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Iniciar este artículo diciendo: “La grasa frita no puede mentir, la verdad está escrita en tus piernas” o “me encuentro sola, triste y mareada, pero orgullosa de ser lo que mi amiga la Anorexia esperaba”, en fracciones de segundos nuestros estereotipos mentales sobre la anorexia emergerán inmediatamente.

La verdad que hay detrás de la anorexia

Como psicóloga, hoy no pretendo hablar de estereotipos,  sino de la verdad. La verdad oculta detrás de esta enfermedad. A menudo, cuando pacientes con trastornos alimentarios acuden a mi consulta, intento que tanto ellos como sus familias entiendan lo que la anorexia esconde: su verdadera cara y complejidad.

Frecuentemente me pregunto si estamos preparados para entender que hay detrás de los síntomas de una persona que no quiere comer. Cuál fue el punto de inflexión que rompió su relación saludable con la comida y convirtió su vida en una enfermedad oscura y destructiva.

Los medios de comunicación hablan sin cesar de la fuerte influencia de los cánones de belleza occidentales como factor determinante ante los trastornos alimentarios: ¿pero es realmente así? Desgraciadamente hay verdades que solo se conocen en el día a día y nos sorprenderíamos al escuchar casos reales. Las cifras y factores más influyentes en la enfermedad se invertirían, si se escuchara a las personas enfermas sabríamos que en más de un 35% hay una historia de abusos sexuales, violaciones o maltrato detrás de la anorexia, causas  que han provocado que  la persona no quiera crecer, no quiera que su cuerpo sea deseable, se sientan culpables de actos deplorables. Desgraciadamente, ya no pueden controlar lo que ha pasado, solo pueden controlar no ser “deseables”: Qué dolorosa y compleja es la verdad… ¿No creéis?

Muchas veces, ante este choque con la realidad me viene la frase de un pensador anónimo que decía: “La verdad es dura, la verdad es incómoda, y a menudo la verdad duele. La verdad es tan dolorosa, que en el fondo no queremos conocerla, sobre todo cuando sabemos que nos afectará”.

La realidad, muchas veces es demoledora, pero como psicóloga tengo que decir que es necesaria. En casos como la anorexia en que el abuso físico ha llevado a la destrucción de la autoestima, de los pensamientos saludables e inclusive al borde de los abismos  más oscuros, La verdad no es una opción es una obligación para la recuperación. Sin la verdad el cambio será poco factible y necesitamos conocer los hechos para reconstruir el pasado, corregir los pensamientos destructivos y crear un puente saludable hacia el presente.

¿Cómo podemos ayudar la familia de alguien que padece anorexia?

El papel de la familia juntamente con el equipo profesional y multidisciplinar será fundamental. Las personas que sufren anorexia han de reencontrarse con su pasado, vivencias oscuras y dolorosas. Las personas de su alrededor  han de reconstruir y potenciar las herramientas de la comunicación y la comprensión. El tratamiento que entre todos deben abarcar es complejo, de hecho podríamos escribir libros sobre este tema, pero no es la finalidad de este post, pero sí que nombraré las partes que debe abarcar:

  • Tratamiento del área física
  • Tratamiento del área conductual
  • Tratamiento de los pensamientos y emociones (área cognitiva)
  • Tratamiento de las relaciones socio familiares.

Pautas para la familia

Llevar a cabo el tratamiento, la mayoría de las veces es una de las partes más difíciles y complicadas para la familia. Las personas que sufren anorexia, tienden a tener actitudes desafiantes y muy destructivas. Tienden a pensar que se actúa para perjudicarles y en contra de su voluntad y es aquí donde la comunicación familiar y el apoyo entre los miembros de la familia será decisivo, ya que desgraciadamente durante el proceso de recuperación, las conductas desafiantes suelen provocar crisis graves en el núcleo familiar.

Las pautas a seguir deben estar fundamentadas en tres pilares básicos:

  • La comunicación: Una buena base comunicativa permitirá evocar más fácilmente las heridas que han llevado a una sintomatología destructiva y poder trabajar para reconstruir los pensamientos, emociones y conductas sesgadas.
  • Potenciar la reconstrucción de la persona: Trabajar la autoestima y de quien es la persona, será fundamental, ya que desgraciadamente es una enfermedad donde los pensamientos destructivos se apoderan de la mente, actos y emociones.
  • Aplicación programa conductual y farmacéutico: Las pautas conductuales establecidas e ingestión psicofarmacológica, serán claves sobre todo en las primeras etapas donde la nutrición será fundamental para poder potenciar pensamiento, emociones y conductas de manera constructiva.

Despedirme de este post así, desde mi perspectiva sería poco humano, información sin carácter emocional o personal sería poco realista.

Como profesionales por mucho que intentemos reconstruir y sanar las heridas del pasado acostumbran a quedar lo que yo denomino: “las cicatrices del corazón” y por eso si estás leyendo este post, independientemente si lo haces como profesional, familiar o enfermo hay una herramienta que siempre ayudará a sanar las lágrimas del corazón: el amor.

Las huellas del dolor acostumbran a ser tan grandes, que saber demostrar el amor para aliviar el sufrimiento del dolor no siempre es fácil, pero como decía Eva Burrows: “En la vida familiar, el amor es el aceite que alivia la fricción, el cemento que une y la música que trae armonía”, así que ante todo, os animo a combatir todo ese dolor con amor y comprensión. Así que os animo entre todos a que lo que la anorexia esconde no sean más oscuridades, sino ventanas de esperanza para un nuevo comienzo.

Anorexia: la gran desconocida
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