hombre mayor pensativo

Imaginemos que estamos con un amigo que está tomando un café. Observamos como coge la taza, se la lleva a la boca y da un sorbo. Acto seguido, le pedimos que repita la acción, pero para nuestra sorpresa es incapaz de hacerlo. Ante esto, cogemos nosotros otra taza y le decimos que nos imite. Tampoco es capaz de imitarnos. ¿Cómo es posible que no pueda realiza una acción que ha hecho por sí mismo? La respuesta es que nuestro amigo sufre una apraxia ideomotora. A lo largo del artículo se describirá en qué consiste este tipo de apraxia y qué zonas cerebrales están alteradas. ¡Comencemos!

Apraxia ideomotora

En la práctica clínica la apraxia ideomotora es el tipo de apraxia con más predominio. Pero, ¿en qué consiste este tipo de apraxia? Se trata de una alteración en la capacidad para realizar movimientos voluntarios aprendidos en respuesta a una orden verbal. Es decir, su diagnóstico requiere que el que sufre esta apraxia sea incapaz de obedecer una orden tanto si se le pide que haga un movimiento como si se le pide que lo imite.


Un aspecto llamativo es que la persona puede llevar a cabo movimientos de forma automática que a través de una orden es incapaz de hacerlos. Por ejemplo, el sujeto es capaz de beber un vaso de agua pero puede ser incapaz de coger el vaso a petición del examinador. Como afirma Alfredo Ardila (2016), «la apraxia ideomotora puede pasar desapercibida ya que los movimientos realizados en forma espontánea pueden ser casi normales, y las dificultades sólo se manifiestan cuando el movimiento se realiza en forma dirigida consciente, bajo la orden verbal».

La apraxia ideomotora afecta a movimientos simples, aunque a través de los movimientos automáticos se observa que se poseen secuencias motoras preservadas. Los movimientos suelen mejorarse cuando se realizan con objetos. Una tarea puede verse favorecida si el experimentador ordena que el sujeto coja un cepillo y se peine, que si sólo le ordena que haga el gesto de peinarse sin cepillo.

Es importante descartar otro tipo de problemática antes del diagnóstico de apraxia ideomotora. Es por ello importante descartar otras causas como déficits de atención, imposibilidad de iniciar una acción o perseveraciones frontales. Los pacientes con este tipo de apraxia también suelen mostrar alteraciones al colocar espacialmente las manos a la hora de realizar un movimiento o también suelen mostrar movimientos poco coordinaros con los dedos y las manos.

Anatomía de la apraxia ideomotora

La apraxia ideomotora puede producirse por la alteración de diferentes vías implicadas. Por un lado, cuando un examinador da una orden al paciente y éste es incapaz de llevarla a cabo, la vía alterada es la que procede del área de Wernicke y se dirige a la corteza parietal izquierda. Por otro lado, en los movimientos alterados por imitación, se trata de una alteración de las áreas visuales con la corteza parietal izquierda. De esta forma, se asegura que el fallo no sea por una alteración en la percepción visual o de comprensión. La alteración principal se encuentra en la conexión de la corteza parietal izquierda y el área premotora – en la corteza frontal – de ambos hemisferios.

Las funciones lingüísticas del hemisferio dominante son fundamentales para realizar movimientos a voluntad. Antes de evaluar al paciente, se debe comprobar que su comprensión verbal esté intacta. Cuando la información sale del área de Wernicke hacia el giro supramarginal, la instrucción verbal se asocia en la corteza parietal con los patrones de movimiento aprendidos de forma previa. Finalmente, esta información se trasfiere a las áreas de planificación motriz en la corteza frontal y al área motora primaria. Una lesión en la corteza parietal o en cualquier parte de esta vía puede producir apraxia ideomotora.

Importancia de la corteza parietal

La representación dinámica corporal es posible gracias a la corteza parietal superior. Diversos estudios señalan que algunas áreas inferiores de la corteza parietal son las encargadas de almacenar las características de los movimientos que definen los patrones motores más habituales. Por otro lado, también se ha observado que esta área se activa con la realización de movimientos en los que el uso de objetos está presente.

El rol del la corteza parietal en el almacenamiento y la generación de los patrones motores relacionados con acciones es fundamental. Esta importancia radica en las diferencias existentes entre el tipo de apraxia de los pacientes con lesión en la corteza parietal y el de los pacientes en los que la lesión afecta a la conexión entre la corteza parietal y la frontal. Cuando realizamos aprendizajes motores, éstos determinan la creación de representaciones motoras espacio-temporales asociadas a ellos. De este modo, cuando queremos realizar un movimiento, las representaciones almacenadas se recuperan y se transforman en el movimiento que queremos llevar a cabo.

Los pacientes que presentan lesiones parietales son incapaces de diferenciar si los movimientos que llevan a cabo son correctos o incorrectos debido a su afectación en los patrones de movimiento. Sin embargo, cuando la corteza parietal está preservada y la lesión se localiza en áreas más anteriores, son incapaces de realizar el movimiento, pero lo intentan varias veces porque se percatan que no son capaces de realizarlo. Así pues, el hemisferio dominante en el lenguaje es también el dominante para realizar este tipo de movimientos.

El cuerpo calloso

El cuerpo calloso anterior también toma protagonismo en una forma especial de apraxia. La lesión en esta zona desconecta la información motora de un movimiento determinado contenido en el hemisferio izquierdo de las áreas motoras de la corteza frontal derecha. De este modo, la información del patrón del movimiento a realizar no llega a estas áreas. En este caso, se observa una apraxia unilateral o apraxia callosa. En este tipo de apraxia, el paciente sólo puede imitar de forma exitosa los movimientos con su mano derecha, pero no es capaz de hacerlos con la mano izquierda.

Bibliografía

Ardila, A. (2016). Apraxia cinética, ideomotora, ideacional y conceptual. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15, (1), 119-139.

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