Belonefobia o miedo a las agujas

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Nos encontramos semi-tumbados en el asiento del dentista. Una luz nos apunta directamente a la cara. Alguien sostiene una inyección enorme con una aguja larga y fina. Poco a poco, vemos como la aguja se acerca a nosotros. Comenzamos a sudar. La aguja cada vez está más cerca. Nuestro sistema nervioso se activa y sólo pensamos en huir. Tensión, sudor, palpitaciones, nerviosismo… Si os sentís identificados con esta descripción, quizá padezcáis belonefobia o miedo a las agujas.

Lo mismo ocurre con aquellas personas que deben extraerse sangre para un análisis médico. Su fobia no radica en ver la sangre, sino en el miedo a ser pinchado. A pesar de ello, los estudios sobre el miedo a las agujas ha sido estudiado a través de pacientes con esta fobia y con hematofobia, esto es, fobia a la sangre. Las investigaciones sobre esta fobia son escasas, aún así, en este artículo se va detallar en la mayor medida posible todo lo escrito hasta el momento.



¿Qué es la belonefobia?

La belonefobia se trata de un miedo irracional a las agujas y a los objetos punzantes. Sin embargo, no debe confundirse con la hematofobia. El que padece hematofobia o fobia a la sangre no tiene porque temer a las agujas. Sin embargo, según la literatura científica, la respuesta del miedo a las agujas es la misma que aquellos que sufren hematofobia. Por ello, los tratamientos de una fobia se están aplicando a la otra.

Aquellos que sufren fobia a la sangre o a las agujas pueden llegar a sufrir mareos e incluso desmayos, lo que se conoce como síncope vasovagal. ¿A qué se debe esta reacción? En primer lugar, se produce un aumento de la presión sanguínea. A consecuencia de este aumento, se produce una hiper-reacción de un mecanismo llamado arco barorreflejo sinoaórtico. Este mecanismo compensa el aumento brusco de la presión sanguínea y hace que disminuya.

“El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son”.

-Livio-

En otras palabras, una respuesta inicial del sistema nervioso simpático, va seguida de una respuesta inmediata del sistema nervioso parasimpático. Esta doble respuesta es la causante de los mareos y los desmayos. La complejidad de esta fobia, implica un tratamiento diferente al que suele aplicarse a otro tipo de fobias más comunes. Las investigaciones apuntan que la tendencia de sobrecompensación podría tratarse de un componente hereditario.

Tratamiento de la belonefobia

Los tratamientos para los casos de belonefobia, hasta la fecha, son prácticamente los mismos que para la hematofobia. Aún así, se va a exponer el tratamiento que llevaron a cabo en el artículo “Tensión aplicada y exposición gradual en un caso de fobia a las inyecciones” (2003) de Pedro Espada, Xavier Méndez y Mireia Orgilés.

En el artículo se expone el tratamiento de un caso único de una paciente con fobia a las inyecciones. A falta de más investigación sobre la belonefobia, este artículo arroja luz sobre cómo abordar el tema. Los autores establecieron dos objetivos. En primer lugar, la adquisición de habilidades para controlar la ansiedad previa a la exposición del estímulo fóbico (pensamientos anticipatorios, preocupación y activación fisiológica).

En segundo lugar, enseñaron a la paciente a afrontar las extracciones de sangre sin llegar al desamayo. Como indican Espada, Méndez y Orgilés: “para ello debería aprender a identificar los primeros síntomas del síncope vasovagal y ser capaz de aumentar su presión arterial en el momento apropiado”.

1. Control de la ansiedad anticipatoria

Con la finalidad de comprender y controlar la ansiedad es importante saber más sobre ella. Para este fin, se informa a la paciente de las diferentes características sobre su funcionamiento. Conocer la respuesta de ansiedad, sus componentes, los mecanismos de adquisición y el mantenimiento de las conductas fóbicas, proporcionan a la paciente una información muy importante que pueden ayudarle a saber qué le está ocurriendo. De esta forma, la paciente podrá observarse a sí misma cuando la ansiedad empiece a surgir.

También se le informa sobre la respuesta bifásica y la razón por la que se producen los desmayos. Para ello es importante el control de la ansiedad anticipatoria. Muchos de estos pacientes no solo tienen ansiedad en el momento de entrar en contacto con las agujas, sino que las horas o días previos pueden mostrar síntomas de dicha ansiedad.

Se le dan instrucciones a la paciente para que practique la respiración abdominal cada vez que sienta ansiedad. Se le indica que la lleve a cabo hasta que se sienta más calmada. Al mismo tiempo, se le expone el modelo A-B-C. Se le explica que la ansiedad (C) no es producida por la aguja (A), sino por los pensamientos (B). De esta forma, poco a poco, se van eliminando los pensamientos ansiógenos y se van sustituyendo por pensamientos más funcionales. Por ejemplo: “no va a pasar nada”, “soy capaz de controlar mis pulsaciones”, “esto va bien”

2. Exposición gradual

El objetivo de la exposición gradual es habituar a la paciente al estímulo fóbico. Al mismo tiempo, se intenta mantener la tasa cardíaca dentro de parámetros normales. Se comienza por una aproximación al estímulo fóbico en imaginación. En la última fase se pasa a la exposición en vivo. Los autores eligieron una serie de situaciones desencadenantes de ansiedad para trabajarlas con la paciente. De esta forma, va familiarizándose poco a poco con este tipo de contextos:
  • Escuchar la experiencia de alguien a quien la pusieron una inyección.
  • Oler a alcohol y a hospital.
  • Visitar a un enfermo en un hospital que tenga colocada una vía.
  • Recibir una inyección intramuscular.
  • Observar a otras a otras personas mientras les pinchan en la vena con una jeringuilla.
  • Acudir a una clínica para realizarse un análisis de sangre.
  • Realizar una donación de sangre
Se le explica a la paciente que huir de las situaciones temidas solo refuerza el miedo. Por lo que se le expone a los estímulos que le generan ansiedad hasta lograr el proceso de habituación. Reforzar la conducta de escape solo perpetuaría más la fobia.

3. Entrenamiento en tensión aplicada

Se trata de un entrenamiento para facilitar el control de la activación vasovagal. Como describen Espada, Méndez y Orgilés, este entrenamiento se lleva a cabo “intercalando periodos de tensión de 20-25 segundos y de distensión sin relajación de 15-20 segundos”. El objetivo es aumentar el número de pulsaciones. De esta forma, cuando el paciente perciba que puede desmayarse, a través de esta técnica puede recobrar la normalidad.

“La utilidad de la tensión residía en aplicarla justo en el momento en que perciba que se encuentra próxima a un desmayo”.

-Espada, Méndez y Orgilés-

4. Exposición gradual enriquecida y tensión aplicada

En esta fase se practica la exposición en imaginación apoyada con estímulos concretos como pueden ser el olor a alcohol. La diferencia entre esta fase y las anteriores es que se le pide a la paciente que cuando comience a notar su cuerpo flojo, ponga en práctica los ejercicios de tensión aplicada.

5. Exposición en vivo

Se acude a un laboratorio de análisis clínicos. La paciente utiliza las autoinstrucciones previamente aprendidas para darse ánimo y hace uso de la respiración profunda. El terapeuta que la acompaña también la calma y va explicando todo lo que ocurre en caso necesario. Una vez extraída la sangre, se elogia a la paciente para reforzar su conducta.

Comentario final

La psicología es una disciplina científica que avanza día a día en busca de las mejores soluciones. En el caso de la belonefobia, a pesar de ser un miedo bastante extendido, la literatura todavía es escasa. Sin embargo, el mismo tratamiento aplicado para la hematofobia parece dar buenos resultados. Aún así, cada fobia tiene sus peculiaridades y esto no pasa desapercibido en el campo de la investigación.

Con el tiempo, iremos observando grandes avances tanto en este tema como en otros que tengan que ver con el bienestar de la persona. La psicología nunca se detiene y con todos los avances tecnológicos y de investigación a disposición de los profesionales, gozaremos de técnicas cada vez más precisas y efectivas.

Bibliografía

Espada, J., Méndez, X. y Orgilés, M. (2004). Tensión aplicada y exposición gradual en un caso de fobia a las inyecciones. International Journal of Clinical and Health Psychology, 4 (2), 425-438.

Belonefobia o miedo a las agujas
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