Aprender idiomas es el tema pendiente de mucha gente. Quien más o quien menos, conoce a dos tipos de personas: aquellos que aprenden idiomas con mucha facilidad y aquellos a los que les cuesta la misma vida. También encontramos otro grupo para quienes aprender una lengua no es fácil, pero tampoco demasiado costoso; pueden aprender uno o dos idiomas. Algunas personas se lamentan de su poca capacidad para el aprendizaje de una nueva lengua. La cuestión es si realmente existe con más o menos talento para los idiomas.

A lo largo del artículo abordaremos algunas de las causas principales que influyen en el aprendizaje de una nueva lengua. ¿Todos estamos igual de preparados? ¿Existe gente más o menos hábil? Sin duda, dos aspectos son claves: el cerebro y la motivación. Ambos temas serán tratados a continuación.



Aprender idiomas: el cerebro

Un aspecto importante a la hora de aprender nuevos idiomas es el cerebro. Es bien sabido que el cerebro posee una gran plasticidad, por lo que esta capacidad será fundamental para el aprendizaje de una nueva lengua. Cuando somos pequeños, el cerebro posee una plasticidad aún mayor para aprender. Es por esto, que si a los niños les enseñamos dos o tres idiomas, incluso más, los aprenderán de forma natural y sin esfuerzo. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando ya tenemos una estructura cerebral más asentada con respecto a una lengua aprendida. El cerebro se torna un tanto más rígido y el aprendizaje es más costoso.

Como afirma la bioquímica y bióloga molecular Natalia López-Moratalla: “el cerebro va haciendo conexiones, andamios, y esas conexiones se hacen de forma muy distinta cuando aprendemos de pequeños un idioma diferente al materno a cuando aprendemos un idioma a edad avanzada”. Según la experta, la memoria procedimental y la perceptiva cobran especial importancia. La memoria procedimental estaría implicada en el procesamiento de la sintaxis y la memoria perceptiva en el aprendizaje de palabras.

Materia blanca

Por otro lado, una investigación de 2006 encabezada por Narly Golestani publicada en “Cerebral Cortex”, arroja luz sobre este asunto. Descubrieron que “el cerebro de aquellos que tienen un don especial para reconocer y distinguir sonidos de un idioma diferente al propio es menos simétrico de lo habitual y tiene más materia blanca que los cerebros de las personas con una facilidad discreta para aprender nuevas lenguas. Este estudio, resalta que las personas que gocen de esta particularidad, tendrán más facilidad para estructurar y conectar un nuevo idioma.

Las imágenes que obtuvieron a través de resonancia magnética mostraron que los sujetos capaces de aprender más rápido, tenían más materia blanca en el área de Heschl del hemisferio derecho. El área de Heschl se trata de una parte de la corteza cerebral relacionada con la audición. Así pues, al tener una mayor cantidad de materia blanca, la capacidad de procesar sonidos será mejor.

La influencia cultural a nivel cerebral

Como remarca López-Moratalla, “lo importante de un idioma es la sintaxis y la forma de construcción de la frase, y eso dice mucho de la cultura”. De esta forma, a medida que el idioma materno se instala en nuestro cerebro y crea conexiones cada vez más fuertes, dificultamos la capacidad para crear otras. Es por ello, que en el futuro, cuando queremos aprender un nuevo idioma, tenemos que hacer frente a la variedad cultural de base. El sujeto, verbo y predicado es universal, pero después existen muchas variaciones a la hora de construir frases y expresarse.

El idioma materno crea, poco a poco, un “cableado” a nivel cerebral a través del cual no nos cuesta aprender nuestra primera lengua. Lo más complicado es aprender un nuevo idioma sobre esta base ya establecida. Sin embargo, por difícil que sea, no es imposible. Simplemente nos llevará más tiempo y esfuerzo. Es por ello, tan importante aprender a pensar en el idioma que estamos aprendiendo. Si intentamos hablar el nuevo idioma con la misma sintaxis que el nuestro, el éxito no será demasiado elevado. Cada idioma posee su estructura y su idiosincrasia, es por ello tan importante, pensar en el nuevo idioma. Esto es, deberemos elaborar un nuevo “cableado” para el nuevo idioma.

Aprender idiomas: actitud y motivación

Si existe una razón por la que tenemos más facilidad para aprender idiomas esa es, sin duda, la motivación. Cuando íbamos al colegio y teníamos que estudiar inglés sin tener ganas, nos resultaba de lo más tedioso. Aprender inglés o cualquier otro idioma sin ningún tipo de motivación, puede convertirse en una misión imposible. Sin embargo, si nuestra actitud es positiva y dispuestos a un nuevo aprendizaje, el idioma que elijamos penetrará en nuestra mente de forma mucho más fluida.

Bibliografía

Golestani, N., Molko, N., Dehaene, S., LeBihan, D. y Pallier, C. (2006). Brain structure predicts the learning of foreing speech sounds. Cerebral Cortex, 17 (3), 575-582.





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