas

No haga promesas que no cumplirá. En vez de decirle “mañana podré llevarte de compras“, mejor espere a estar listo para ir, entonces dígaselo al niño. Es tiempo de ir de compras, ¿quieres ir conmigo? Prometer algo a un niño y luego olvidarse es una forma de desanimarlo. En vez de hacerle la promesa dígale al niño que no está listo para hacer un compromiso aún. Puede decirle al niño que no haga muchas promesas, que no las acepta “Demuéstrame que estás listo para llevar a cabo la promesa y entonces estaré listo para que lo hagamos juntos”.

Creencias que respaldan una conducta

Detrás de cada conducta hay una creencia, pero tan sólo se lidia con la conducta. Para usted es más efectivo conocer la creencia y la conducta. Un ejemplo de esta situación es el siguiente:

Una madre está embarazada. Va al hospital a dar a luz y traer el bebé consigo a su casa. Ella tiene un niño de cuatro años. Analicemos lo que este niño piensa que existe entre la madre y el bebé. ¿Cómo interpreta esta relación?

Él puede pensar – “Mamá quiere más al bebé que a mí“. ¿Qué intenta hacer el niño para obtener la atención o el amor de su madre? El niño cambia su conducta y actúa como un bebé. Grita, pide una botella o ensucia los pantalones para llamar la atención de su mamá. Nuestra conducta está basada en nuestras creencias. La conducta y las creencias están directamente relacionadas con las metas principales de la gente y sentir que pertenecemos es muy importante. Todos queremos sentir que pertenecemos y que somos importantes. Somos participantes activos en el proceso de decidir las cosas acerca de nosotros mismos, de otros y de la vida; y nuestra conducta está basada en nuestras decisiones. Entender el proceso de tomar decisiones y cómo sus niños crean sus creencias es el primer paso para entender su conducta. Con este conocimiento y entendimiento puede estimular a sus niños proporcionándoles oportunidades para que ellos mismos cambien su creencia no saludable y su conducta. Tratamos de encontrar y de sentirnos importantes ejecutando conductas negativas. Hay cuatro metas erróneas que llevan a conductas negativas:

  1. Llamar la atención
  2. Poder
  3. Venganza
  4. Darse por vencido o asumir una conducta de incapacidad

Llamamos estas razones ocultas para hacer lo que hacemos porque no estamos conscientes de ello. Es importante que entienda las creencias escondidas detrás de la conducta de sus niños. Entonces estará listo para pensar la forma de estimularlos cuando ejecuten una conducta negativa y se sientan desanimados.

Haga que llegue el mensaje de amor

Hacer que el mensaje de amor llegue a su hijo es un gran regalo que le está ofreciendo. Ellos forman la opinión sobre ellos mismos por medio de las percepciones que les demuestra lo que se siente por ellos. Cuando se sienten amados, que pertenecen, que son importantes, tienen una base sólida en qué fundamentarse para su desarrollo potencial. Su influencia positiva llega cuando el mensaje de amor llega.

Honestidad emocional – quiere decir que demuestra lo que es, la forma que piensa, lo que siente y lo que se comunica a otros. Una vez aceptado, esto puede ayudar a sus niños a que logren la misma seguridad emocional que usted tiene.

Los sentimientos nos dan una valiosa información, es como cuando las luces de advertencia del carro se encienden, ponemos atención y sabemos que algo le está ocurriendo al carro. Hay que tratar de resolver el problema. Si nos sentimos solos y deprimidos y escuchamos la voz interior, podremos canalizar mejor nuestros sentimientos. A algunas personas no les gusta pensar en sus sentimientos porque no creen en la forma que se están sintiendo y, además, creen que no pueden hacer nada por ello. Tan pronto aceptamos el sentimiento sin juzgarlo, se puede hacer algo por éste. Cuando su niño siente coraje o resentimiento lo expresa. Al escucharlo trate de explicarle que no hay nada malo en experimentar estos sentimientos. Los sentimientos son diferentes a los pensamientos. Los sentimientos describen que algo está pasando dentro de uno. Cuando se aprende a sacar fuera estos sentimientos, se gana una valiosa información sobre uno mismo. Los sentimientos no son buenos ni malos, propios o impropios, lógicos o ilógicos. Son tan sólo sentimientos. Usualmente se describen con una sola palabra feliz, herido, cómodo, hambriento, soñoliento, triste, irritado, gozoso, desdichado e incapaz. Lo más importante es que hay que poner atención a los sentimientos, darles nombre y decirle a otros cómo uno se siente.

Tiempo especial para estar juntos

Los niños necesitan tiempo para estar solos con sus padres. Cuando son pequeños lo necesitan más. Ya cuando se ponen grandes este tiempo especial se convierte en una ratina. Planifique actividades para estar con su niño y disfrutar de un tiempo en especial.

Juegue con su niño de forma espontánea: en el piso, en el parque, cocinen juntos o hagan otras tareas. Lo importante es sacar tiempo para compartir y divertirse. Construya memorias placenteras por haber pasado ratos divertidos con su niño en vez de fomentar situaciones serias. La diversión de la familia no tiene que llevar mucho tiempo o costar mucho dinero. Al divertirse juntos muchos problemas desaparecen, los niños experimentan el placer de plenitud al compartir con sus padres.

Estímulo versus alabanzas y recompensa

Rudolph Dreikurs, un psicólogo adleriano, autor del libro “Chitaren: The Challenge “, dice: “Los niños necesitan estímulo como las plantas necesitan agua“. El estímulo demuestra la ciase de amor que se les trasmite a los niños que hace que sean lo suficientemente buenos de la forma que son. El estímulo les enseña que lo que ellos hacen está separado de quienes son. El estímulo deja que los niños sepan que son valorados por ser ellos fuera del prejuicio. Por medio del estímulo enseñamos a los niños que los errores son simplemente oportunidades para aprender y crecer en vez de algo que los avergüence.

Hay una diferencia entre alabanza y estímulo. Es fácil alabar o premiar al niño que se comporta bien, pero; ¿qué le decimos al niño que no actúa correctamente, que tiene una conducta negativa y que no se siente bien con él mismo? Estos niños necesitan más estímulo que los demás.

La alabanza y la premiación enseñan a los niños a depender de ser juzgados por otros en vez de confiar en su sabiduría y evaluación propia. “Estaré bien sólo si otro me lo dice”. Esto evita que cometan errores en vez de aprender de sus errores. Ejemplo de cómo dar estímulo son los siguientes:

“¿Cómo te sientes acerca de _____?”
“¿Qué pasó? ¿Tienes alguna idea de por qué sucedió?”
“¿Querrías alguna ayuda con lo que estás haciendo?”
“Oye, todos tienen su día malo. A nosotros nos ha pasado lo mismo que a ti muchas veces.'”

Los miembros de la familia pueden escribirse notas de estímulo unos a otros. A la larga el estímulo va a crear un clima positivo en la familia.

Enseñe a sus niños a dar cumplidos. Pregúnteles qué piensan sobre los elogios recibidos.

Los niños piensan que no sentirse cómodos o tener que dar un cumplido es algo tonto. Haga que dar cumplido sea un hábito de la familia.

Los buenos sentimientos crecen en su familia con la práctica del estímulo y los cumplidos entre ellos y entre las personas con quienes interactúan.

<<< LA DISCIPLINA POSITIVA I

El correcto seguimiento de la Disciplina Positiva
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1 Comentario

  1. Muy interesante como trazan los temas de disciplina, muchos vivimos con conceptos equivocados que lastiman a nuestros hijos.

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