Cómo es el tratamiento de adicciones en centros especializados

Drogas, alcohol, juego y, cada vez más, nuevas tecnologías. La lista de adicciones -viejas y nuevas- es larga, tanto como a veces son los tratamientos de desintoxicación. Cuando se toma la iniciativa de abandonar una adicción, el camino al que se enfrenta la persona es difícil, pero es posible llegar a la meta.

En ese camino, el enfermo puede tener apoyos de muy diversa índole, sin embargo, la piedra angular es la atención psicosocial. Una atención que en un centro de tratamiento de adicciones no solo es más intensa, sino que ofrece una ventaja añadida: la de alejar al adicto de un entorno en el que una pequeña frustración puede provocar una recaída.

Atención integral en tres pasos

En el tratamiento de las adicciones, la asistencia integral y personalizada que proporcionan centros especializados como puede ser Mas Ferriol es esencial. Cada enfermo es diferente y como tal debe ser tratado, pero desde la base común de la necesidad de abordar cuestiones que van desde los aspectos psicológicos o de comportamiento a las relaciones sociales o problemas conductuales.

Más allá de los tratamientos ambulatorios, que en algunos casos son suficientes para tratar algunas adicciones, el abordaje de la enfermedad en un centro especializado pasa por tres fases:

  • Desintoxicación: el objetivo es ayudar al enfermo a superar el síndrome de abstinencia en las mejores condiciones, habitualmente con la ayuda de tratamiento farmacológico, además del apoyo psicológico.
  • Deshabituación y rehabilitación: es un periodo dedicado a reforzar lo conseguido hasta el momento, de ajustar tratamientos, de comenzar a trabajar en el aspecto físico, de aprender a gestionar y canalizar las emociones, de recuperar habilidades sociales y de promover las relaciones familiares, entre otras cuestiones. La adopción de rutinas y hábitos saludables, así como las terapias grupales, son fundamentales.
  • Mantenimiento y reinserción: pasadas las primeras semanas de tratamiento, el enfermo ya deshabituado está listo para regresar a su ambiente y retomar una vida relativamente normal. Necesita, sin embargo, un control y un seguimiento para avanzar hacia la reinserción plena y, muy especialmente, para ayudarle a superar momentos inevitables de crisis.

Una ‘relativa’ normalidad

El aspecto fundamental, una vez superada la adicción, es tener en cuenta que la persona pasa a ser un enfermo crónico que, en la mayoría de los casos, podrá llevar una vida relativamente normal tanto en el aspecto social como en el laboral.

Sin embargo, como en cualquier otra enfermedad, cabe la posibilidad de recaídas, de ahí que cualquier terapia, incluso en el mismo centro de tratamiento, también trabaje con el entorno familiar. Un entorno que sufre a veces muy duramente las consecuencias de la adicción de un ser querido, pero que es un pilar indispensable en su reinserción y en su fuerza de voluntad para mantenerse alejado de aquello que provocó esa adicción.

Otra cuestión importante es que el centro representaba un ‘entorno seguro’ que el enfermo pierde al recuperar su vida anterior. Por eso, es importante que cuente con grupos de apoyo y tenga siempre cerca a profesionales y terapeutas. Lo habitual es que, salvo recaídas muy fuertes que obliguen a un nuevo ingreso, la asistencia psicosocial se pueda ya realizar de manera ambulatoria.

Psicólogo Licenciado por la UNAM, México. Máster en Psicología Clínica y de la Salud. Postgrado en terapia cognitivo-conductual.

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