frases autoayuda

Estos aforismos y frases célebres están especialmente indicados para aquellas personas que tratan de ayudar a otros, ya sea desde el ámbito profesional, como personal.

Con ellos los interesados pueden profundizar en la función de ayuda potenciando sus capacidades innatas o tal vez incluso latentes. “Para que una sugerencia resulte efectiva, se debe pasar de la emoción a la razón, no al contrario”. G. Nardone.

Aforismos que sirven de guía

El maestro es la síntesis justa de disposición natural y ejercicio constante. Protágoras.

Antes de convencer al intelecto, es imprescindible tocar y predisponer el corazón. B. Pascal.

Se obtienen buenos resultados poniéndose siempre en el lugar del oro y pensando en lo que uno haría si hubiese sido el otro. A. C. Doyle.

Si quieres persuadir a alguien, hazlo con sus mismos argumentos. Aristóteles.

El verdadero maestro aprende constantemente las lecciones que imparte. J. Hyams.

Ser un buen modelo es el mejor modo de ayudar.

Si buscas un buen maestro, junto con sus teorías estudia su vida: si no te gustan ambas, busca otro.

Antes de juzgar un sermón, hay que valorar el púlpito desde el que se predica.

El verdadero maestro no muestra su arte, lo comparte contigo. Ed Parker.

La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz. Confucio.

La función de la educación es enseñar a pensar intensa y críticamente. Formar inteligencia y carácter, esa es la meta de la verdadera educación. Martin Luther King Jr.

Mejor que mil días de estudio diligente es un día con un gran maestro. Proverbio japonés.

Las palabras son como las balas. L. Wittgenstein.

La palabra es más afilada que la espada. Sabiduría china.

La seriedad de un adversario se desarma con la risa y la risa con la seriedad. Gorgias.

Estudia las palabras a partir de las cosas, no las cosas a partir de las palabras. Misone.

Ten muy claro lo que vayas a decir: las palabras vendrán solas. Catón.

Un discurso claro y perfecto está condicionado por cuatro cosas: por lo que hay que decir, por cuanto hay que decir, por las personas a las que hay que dirigirse y por el tiempo en el que hay que decirlo. Lo que hay que decir tiene que parecer útil a quien lo escucha, cuanto hay que decir debe ser ni más ni menos que lo que es suficiente para hacerse comprender, en cuanto a las personas a las que se dirige, hay que tenerlas muy en cuenta, y en cuanto al tiempo, hay que hablar en el momento oportuno, ni antes ni después. De otra manera no se hablará bien y se irá directo al fracaso. Platón.

El gran talento procede, más que de los elementos intelectuales y de un refinamiento social superior al de los demás, de la facultad de transmitirlos, de invertirlos. M. Proust.

No entiendes algo realmente a no ser que seas capaz de explicárselo a tu abuela. A. Einstein.

Es la atención a los pequeños y aparentemente insignificantes detalles los que nos revela los rasgos de una persona. Para captar la profundidad de una persona, considerando que ésta exista, se debe pasar por su superficie. Y, de la superficie, lo más revelador son las expresiones no controladas, no las actitudes y comportamientos impostados que sólo los idiotas tienden a no controlar.

La educación no es la preparación para la vida; es la vida misma. J. Dewey.

Un buen maestro, como un buen actor, primero debe captar la atención de su audiencia y entonces puede enseñar su lección. J. H. Clarke.

Los maestros inspiran, entretienen y acabas aprendiendo mucho de ellos aunque no te des cuenta. N. Sparks.

La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego. W. B. Yeats.

Óptimo orador es aquel que hablando instruye, deleita y al mismo tiempo conmueve el ánimo de sus oyentes. Cicerón.

Cuando se desea reprender a una persona de forma efectiva y demostrarle que se engaña, hay que ver desde qué perspectiva contempla la cuestión. Pues, generalmente, vista desde ese ángulo es justa, y hay que reconocerle esa verdad, pero también hay que mostrarle el otro ángulo desde el cual ésta es falsa. Y él se contentará con esto porque verá que no se engañaba y que su único error ha sido no haber visto todos los ángulos de la cuestión. B. Pascal.

Hay que ponerse en la piel de quienes deben escucharnos y probar en el propio corazón el efecto que tendrá el giro que se le dará al discurso para ver si el uno está hecho para el otro, ¡y si cabe estar seguro de que el oyente se verá forzado a rendirse!. B. Pascal.

El cuidado de la enfermedad puede ser un hecho totalmente impersonal. El cuidado del paciente debe ser un hecho totalmente personal. F. W. Peabody.

Nadie puede comprender bien y asimilar algo si lo ha aprendido de otro, tanto como lo haría si lo hubiera aprendido por sí mismo. Descartes.

Los pensamientos de un autor deben entrar en el espíritu como la luz en los ojos, con placer y sin esfuerzo; las metáforas deben ser como un cristal que protege los objetos pero que permite verlos. Voltaire.

Si deseas llegar a un acuerdo, empieza pidiendo antes que proponiendo.

Si quieres convencer a los demás, debes parecer dispuesto a que te convenzan.

Y si quieres ver lo que complace a alguien, sin oírlo hablar, háblale variando de tema, y ahí donde lo vieras estar atento sin rechistar ni mover la ceja u otras diversas acciones, ten por seguro que ese tema del que se trata es el que le agrada. Leonardo da Vinci.

Muchas palabras no son siempre indicio de mucha sabiduría. Talete

Quien se exhibe no brilla, quien se reafrma no se manifiesta. F. Jullien.

Sin teoría, la práctica es ciega, como ciega es la teoría sin práctica. Protágoras.

La deshonestidad de un pensador se reconoce por el número de ideas exactas que afirma. E. M. Cioran.

Derrocha energía y tiempo quien interpreta música clásica o habla de filosofía a un mulo.

La mayoría de gente escucha con la intención de responder, no con el deseo de comprender. A. C. Doyle.

Cualquier relación que no eleva rebaja, y viceversa. F. Nietzsche.

No son los tiranos los que crean oprimidos, sino al revés. H. Maturana.

No hay pacientes imposibles, sino terapeutas incapaces. D. D. Jackson.

Es propio de las censuras acreditar las opiniones que atacan. Voltaire.

Al inteligente le gusta instruirse, al estúpido instruir. A. P. Cechow.

La persona realmente grande no lo exhibe porque no lo necesita.

Una ayuda no solicitada no sólo no ayuda, sino que perjudica.

Frases célebres de psicología

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