batofobia

Todos hemos sentido intranquilidad alguna vez al imaginar caer en las profundidades del mar o al encontrarnos ante un largo y oscuro túnel, pero ¿qué ocurre cuando cuándo este miedo se convierte en algo paralizante que incide en nuestra vida diaria? Hablamos de la batofobia.

Batofobia: un tipo de fobia muy específico

Las fobias son un miedo irracional y excesivo hacia un objeto o situación, que normalmente implica una sensación de peligro y que hace que la persona tienda a evitar aquello que teme. La batofobia, concretamente, es un miedo irracional y persistente a las profundidades. El término batofobia procede del griego bathos, que significa profundidad y la palabra phobos que quiere decir, miedo.

Las personas que sufren de batofobia experimentan ansiedad ante lugares en los que existe profundidad, incluso aunque sean conscientes de estar a salvo. Este miedo provoca una serie de cambios físicos y psicológicos que pueden llegar a convertirse en ataques de ansiedad y que hace que el funcionamiento diario de la persona se vea afectado.

Situaciones más temidas cuando existe batofobia

Sin duda las profundidades marinas han sido temidas a lo largo de la historia de la humanidad: caer en el abismo o ser atacados por algún animal han sido y serán muchos de los temores que más nos abundan y las historias, películas y noticias, pueden infundir más miedo a estos eventos.

Sin embargo, la persona que sufre batofobia puede experimentar este temor y ansiedad en lugares en los que sabe que está seguro/a, por lo que el miedo extremo a estos ambientes se considera irracional y es entonces cuando podemos empezar a hablar de la batofobia.

Una piscina profunda, un pasillo largo y oscuro, lagos, túneles o valles de montaña pueden ser lugares muy temidos para las personas que sufren de este tipo de fobia.

tunel

A pesar de que es muy común padecerla, muchas veces no es algo de lo que se hable abiertamente. La persona afectada, siendo consciente de que este miedo intenso es irracional, puede tratar de ocultar su condición, sin embargo, la idea de enfrentarse a este temor les resulta aterradora.

Tengo miedo de saltar o nadar hacia el fondo de una piscina, aunque sé nadar. Cuando mi instructor de natación me llama para saltar o nadar hacia el fondo de la piscina, las lágrimas salen de mis ojos, empiezo a temblar y creo que voy a ahogarme”, explicaba una persona afectada de batofobia.

Causas de la batofobia

Algunos expertos creen que las causas de la batofobia se encuentran en la vivencia de eventos traumáticos negativos en las primeras etapas de la vida. Experiencias como como haber sido testigos del ahogo de alguien querido o simplemente notar el miedo que nuestros mayores o cuidadores tienen ante lugares donde hay profundidades, puede activar la batofobia. Sin embargo, como en muchas otras fobias específicas, las causas de esta aprensión son muchas veces desconocidas.

Síntomas de la batofobia

Los síntomas de esta afectación pueden variar entre personas y situaciones y suelen ser de diferentes tipos: cognitivos, fisiológicos y conductuales:

Síntomas cognitivos

  • Incapacidad para expresarse y pensar con claridad
  • Ansiedad
  • Sentirse atrapados y sin posibilidad de escape
  • Miedo a perder el control y miedo a morir

Síntomas fisiológicos

  • Palpitaciones
  • Mareos
  • Dificultad para respirar
  • Temblores
  • Sudoración excesiva
  • Sequedad bucal
  • Nauseas

Síntomas Conductuales

  • Tender a evitar la situación temida
  • Tratar de escapar

Estos síntomas interfieren con la actividad normal en la vida de un individuo y con su estado de ánimo.

Tratamiento para la batofobia

Acudiendo a un especialista en la materia, la batofobia, al igual que el resto de fobias, puede ser tratada. Las técnicas usadas para la superación de estos miedos están basadas en la modificación de conducta y pueden ser, entre otras:

  • Exposición, en la que nos enfrentaremos a los estímulos temidos hasta acabar habituándonos a ellos.
  • Desensibilización sistemática, en la que gradualmente iremos sustituyendo la respuesta de ansiedad ante el estímulo temido, por una respuesta de relajación incompatible con esta.
  • Terapia cognitiva, para eliminar los pensamientos irracionales
  • Modelado, en el que aprendemos observando a un modelo que se enfrenta a nuestra sensación temida.

La base de estas técnicas es la confrontación de nuestros temores para conseguir superar nuestra respuesta de miedo y evitación y poder vivir una vida normal sin que la fobia y las reacciones que generamos ante ella nos controlen.

Si usted o algún conocido padece este tipo de fobia u otra/s diferentes, no dude en consultar a un profesional.

Batofobia, el miedo irracional a las profundidades
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