Hombre bloqueado

Muchas veces, es inevitable tender a analizar las cosas en busca de encontrar la mejor solución. Pero por otro lado, si pensamos demasiado, corremos el riesgo de verlo todo con pesimismo y no avanzar. ¿Este también es tu caso?

Las consecuencias de pensar demasiado

Aquí no se trata de poner la mente en blanco y dejar de pensar en todas tus preocupaciones de golpe. Es natural que dediquemos cierto tiempo al día a pensar las cosas, pues entra dentro de nuestra naturaleza el querer mejorarlas.

Sin embargo, cuando dicha actividad ocupa más tiempo del necesario y nos enfrascamos en nuestros pensamientos tratando de analizar y pensar una y otra vez lo mismo todo el tiempo, podemos caer en un bucle del que será muy difícil salir.

Y así es, pues cuanto más tiempo le dediquemos a pensamientos sin buscar el callejón de salida, más nos costará desbloquearnos y salir de esta situación. Pues al final, el pesimismo terminará por cegarnos y pensaremos que todo es mucho peor de lo que realmente es.

Además, no solo estaremos ocupando nuestro valioso tiempo en algo inútil como es pensar demasiado hasta bloquearnos, sino que además esto podría tener consecuencias muy peligrosas para nuestra salud y estado físico, aparte de nuestro estado mental.

En caso de continuar así por un tiempo prolongado, no solo se verá alterado nuestro estado de ánimo sino que terminaremos por padecer otras dolencias, como tensión muscular y dolor de cabeza, por nombrar tan solo un par de ellas.

Por ello, si te descubres a ti mismo pensando de más en problemas que tienen o no una solución, no deberías dejarlo pasar. Pues antes de lo que tú crees, esto podría evolucionar y convertirse algo mucho más prolongado en el tiempo y que requeriría de ayuda profesional.

El primer paso para resolverlo será, efectivamente, que nos demos cuenta de nuestro propio problema. Solo a partir de entonces podremos empezar a tomar medidas para revertir esta situación y comenzar a ver la vida de otra manera y con mayor optimismo, a pesar de los inconvenientes que, inevitablemente, nos encontremos en la vida.

¿Qué podemos hacer para dejar de pensar tanto y disfrutar más?

Es cierto que amigos y familiares, así como profesionales y a través de otros recursos que puedes encontrar en libros o en línea, te podrán indicar y recomendar varias pautas y consejos a la hora de atajar este problema.

Pero antes de nada, es de vital importancia que comprendas que el cambio no se producirá de la noche a la mañana, y que puede costarte días, semanas o incluso meses llegar a un cambio real y dejar de preocuparte en exceso por todo lo que te rodea.

Así pues, una vez hayas reconocido que tienes un problema y que piensas en exceso, así como que esto puede llevarte más tiempo del esperado, será hora de ponerte manos a la obra y empezar a implementar una sencillas pero efectivas técnicas para que aprendas a ver las cosas de manera diferente.

En primer lugar, cada vez que te topes con un problema o algo que te preocupe, pregúntate a ti mismo: ¿esto es realmente tan grave como me parece? Aunque parezca una pregunta absurda, lo cierto es que no lo es.

Una vez pienses en la respuesta, te darás cuenta enseguida de que salvo casos de fuerza mayor, nada es tan grave como parece al principio. Sobre todo si eres una persona emocional, pensarás en el peor escenario posible, para al final darte cuenta de que había pocas probabilidades de que ocurriera lo peor.

Muchas veces, realizarte a ti mismo esta simple pregunta te ayudará a relativizar las cosas y darle a cada una la importancia que realmente tiene. Pero puede haber otras ocasiones en las que antes que seguir pensando, lo más efectivo sea bloquear tus pensamientos.

¿Te ha surgido de repente una nueva preocupación y sabes de antemano que no es para tanto, pero a la vez te cuesta dejar de pensar en ello? En estos casos, tan pronto como te des cuenta, intenta cortar repentinamente todos aquellos pensamientos que te están bloqueando.

Para hacer de esta tarea algo más fácil, puedes comenzar a realizar otra acción inmediatamente, y mucho mejor aún si se trata de algo que realmente te relaja y que disfrutas haciendo. Ya sea cocinar, hacer algo de ejercicio, escuchar música o ponerte a leer algo que te guste…

Lo primordial será que te mantengas ocupado, para que aquellos pensamientos que anteriormente te atormentaban no vuelvan a hacerlo. Y en el caso de que vuelva a ser así, repite la acción hasta que se vaya totalmente de tu cabeza.

Ni que decir tiene, que al ser los seres humanos seres sociales, encontraremos alivio y comprensión en nuestros iguales. Por lo que si algo te preocupa y no dejas de pensar en ello, será muy efectivo que lo compartas con alguien.

Lo más probable es que esa persona, al ver tu problema desde fuera y con cierta perspectiva, te pueda hacer pensar en algo que no habías caído o te dé un buen consejo que te ayude a salir del bucle. Así que nunca subestimes el poder sanador de una buena conversación con alguien de confianza.

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