La ansiedad es una actitud emocional cognitiva, esto quiere decir que nuestro sistema emocional la usa para evitar situaciones amenazantes o que nos generan una enorme incomodidad o sensación. Con ella procesamos la información amenazante y, así, nos permite llevar a cabo anticipadamente acciones preventivas para evitar ese futuro malestar. Hasta aquí yo la veo más bien como una amiga que te avisa que si vas por “ahí” vas a caerte al agujero y hacerte daño, ¿no?…

Su incondicional hermano, el pánico escénico, es el resultado de situaciones donde nos exponemos a varias personas: interpretar sobre el escenario, una audición musical, una ponencia sobre tu exposición fotográfica, una presentación de tu trabajo, etc… Pues bien, si cogemos la definición de ansiedad anterior y tenemos en cuenta que nos ocurre para prevenir una situación incómoda… si somos capaces de no solamente focalizar nuestra atención en que tenemos pánico escénico o muchísimos nervios, nos daremos cuenta que en realidad, lo que nuestro cuerpo nos está enviando es un mensaje enormemente valioso.

Resulta que nos está enviando señales muy claras de que donde de verdad está el problema es en cómo estamos gestionando o sintiendo nuestro arte, nuestra conciencia artística emocional, por estar expuestos a estas personas, o no. ¿Esto qué significa? que seguramente, en algún momento de nuestras vidas, vivimos un momento traumático que nos hizo aprender e interiorizar creencias tan famosas como “estas personas que dirán… qué pensarán… si piensan que no soy bueno no me aceptarán…no soy valido porque han dicho que… etc.” simplemente para protegernos y querer ser aceptados en un grupo, por varios motivos personales de gran profundidad e importancia emocional.

Este proceso ocurre porque hemos trabajado o estado en contacto demasiado con nuestro cerebro racional, ese que se encarga de que vivamos de forma animal, que nos merma la creatividad, que nos trasmite la necesidad psicológica de que seamos aceptados socialmente de forma grupal, que no nos deja vivir libres y sobre todo no nos hace ser nosotros. Se está comiendo por completo nuestra esencia como ser humano, como persona. Y lo más importante

Mientras trabajamos con nuestro arte, está haciendo que ya no lo disfrutemos y en consecuencia, lo deterioremos…y esto evidentemente en una persona sana y plena, no funciona así. Hablaremos más adelante de nuestra parte emocional cerebral, o “hemisferio derecho” creativo.

La ansiedad y sus causas

Muchos piensan que este problema tan frecuente en cualquier ámbito de la vida no tiene solución, poniéndole parches a corto plazo con ansiolíticos, respiraciones, técnicas de relajación, echando la culpa a los demás… que ayudan, ¡sí! pero que si no cambias esa creencia interna de la que hablamos, la relajación no durará mucho tiempo cuando estés expuesto a tú público y volverá continuamente.

Por supuesto que tiene arreglo y una parte positiva inmensa, ¿sabes cuál? Tú mismo. Permitirte, por fin, comenzar un proceso interno emocional de cambio de creencias, descubriendo el por qué comenzaste a tener esa forma de sentir tus acciones y destapar tu verdadero y auténtico yo, entre varias cosas más. Cuando descubrimos donde esta esa mala gestión emocional, podemos ser capaces de modelarlas y cambiarlas de la forma más positiva que desees evitando así el resurgimiento de ese malestar tan intenso, y a la larga tan perjudicial para nuestra salud, etc.

Si vives con la mente libre, te permites ver una realidad muchísimo más amplia, con más opciones para poder cambiar a sentirte pleno o más feliz en tu vida.

Paula Díaz
www.heartartistcoaching.com
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Vídeo sobre cómo hablar en público:

Ansiedad y pánico escénico
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