Son las ocho de la tarde y me encuentro un poco mal. Desde hace una hora he empezado a sudar de forma anormal. Siento náuseas y mareos. En el lapso de pocas horas siento que he perdido la paciencia y me he vuelto más irascible, impaciente e irritable. También descubro una incómoda sensación que se asemeja a descargas eléctricas a nivel del cerebro. Cuando indago a qué pueden deberse estos síntomas repentinos tan desagradables, descubro que se trata del síndrome de abstinencia de los antidepresivos. Al parecer, por la mañana me olvidé de tomar la duloxetina.

Cuando atravesamos una depresión y acudimos al psiquiatra, la medicación frecuente más recetada son los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), como la paroxetina. También podemos encontrarnos con inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina y la noradrenalina (IRSN), como la duloxetina. Estos medicamentos suelen tardar varias semanas en hacer su máximo efecto, sin embargo, detener su toma de forma brusca puede conllevar unos efectos de lo más desagradables debido al síndrome de abstinencia.



Síndrome de abstinencia

Ambos medicamentos, paroxetina y duloxetina, como sus derivados, resultan muy útiles en el tratamiento de la depresión. Por lo general, los efectos de estos medicamentos suelen notarse al cabo de unas semanas, pero su impacto en el cerebro, al parecer, se produce en horas. El equipo de Alexander Schaefer (2014), del departamento de Neurología del Instituto Max Planck de Liepzig en Alemania, han descubierto que los antidepresivos ISRS pueden afectar al cerebro en cuestión de horas. Julia Sacher, del equipo de Schaefer, afirma que: “no esperábamos que el ISRS tuviera un efecto tan importante en tan poco tiempo o que abarcara todo el cerebro”. Aseguran que una sola dosis puede afectar a todo el cerebro en poco tiempo.

De la misma forma que su actuación en el cerebro se nota a las horas. La interrupción abrupta de su toma o una disminución mal medicada, puede ocasionar una sintomatología adversa muy desagradable en poco tiempo. A nivel general, cuando escuchamos el concepto de síndrome de abstinencia, solemos imaginar a alguien con problemas de alcohol y drogas. Pero no siempre es así, ciertos medicamentos también tienen la capacidad de provocar en nosotros este síndrome.

Si dejamos de tomar paroxetina o duloxetina de forma repentina, podemos experimentar varios de estos síntomas:

  • Náuseas y/o vómitos.
  • Diarrea.
  • Ansiedad.
  • Mareos.
  • Cansancio.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor general.
  • Ardor.
  • Hormigueo o entumecimiento de manos o pies.
  • Irritabilidad y reactividad.
  • Problemas de sueño.
  • Sudoración.

Síndrome de abstinencia y corrientes en la cabeza

Por sí solos, los síntomas expuestos generan un gran malestar. Aún así, existe un síntoma más que es bastante particular por su extrañeza. Se puede definir como la sensación de pequeñas pero desagradables corrientes eléctricas en la cabeza. Como afirma Andrés Heerlein (2002), uno de los síntomas en la discontinuidad de estos medicamentos son las “sensaciones de corrientes eléctricas en la cabeza”. ¿Por qué es tan peculiar este síntoma? Porque es el único que no se puede experimentar por sí solo.

El resto de síntomas como sudoración, problemas de sueño, ansiedad, etc., pueden ser experimentados por cada uno de nosotros sin necesitad de que sea sinónimo de un síndrome de abstinencia. Sin embargo, estas corrientes mentales son tan difíciles de describir que sólo el que lo experimenta es capaz de saber exactamente lo que se siente.

¿Qué podemos hacer si nos vemos en esta situación?

Debido a que cada vez aumenta la tendencia a recetar antidepresivos, no es de extrañar que un gran número de personas haya experimentado estas desagradables sensaciones. ¿Qué podemos hacer si nos vemos envueltos en el síndrome de abstinencia?

Por una parte, si este síndrome surge porque nos hemos olvidado de nuestra toma diaria, la actuación es tomar nuestra pastilla lo antes posible y tomar la siguiente a la hora establecida. Es decir, no se debe tomar una doble dosis para contrarrestar los síntomas. Por otra parte, si ha sido el médico quien nos ha bajado la dosis diaria, deberemos acudir a él lo antes posible. Algunos profesionales de la medicina pueden bajar la dosis de 60 mg diarios a 30 mg en la retirada de la medicación.

Dependerá de cada sujeto el hecho de experimentar o no el síndrome de abstinencia. Algunas personas no notarán los efectos de la bajada de la dosis, otros quizá lo noten un poco más, y algunos otros puede que lo sientan de forma muy notable. Así pues, la actuación será acudir al médico lo antes posible. Por último, en caso de la interrupción abrupta del medicamento, se deberá volver a tomarlo y acudir al médico. Cabe recordar que la interrupción de esta medicación no debe efectuarse por cuenta propia y ni mucho menos de forma radical.

Bibliografía

Heerlein, A. (2002). Tratamientos farmacológicos antidepresivos. Revista chilena de neurología y psiquiatría, 40 (1), 21-45.

Schaefer, A., Burmann, I., Regenthal, R., Arelin, K., Barth, C. et als (2014). Serotonergic Modulation of Intrinsic Functional Connectivity. Current Biology, 24, 2314-2318.

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