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por Ross Rosenberg

La química del amor

Cuando dos personas románticamente interesadas tienen sentimientos instantáneos de conexión y comodidad, están experimentando la química relacional. La química es un fenómeno reflexivo y automático; es decir, es experimentado simultánea y mutuamente por personas opuestamente compatibles. La gente a menudo se refiere a esta reacción como si sintiera “chispas” o amor a primera vista. La química provoca una experiencia emocional compartida de esperanza, emoción y anticipación. No es inusual que estas personas conectadas no tomen precauciones, ignoren los riesgos y avancen de forma moderada/rápida en el proceso de cortejo. Aquí es cuando ocurren fuertes impulsos sexuales, o lo que yo llamo el deseo de fusionarse.

La química no puede suceder sin la combinación opuesta de los bailarines codependientes y narcisistas. No importa si se conocieron a través de un proceso cuidadosamente coordinado y verificado o por casualidad. Ya sea que se reúnan a través de una cita a ciegas, servicio de citas por Internet o una aplicación, o la tía Yente (casamentera de El Violinista en el Tejado), la reacción química determinará si la cita finaliza con un apretón de manos superficial y la sugerencia insincera de simplemente ser amigos o una experiencia de ensueño mutua que no tiene límites y suplica que nunca termine.

Aunque fuerzas inconscientes son la causa primaria de la química, la elección y preferencias conscientes juegan un papel importante en cómo se forman las relaciones románticas duraderas. En pocas palabras, la mente consciente lleva a la persona al baile, mientras que la mente inconsciente los lleva a bailar (¡y no parar!). Creé tres categorías de química, cada una representa diferentes configuraciones de uniones de personalidad:

  • Química Positiva: La combinación perfecta de los tipos de personalidad, que da como resultado una cómoda familiaridad y una sensación de seguridad. Aquí es donde tienen lugar los “fuegos artificiales” y la intensa infatuación. Puede ser el campo de juego tanto de amantes ambos sanos y como disfuncionalmente emparejados. Es exponencialmente más intenso para parejas disfuncionales como codependientes y narcisistas.
  • Química Neutral: Cuando ambas personas son más parecidas entre sí, y son saludables o no tienen problemas emocionales. Es una experiencia amable, casi como hermana-hermano, sin emoción, ni incomodidad.
  • Química Negativa: Cuando dos personalidades similares disfuncionalmente se conectan, como dos narcisistas patológicos o dos codependientes. Esto puede ser una situación muy incómoda e incluso molesta.

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La química crea limerencia

Nuestros cerebros son responsables de la excitación duradera que sigue a la relación ligada a la química. Por mucho que queramos explicar externamente la excitación antes y después de la química, la verdadera causa es la sobreproducción de hormonas y neurotransmisores que interactúan en nuestro cerebro. Para explicar este proceso emocional y bioquímico, Dorothy Tennov (1979) acuñó el término “limerencia”.

El diccionario de Oxford en internet define limerencia como “el estado de estar enamorado u obsesionado con otra persona, típicamente experimentado involuntariamente y caracterizado por un fuerte deseo de reciprocidad de los propios sentimientos, pero no principalmente por una relación sexual.” Aunque algunos confunden química y limerencia, son diferentes procesos psicológicos y bioquímicos. La química es donde comienza la atracción de los opuestos, y la limerencia es donde explota en una exhibición de fuegos artificiales.

Al comienzo de una relación, la pareja enamorada, o limerente, se ve obligada por impulsos extremos, emocionales, físicos y sexuales, para fusionarse en una unión romántica, que creen que los hará sentir completos. Aunque la atracción sexual desempeña un papel clave en la experiencia de la limerencia, por sí misma no explica los ardientes deseos emocionales y relacionales experimentados en la limerencia. El sexo, sin embargo, casi siempre “cierra el trato” y hace crecer de forma exponencial la experiencia hipnótica de la limerencia.

Cuando el codependiente y el narcisista patológico se encuentran por primera vez, su limerencia compartida crea un enamoramiento extremo que se asemeja al Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Cuando están separados, ninguno puede dejar de pensar en el otro, no sienten deseos de comer o dormir. Cada uno está obsesionado con el otro y no puede controlar sus pensamientos ininterrumpidos acerca de la nueva relación. La pareja experimenta simultáneamente poderosas sensaciones corporales que pueden hacer que se sientan flotando en el aire. La sensación de perfección creada cuando están juntos los lleva rápidamente a una relación romántica íntima y enredada.

El sentirse como drogado, es responsable de la limerencia y es causado ​​principalmente por el neurotransmisor dopamina. Cuando una persona experimenta lo “alto” de un nuevo amor o intensa atracción, las neuronas se activan en el sistema de recompensa del cerebro, que libera una inundación de dopamina. Al mismo tiempo, se libera la hormona norepinefrina causando un aumento en la presión sanguínea, palmas sudorosas y palpitaciones del corazón. Simultáneamente, los niveles del neurotransmisor serotonina disminuyen o se inhiben, estimulando conductas y pensamientos obsesivos y compulsivos.

Es parte de la naturaleza humana experimentar sensaciones personales, emocionales y físicas tremendamente poderosas al comienzo de una relación romántica, especialmente si existe una fuerte atracción física. Con relaciones altamente compatibles, cada persona inicialmente siente oleadas involuntarias de excitación emocional y sexual, profundas y abrumadoras. Esta intensa atracción romántica, o limerencia, crea antojos abrumadores y obsesivos para buscar la intensamente estimulante compañía de su nuevo amor.

De acuerdo con Dorothy Tennov (1979), “Limerencia… puede ser experimentada como una alegría intensa o como una desesperación extrema, dependiendo de si los sentimientos son recíprocos. Básicamente, es el estado de dejarse llevar por la pasión o el amor irracional, incluso hasta el punto de una conducta de tipo adictivo“. Simplemente definida, la limerencia es una necesidad abrumadora y obsesiva de que los sentimientos de uno sean recíprocos.

Síntomas de limerencia (Tennov, 1979)

  • Pensamiento intrusivo sobre el objeto de interés o limerencia.
  • Anhelo agudo de reciprocidad de atención y afecto.
  • Humor fluctuante basado en las acciones del objeto de limerencia.
  • Experimenta esta sensación solo con una persona a la vez.
  • Obsesión de que el objeto de limerencia alivie el dolor.
  • Preocupación y miedo al rechazo.
  • Timidez incapacitante e incómoda en el comienzo de la relación.
  • Se intensifica la limerencia a través de la adversidad.
  • Dolor de “corazón” (en el pecho) cuando hay dudas.
  • Flotabilidad (“caminar en el aire”) cuando hay reciprocidad.
  • Intensamente obsesivo y desmotivador de otras responsabilidades (amigos, familia, trabajo).
  • Enfatiza los atributos positivos del objeto de limerencia, mientras se ignora lo negativo.
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Ross Rosenberg
Ross Rosenberg es psicoterapeuta desde 1988, escritor, orador, instructor profesional y experto en temas de codependencia (renombrado como Síndrome de Déficit de Amor a Uno Mismo), narcisismo, traumas y adicción al sexo. Es dueño de Clinical Care Consultants, un centro de asistencia en Chicago y de The Self-Love Recovery Institute. Ross escribió el libro “El Síndrome del Imán Humano: ¿Por qué Queremos a Quienes nos Hieren?, un best seller muy aclamado que se basa en su propia recuperación de la codependencia y en sus 30 años de experiencia en las áreas de salud mental, servicio social y bienestar infantil.

1 Comentario

  1. De acuerdo,¿ pero qué relación tiene luego con el querer, amar a la persona a lo largo de la convivencia si esta se concreta? Gracias, espero una respuesta si es posible.

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