Narcisismo y hombre casanova

Fuente de inspiración para el quehacer clínico, para estos personajes narcisistas, enamoradizos e inescrupulosos, amados y envidiados tanto como odiados, hacen que todo valga a la hora de conquistar a una mujer. Sus orígenes literarios y una mirada en su psicología nos permitirán comprender mejor la figura del Don Juan estos seres seductores pero temibles, a los que se les puede asignar aquella frase de Oscar Wilde: siempre terminan destruyendo lo que aman.

Como psicóloga intentare hacer una descripción lo mas clara de estos personajes posesionándolos primeramente como unos gimnastas de la seducción, esto es entendido como la necesidad de seducir todo el tiempo; sin saber muchas veces el ¿porque? Y ¿para que? Al parecer sin un objetivo real como tampoco legítimo. Aparentemente se enamoran del objeto amado, pero una vez que lo han conseguido lo abandonan. No pueden quedar fijados en una persona determinada. Al igual que el personaje mítico son anarquistas del amor ignoran la felicidad, la virtud y la decencia. Consideran válida cualquier arma para conquistar, son los que dicen: en la guerra y en el amor todo vale, ya que los sentimientos hacia la otra persona no son tenidos en cuenta por que carecen de una actitud empática. Sólo les interesa el instante de placer, y el triunfo permanente sobre la mujer que someten y el marido o novio que logran burlar.

Estos sujetos podría lograr sentirse enamorado, en especial en una esfera más bien sexual; mi experiencia en la labor clínica, me hace hipotetizar que es aquí precisamente en donde lograrían sentir y vivenciar sus afectos de una manera más genuina. Pero este sentimiento es algo tan fugaz como destructor, que podríamos sospechar que nunca lo esta.

Características del hombre Casanova

El estilo seductor puede tomar los rasgos de una verdadera compulsión; en este sentido es que la psicología los define como adictos, entendiendo que la adicción “es una experiencia nacida de la respuesta subjetiva y rutinizada de un individuo a algo que para él tiene un significado especial, algo que le da tanta seguridad y confianza que sin ello no puede vivir”.

Es por ello que sus relaciones afectivas se visualiza una seducción compulsiva. Como cuando alguien que se dedica al arte o incluso al deporte, y hace lo que debe hacer, pero de un modo más fácil… y más efectivo. (Una faceta de la histeria, en el sentido clínico de la palabra). Siendo esto para nada una situación envidiable, aunque así lo parezca desde afuera. Tarde o temprano un sujeto así termina mal; con un sentimiento de frustración difícil de explicar… vacío interior… sinsentido de la vida y finalmente (aunque lo disimule bien) desesperación.

Una teoría interesante, se refiere a los sentimientos homosexuales latentes del Don Juan quien, al llevarse a la cama a la mujer de otro, también estaría acostándose con el esposo o novio ultrajado. “su aparente hedonismo de carácter absoluto oculta el desprecio por el placer compartido, porque su acción se convierte en un monólogo narcisista. Según Foucault los dos grandes sistemas de reglas que Occidente ha concebido para regir el sexo – la ley de la alianza y el orden de los deseos- son destruidos por la existencia de Don Juan”.

Otra hipótesis más conocida atribuye al seductor crónico la búsqueda desesperada del personaje materno y el intento de recuperar a la madre en cada mujer. Pero, si esto se concretara en sus fantasías edípicas, inmediatamente tendrían que abandonarla porque de lo contrario significaría mantener relaciones con la mujer que lo ha traído al mundo, lo que los lleva a su eterna dificultad de amar a quien desean: son los que, acuciados por el fantasma del incesto, “cuando aman no pueden anhelar, y cuando anhelan no pueden amar”, en las palabras de Freud.

¿Estos hombres logran ser felices?

Se podría preguntar. Siguiendo con los arquetipos podemos citar el caso de Casanova, quien vivió sus últimos años en la ruina, olvidado en una biblioteca pública donde trabajaba como empleado, sin amigos, sin familia, sin dinero.

Y no debemos olvidar que el Don Juan literario termina condenado a los infiernos. Si nos remitimos a la realidad, llegada cierta etapa de su vida, el Don Juan se encuentra con una limitación física para sostener su seducción; ya no puede resistir el ritmo de una maratón amatoria. En el film de Scola, “La noche de Varennes”, vemos a un Casanova ya viejo -interpretado por Mastroianni-, quien se encuentra con una mujer joven que queda prendada de él, o quizás de su fama, y el eterno seductor, ya vencido, le dice: “te encontré demasiado tarde en la vida y vos me encontraste demasiado temprano”. Al final, después de tanto seducir y abandonar, se encuentra con la soledad y esto comienza a pesarle. Me estoy refiriendo a un sujeto de 40 a 50, muchos de ellos, pese a la edad, siguen viviendo con su madre, lo que corrobora la interpretación edípica del donjuanismo. La madre es la única mujer que no ha podido timar y, de alguna manera, se ha casado con ella.

Para el Don Juan no siempre es imprescindible la posesión sexual; si sólo le bastara lo carnal, aceptaría mantener relaciones con prostitutas, sin embargo éstas son mujeres a las que no les interesa seducir. Salvo estos casos, las demás le dan lo mismo: lindas o feas, jóvenes o viejas, exitosas o desdichadas, todas son iguales ante sus ojos. Lo más importante es el sometimiento de la voluntad. Por su narcisismo incorregible basta que una mujer le evidencie su entusiasmo, su admiración hacia él, que lo haga sentirse irresistible, para que goce con su aventura. Desde el lado femenino podría decir que, tengan o no una aventura con ellos, se sienten atraídas en un primer momento o, por lo menos, consideran interesantes a estos personajes. Es que el Don Juan vive seduciendo: si está reunido con amigos y llega una mujer, de inmediato cambia de actitud. Su instinto lo pone en alerta, le previene que ha llegado una presa.

No necesariamente, aunque en el imaginario colectivo se lo vea así, ser un Don Juan significa tener más aptitudes para la sexualidad. El mérito mayor, si es que lo tiene, es su facilidad para halagar la sensibilidad femenina: saben darle a cada mujer lo que ella está necesitando. En este sentido son personajes camaleónicos que se metamorfosean con la persona que tienen al lado: perciben muy rápido los gustos, debilidades, preferencias y carencias de la mujer, y con esos datos manejan la relación. Con respecto a la sexualidad habría, en todo caso, una mayor actitud que aptitud. No se trata de que sea un superamante o un superdotado, sino de su habilidad especial para captar el tiempo sexual de su compañera.

Hay quienes podríamos argumentar una manifiesta inmadurez afectiva y un trastorno en la estructura de esta, además estos personajes presentan una estructura moral precaria. La crisis que suelen tener cerca de los 40 a 50 años se enlaza con su mundo de afectos insatisfecho, devastado. (Una característica de estos individuos es pavonearse con sus hazañas). Todo esto deriva en conflictos que evidencian su fragilidad emocional, sus carencias afectivas, su inmadurez para mantener una relación de pareja dentro de los parámetros sociales establecidos. Si bien hay casos que esta crisis los lleva a replantearse su existencia y desean formar una familia, hay otros que llegan a los consultorios buscando – como decía un paciente- “que le vuelvan a dar energía para continuar en carrera”. Si recuperan su autoestima algo alicaída, se ríen de los comentarios que los llevaron a ese trance y quieren seguir con sus conquistas. Otros, los más sensibles e inteligentes, quieren asentar sus vidas y buscan ayuda para ello.

Para lograr lo anterior deben cambiar la imagen que tienen de la mujer ya que son machistas, con una visión distorsionada de las mujeres. De hecho, el sexo femenino es algo que Don Juan manipula a su antojo para conseguir satisfacción. Él justifica esta actitud desamorada con una explicación muy práctica: “ya no siento eso que sentía, lo que hubo entre nosotros se acabó, debo buscar algo nuevo”. Se podría suponer en una vertiente fóbica en estos personajes, con una necesidad de poner distancias en los contactos afectivos duraderos, ya que serían vistos como una amenaza de castración. Lo cierto es que, en algunos casos, la fobia ante la figura femenina -objeto fobígeno por excelencia para el Don Juan- es trasmutada en una actitud de embeleso y seducción permanente.

Conclusiones

Hay quienes piensan que son unos triunfadores en el campo amoroso tanto como en otro orden de cosas, pero no confirmaría tal paralelismo. Pero los años pasan y si con 60 pretende seducir a mujeres de 20, no va a tener mucho éxito y quedará ridiculizado, fuera de contexto. Lo que hacen otros Casanovas es guardar el espíritu guerrero para una que otra ocasión en la que se permiten un desliz. Pero antes que nada se aseguran una buena contención afectiva a través del matrimonio y la paternidad: algunos llegan a ser excelentes padres.

Otro aspecto a enfatizar es la condición frente al mundo varonil: igualmente seduce a sus compañeros desde su virilidad, refiriéndole sus hazañas, ostentando sus nuevas conquistas. Si la reciente aventura del eterno seductor es joven y agraciada, y el amigo del Don Juan es casado, se produce la combinación ideal para que nuestro personaje se convierta en un ideal del yo, porque él impresiona como logrando todo lo que el otro no puede. Esto se acentúa en una sociedad patriarcal y falocéntrica, es por ello que causan tanta fascinación. Él sabe y puede, al menos en lo que a conquistas amorosas se refiere. En cuanto al contacto auténtico y hondo, elogioso, de solidaridad, compañerismo, amor y compromiso, termina siendo un dramático fracaso.

Mabel Ivonne Silva Mondaca

19 Comentarios

  1. Muy interesante el articulo doctora , yo creo que si se llega a encontrar con una doña juana , yo creo que estos dos se repelerían no? , por que si bien un a doña juana tal vez seria fcil de encamar , no seria facil de enamorar y es probable que ella lo termine antes a el y lo cambie por otro no?
    Estaria bien que hiciera un analisis de doña juanas y don juanes es posible que ambos tengan las mismas caracteristicas.

  2. Qué pena no haber leído estos artículos y otros en red sobre los hombres mujeriegos, Casanovas y Don Juanes, afortunadamente mi carácter es fuerte y lo mandé a volar, pero le di varias oportunidades ya que según él sólo quería amistad, mentira, siempre ignorandome y restregandome a otras por la cara y cuando no le hacia caso me buscaba, si era amistosa o amable me trataba fatal asi todo el rato, lo mandé a paseo no sacó nada pues iba buscando seguro sexo y por lo que supe dinero, eso si mientras me creyó más joven muy caballero cuando supo mi edad y no soy ni de 40 un perfecto patán, con los demás disimula como caballero y se las da de gran señor pero su lema es usar y tirar pues bien a mi no me ira nadie le corté yo antes y del cabreo ahora anda diciendo que yo lo perseguía el muy embustero y que era una pesada, ya que me llegó a insultar pero si lo dejaba me decia que me daria otra oportunidad la ultima que había ehcho mal al abandonarle…pues que se compre un perro

  3. Estimada, es muy preciso lo que manifiesta en su artículo, de hecho presentó varios de los síntomas asociados que usted menciona, conoce algún profesional q pueda recomendar me en Tucumán Argentina o bien que tipo de especialista debo buscar para solucionar este tema. Saludos

  4. Tenía que ser una cuikita la que realizó este artículo de que es bueno, lo es aunque me siento identificado en muchas de las cosas que expusiste.

  5. Hola Dra. Mabel Ivonne Silva me gusta su analisis sobre todo porque me veo identificado, sobre todo con lo que menciona respecto a otros compañeros del trabajo por ejemplo, al contarles las aventuras o que ellos me han visto «divirtiendo» con mujeres, han idealizado una felicidad que no tengo es decir para muchos de ellos soy su héroe, sin embargo mis resultado en la vida real son un desastre , necesito apoyo psicológico estoy medio desesperado!

    • Animo, si quieres puedes cambiar. Todo es querer y buscar ayuda. Tu debes tener control de tus emociones no dejarte llevar por tus instintos sino pensar antes de actuar para no jugar con nadie .

  6. No creo que este perfil psicológico corresponda a todos los hombres de cierta edad que intentan ligar con mujeres. Existen muchísimos hombres que por elección propia deciden no vivir en pareja, y no tener hijos. En este contexto no creo que sea moralmente censurable el hecho de que intenten ligar con una mujer, siempre y cuando dejan claro que no desean ninguna relación sentimental. En esta sociedad de hoy en día cada día más personas prefieren vivir solas, y los encuentros casuales esporádicos son simplemente una forma más de diversión, una alternativa al modelo de sexualidad de la vida de casados. Lo que sí me parece mal es que haya gente que aguante matrimonios en los que no desea estar y busque aquello que no tiene engañando a su pareja.

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