Atracones, bulimia, vómitos y autoestima

Verificado Redactado por Xavier Conesa Lapena. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 29 abril 2021.

Las manifestaciones esenciales de la Bulimia Nerviosa son: presencia de atracones y métodos compensatorios inadecuados para prevenir el consiguiente aumento de peso.

Además, los niveles de autoestima están excesivamente condicionados por la forma y el peso corporal en sujetos con Bulimia Nerviosa.

Para justificar el diagnóstico, el sujeto debe tener un mínimo de dos episodios de atracones y conductas compensatorias inapropiadas por semana durante al menos tres meses.

¿Qué es una crisis bulímica?

Un atracón, o crisis bulímica, se define como la ingestión de una mayor cantidad de alimentos durante un período de tiempo específico de lo que la mayoría de las personas consumirían en circunstancias similares.

Cada episodio de atracones no tiene por qué ocurrir necesariamente en un solo contexto: los atracones pueden comenzar en el restaurante y terminar en casa.

El «mordisqueo» continuo de pequeñas cantidades de comida durante el día no puede considerarse un atracón. Aunque el tipo de comida que se consume durante el atracón varía mucho, generalmente incluye alimentos dulces con alto contenido calórico, como helados o pasteles.

De todas formas, lo que parece caracterizar el atracón es sobre todo la anomalía en la cantidad de alimento más que la compulsión hacia un alimento específico, por ejemplo, los carbohidratos.

Aunque la cantidad total de calorías consumidas durante el atracón es mucho mayor que la comida normal de una persona sin Bulimia Nerviosa, la relación entre los porcentajes de proteínas, grasas y carbohidratos es similar.

Principales características de la Bulimia Nerviosa

Las personas con Bulimia Nerviosa suelen sentirse avergonzadas de sus hábitos alimenticios patológicos y tratan de ocultarlos.

Las crisis bulímicas ocurren en soledad: lo más secretamente posible. El episodio puede ser más o menos planificado y suele caracterizarse (aunque no siempre) por la rapidez de la ingestión de alimentos. El atracón a menudo continúa hasta que el individuo se siente «tan lleno que está enfermo», y es precipitado por estados de ánimo disfórico, condiciones interpersonales de estrés, hambre intensa después de una restricción dietética o por sentimientos de insatisfacción con el peso, la forma del cuerpo o la comida. Durante el atracón puede haber una reducción transitoria de la disforia, pero a menudo seguida de un estado de ánimo deprimido y una autocrítica despiadada.

Una crisis bulímica también va acompañada de una sensación de pérdida de control.

Un individuo puede experimentar una sensación de alienación durante el atracón, especialmente en las primeras etapas del trastorno: algunos se refieren al atracón como una especie de experiencia de desrealización. En las últimas etapas de la bulimia nerviosa, la sensación subjetiva de pérdida aguda de control durante la crisis puede desaparecer. Se manifiesta como una incapacidad para resistir el impulso de la crisis o detenerla una vez que ha comenzado.

Otra característica esencial de Bulimia Nervosa es el uso frecuente de conductas compensatorias inapropiadas para prevenir el aumento de peso. Muchas personas con Bulimia Nerviosa llevan a cabo diversas conductas destinadas a neutralizar los efectos del atracón: entre los métodos, el más adoptado es la autoinducción del vómito tras el atracón. Este comportamiento de eliminación está presente en el 80-90% de los sujetos con Bulimia Nerviosa tratados en centros especializados en Trastornos de la Alimentación. El vómito reduce la sensación de malestar físico, así como el miedo a aumentar de peso.

En algunos casos, el vómito representa el efecto deseado: la persona se atraca para vomitar, o vomita incluso por pequeñas cantidades de comida.

Las personas con bulimia nerviosa pueden usar varios trucos para inducir el vómito, como usar los dedos u otras herramientas para desencadenar el reflejo nauseoso al estimular la faringe. Generalmente, en las etapas avanzadas del trastorno, estos sujetos pueden vomitar cuando se les ordena.

Otras conductas de eliminación están representadas por el uso inadecuado de laxantes y diuréticos; el uso de laxantes está presente en un tercio de los sujetos con Bulimia Nerviosa.

Otras medidas compensatorias para los atracones son el ayuno durante los próximos días o el ejercicio excesivo.

La actividad física se considera excesiva cuando interfiere con otras actividades importantes, cuando se produce en momentos o lugares inusuales o cuando se practica a pesar de las malas condiciones físicas.

El terror de subir de peso, las ganas de adelgazar, el nivel de insatisfacción con la apariencia física es comparable al de los sujetos con anorexia nerviosa. En cualquier caso, el diagnóstico de Bulimia Nerviosa no está justificado si el trastorno se presenta exclusivamente durante episodios de Anorexia Nerviosa.

Psicólogo Clínico. Terapéuta Sexual y de Pareja. Director del Instituto Superior de Estudios Sexològicos (ISES). Profesor del Master de Sexologia. Tutor de Prácticas de la Facultad de Psicologia de la Universidad de Barcelona. Miembro del Grupo de Trabajo de Sexualidad y Pareja del COPC

Deja un comentario