Lo mejor que podemos hacer para ser felices es amargarnos la vida. Sin duda, es una gran estrategia. Amargarse la vida constituye uno de los mejores métodos para alcanzar unas cuotas de alegría bastante elevadas. Así que en este artículo se van a proporcionar unas pautas para amargarse la vida de la mejor forma posible. A través de los consejos que ofreceremos, aseguramos que nuestro amargamiento será de lo más exitoso. ¿Estás preparado?

Obviamente, este artículo está escrito en tono irónico, sin embargo, hay gente que todavía cree que a través de ciertas creencias conseguirá ser feliz. Vamos a analizar estos pensamientos tan firmes en algunas personas y que a causa de estos no pueden ser plenamente felices.


Amargarse la vida para ser más feliz

Los siguientes pensamientos han sido expuestos y desarrollaros por diferentes autores como una muestra de lo que no deberíamos hacer para ser más felices. En ocasiones, nos empeñamos en que nuestra forma de pensar es la correcta a pesar de que nos lleva a la amargura. Sin embargo, nuestra actitud es lo más importante y por ello es necesario revisarla y ver qué necesitaríamos modificar.

Créate problemas

Es importante comenzar a apoderarnos de los problemas de los demás, ya que no nos bastan con los nuestros. También será importante que nos creemos nuevos conflictos, reales o imaginarios. A ser posible, es hora de empezar a dar una importancia desmesurada a pequeños conflictos. Todo ello hará de nosotros una persona felizmente amargada, por lo que es fundamental que cuanto antes nos pongamos a ello, mejor.

Tú tienes la razón

Es obvio que tienes la razón en todo, sin un mínimo de error. Quien te lleve la contraria, ten por seguro que está equivocado. Olvida lo que te puedan llegar a decir los profesionales de la psicología, aunque te puedan aportar algo bueno. Tu forma de ver la vida y tus planteamientos son los correctos. Sigue pensando que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad: la tuya. Además, esta verdad es absoluta e inamovible. Cuando solo te quedas con los aspectos negativos de la realidad, no es porque tú seas negativo, es porque la realidad es oscura, cruel y hostil. Además, cuando sabes lo que piensan los demás es porque lees sus mentes, posees esa habilidad.

La obsesión es bella

Cuando te ocurra algo negativo, deja que anide en tu mente y eche raíces. Llévate esa experiencia a todas partes: al trabajo, a una comida familiar, a la cama… Deja que la obsesión gotee poco a poco en forma de amargura. Intenta convertir la obsesión en el centro de tu vida. ¡Disfruta!

El pasado siempre fue mejor

¡Cualquier tiempo pasado fue mejor! Es obvio. Todo el mundo lo sabe. Además, para ello lo mejor es idealizar el pasado. Ver sólo lo bueno y aferrarnos a ello hará que el pasado nos parezca mucho mejor. Idealizar todo lo que pasó, obviando los momentos malos, es la mejor forma de no disfrutar del presente. Por ello es tan importante vivir mirando atrás, para no vivir el día a día de forma plena.

Disfruta sólo el futuro

Aplaza la alegría y el disfrute para el futuro. ¿Para qué disfrutar del presente pudiendo hacerlo en el futuro? Lo mejor es conformarse con lo malo que conozcas y renunciar a lo bueno que puedas conocer. Si te lo propones, verás como puedes encontrar una excusa para postergar la alegría y no vivir el presente.

¿Qué es lo peor que puede pasarte? Piensa siempre en ello

Es muy importante que te prepares para lo peor. La vida es mala y por eso es bueno estar prevenido. Piensa siempre en lo peor que te pueda pasar y dale vueltas, muchas vueltas. Cuando más pienses en ello menos despistado te cogerán los problemas. ¿Qué es lo peor que puede pasarte dentro de dos o tres años? Piénsalo y no sueltes ese pensamiento.

Compárate con todos

Si queremos lograr altas cotas de amargamiento no debemos dudar ni un sólo segundo en compararnos con los demás. La mejor comparación es aquella en la que nos fijamos en lo que tienen los demás y nos falta a nosotros. Dejemos de lado nuestros éxitos, lo mejor es centrarse en nuestros fracasos y compararlos con los logros ajenos. A través de este ejercicio te impedirás disfrutar de lo que ya posees.

No te aceptes, no te quieras y no te perdones

Para amargarse la vida es mucho mejor olvidar aceptarse y quererse. Eso es para otros. Además, si alguien te quiere y te acepta seguro que es porque no está muy bien o porque le interesa algo de ti. Por otro lado, si perdonar a otros nos cuesta, ¡cuánto no nos costará perdonarnos a nosotros! Mejor ni lo intentes.

La vida es algo muy serio, así que mejor no sonreír

Cuando tengas un problema y alguien sonría, pregúntale: ¿y tú de qué te ríes? Ante los problemas no hay que reír, sólo hay que estar serios. Sonreír es una insensatez y es sinónimo de que no te estás tomando los problemas en serio. Deja de sonreír ante la vida y ponte serio, sólo de esta forma empezará a hacer las cosas bien.

Reflexión final

¿Verdad que leer los párrafos anteriores resulta irrisorio? Pues aún así muchos nos creamos más problemas de los que tenemos. A pesar de que sepamos que lo anterior es absurdo y que sólo provoca sufrimiento, ¿cuántos de nosotros no imaginamos problemas que no existen? ¿cuántos tendemos a obsesionarnos con ideas? ¡Es hora de comenzar a cambiar!

Bibliografía

Robles, H y Peralta, M. (2010). Programa para el control del estrés. Madrid: Pirámide.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here