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El autosabotaje es cualquier acción que obstaculiza el logro de nuestros objetivos.

En qué consiste el autosabotaje

Se dice que realizamos un comportamiento de autosabotaje cuando creamos problemas o interferimos con nuestros propios objetivos de medio y largo plazo. Los comportamientos de autosabotaje más comunes son la postergación, la automedicación con drogas o alcohol, comer en exceso y las distintas formas de autolesión. Estos actos pueden en ocasiones incluso parecer útiles en un principio, pero en última instancia nos debilitan, especialmente cuando nos involucramos en ellos repetidamente.

Las personas no siempre son conscientes de su propio auto sabotaje,  ya que los efectos de su comportamiento pueden no aparecer durante un tiempo. Desafortunadamente, los efectos tarde o temprano se manifiestan y dan al traste con nuestros sueños.

Aun así, es posible superar casi cualquier forma de autosabotaje, y la gente lo hace todos los días.

¿Por qué nos auto-saboteamos?

Como vemos, el autosabotaje puede interferir con nuestros mejores planes y metas. Entonces, ¿por qué lo hacemos? ¿por qué terminamos haciéndonos daño a nosotros mismos?

Hay innumerables motivos por los que nos podemos autosabotear de forma completamente inconsciente, pero la base de todos ellos principalmente es el miedo a salir de nuestra zona de confort, donde mantenemos una fuerte sensación de orden y control.

Por desgracia, a medida que estas acciones aumentan, el auto sabotaje se construye y puede crear un pozo profundo de autodestrucción del que es difícil salir.

Entonces, ¿por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? Aquí hay seis grandes razones.

1. Falta de autoestima

Cuando te saboteas tu propio éxito por falta de autoestima, significa que de alguna forma sientes que no lo mereces. De forma irónica, algunas de las personas más motivadas para conseguir un objetivo, lo hacen porque sienten que deben compensar una sensación de inadecuación autoimpuesta. Pero cuando los frutos de su trabajo conducen a cosas buenas, ya sea un beneficio material o un aumento en el estado o el poder, entonces inconscientemente empeoran la situación por sí mismos. ¿Por qué sucede esto?

El concepto de disonancia cognitiva arroja algo de luz sobre la respuesta. A la gente le gusta ser coherente: nuestras acciones tienden a estar en sintonía con nuestras creencias y valores. Cuando no lo son, hacemos un esfuerzo para alinearlos de nuevo. Si empezamos a acumular victorias y logros, y todavía nos vemos como defectuosos, inútiles, incapaces o deficientes, nos desconectamos para deshacernos de la disonancia. Si nos sentimos mal por el fracaso, nos sentiremos peor al tener éxito.

2. Necesidad de control

En este caso la persona se  siente mejor al controlar su propio fracaso en lugar de enfrentar la posibilidad de que el éxito lo tome por sorpresa. El autosabotaje puede no ser bonito, pero para muchos es mejor que perder el control. Al menos cuando manejas la nave, caer en llamas se siente más como una quemadura bien tolerada.

3. Percepción de fraude

A  medida que el éxito personal o profesional aumenta, sentimos un mayor nivel de exigencia o presión exterior por “dar la talla”. Si llamamos la atención debido nuestros triunfos, es más probable que nos critiquen o acosen, algo para lo que no todo el mundo está preparado mentalmente. Esto también se conoce como síndrome del buen impostor.

¿Cómo se manifiesta esto? Pues algunos intentan hacer lo mínimo y esperan a pasar desapercibidos. Otros en cambio trabajarán duro e irán a por todas, pero se sentirán bajo una presión continua por temor a ser revelados en cualquier momento. De cualquier manera, sentirse como un fraude nos lleva fácilmente a la postergación y al desvío.

4. El chivo expiatorio práctico

Cuando las cosas no salen como queríamos, resulta más fácil culpar a la acción en lugar de a nosotros mismos. Por supuesto que ella me dejó, nunca estuve cerca. Por supuesto que fallé en el examen, apenas estudié. Si bien estas razones pueden ser ciertas, son más frívolas, y más fáciles de aceptar y tragar que las razones más profundas o personales. Por supuesto que ella me dejó, no soy digno de amor. Por supuesto, fallé en la clase; soy incapaz de captar el material. De modo que actuamos como nos sentimos verdaderamente, y luego culpamos a la acción.

5. Familiaridad

Una  vez más, a las personas les gusta ser consecuentes. Incluso tendemos a elegir la coherencia por encima de nuestra propia satisfacción. Si estamos acostumbrados a sentirnos ignorados, maltratados o explotados, es extrañamente tranquilizador ponernos en esa posición. Si hemos estado allí toda nuestra vida, aunque no seamos felices, parece que preferiremos eso a lo desconocido.

6. Por aburrimiento

De vez en cuando, nos autosaboteamos simplemente por hacer algo. Buscar una pelea o dramatizar las cosas puede parecer una tontería, y lo es, pero estos actos no son siempre aleatorios. Sabotearnos a nosotros mismos crea la sensación familiar de inestabilidad y caos. Además, si estamos atascados en el fracaso, resulta una forma perversa de utilizar el poder mientras estamos allí.

Entonces, ¿cómo podemos dejar de cortar la rama del árbol en la que estamos sentados? Mira bien la raíz. Si tu autosabotaje se materializa, puede que tengas miedos ocultos.

Piensa en esto, en el fondo, el miedo al éxito no es realmente un temor a la ambición o a tu propio valor: es el temor a intentar lo mejor y no tener el resultado esperado, es el miedo a sentirte decepcionado y humillado públicamente, el temor a que lo mejor de ti no sea suficiente.

¿Qué es el autosabotaje y por qué nos saboteamos a nosotros mismos?
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