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Acrofobia

La acrofobia es un miedo extremo e irracional a las alturas y pertenece a una categoría de las fobias específicas. A diferencia de otra fobia como la aerofobia, que define únicamente el miedo a volar, la acrofobia engloba toda una variedad de situaciones relacionadas con estar lejos del suelo. Dependiendo de la gravedad del trastorno, el sujeto puede temer estar en un piso alto de un edificio o simplemente subir una escalera.

¿Es lo mismo el vértigo que la acrofobia?

Inmortalizado por la película de Alfred Hitchcock de 1958 del mismo nombre “Vértigo”, este término a menudo se utiliza erróneamente. Muchas personas hablan equivocadamente de “vértigo” cuando quieren referirse al miedo a las alturas o incluso a un simple mareo. Sin embargo, el vértigo es un término describe específicamente a una sensación falsa de movimiento.

Así pues, el vértigo se refiere una sensación subjetiva de movimiento de los objetos que nos rodean o de nuestro propio cuerpo. La que la persona que lo padece siente que gira o se mueve, o que el mundo está girando en torno a ella, y esta sensación puede acompañarse de náuseas y vómitos. La acrofobia, en cambio, es algo muy distinto del vértigo, aunque ambas condiciones pueden coexistir. Por ejemplo, si nos encontramos a una gran altura y miramos hacia abajo o hacia arriba, esto puede causar sensaciones vertiginosas de movimiento. Al mismo tiempo, esta percepción de giro puede retroalimentar el miedo a las alturas.

Prevalencia de la acrofobia

La mayoría de las personas experimenta algo de miedo natural cuando se expone a las alturas, se trata del típico sentimiento de miedo a caerse. Aunque hay quienes sienten poco o ningún miedo a las alturas.

Las personas con acrofobia pueden sufrir un ataque de pánico cuando se encuentran en lugares altos y tratan desesperadamente de descender de manera segura. Aproximadamente el 2-5% de la población general sufre de acrofobia, con el doble de mujeres afectadas que de hombres.

Causas de la acrofobia

Hasta hace relativamente poco tiempo, el origen del miedo a las alturas, como otras muchas fobias, se atribuía al aprendizaje (condicionamiento) o a una experiencia traumática. Pero estudios recientes han ofrecido otra explicación. Al parecer el miedo a caerse, junto con el miedo a los ruidos fuertes, es uno de los temores connaturales o “no asociativos” que más comúnmente sufrimos los seres humanos.

La teoría es que el miedo a las alturas es una evolución adaptativa a un mundo en el que las caídas plantean un peligro significativo para la integridad y salud personal. Los investigadores han argumentado que el miedo a las alturas es un instinto que se encuentra en muchos mamíferos, incluidos los animales domésticos y los humanos.

Experimentos realizados utilizando técnicas visuales han demostrado que los bebés y los niños pequeños, así como otros animales de distintas edades, son reacios a caminar sobre un suelo de vidrio con una vista de unos pocos metros de caída aparente debajo de él. Si bien una cautela innata hacia las alturas es útil para la supervivencia, un temor extremo puede interferir con las actividades de la vida cotidiana.

En algunos casos el origen de la acrofobia es una disfunción para mantener el equilibrio. En estos casos, la ansiedad está bien fundada y el trastorno es secundario. El sistema de equilibrio humano integra señales visuales para reconocer la posición y el movimiento. A medida que la altura aumenta, las señales visuales retroceden y el equilibrio se vuelve más pobre incluso en personas sin problemas. Sin embargo, la mayoría gestiona esta sensación utilizando las ramas propioceptivas y vestibulares del sistema de equilibrio.

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El miedo a las alturas está vinculado a la percepción visual

Un acrofóbico, sin embargo, continúa confiando demasiado en las señales visuales ya sea por una función vestibular inadecuada o por una estrategia incorrecta. La locomoción a gran altura requiere algo más que el procesamiento visual normal ya que la corteza visual se sobrecarga y produce confusión. Algunos profesionales advierten que puede ser contraproducente alentar a los acrófobos a exponerse a las alturas sin resolver primero los problemas vestibulares. Hay investigaciones en curso en varias clínicas.

Síntomas de la acrofobia

Tanto a nivel emocional como físico, la respuesta a la acrofobia es similar a la respuesta a cualquier otra fobia. Los signos más frecuentes son:

Síntomas emocionales

Sensación de pánico cuando se percibe que se está en un lugar alto. Instintivamente, el sujeto puede comenzar a buscar algo a lo que aferrarse al descubrir que no puede confiar en su propio sentido del equilibrio. Las reacciones más comunes incluyen descender de inmediato, gatear a cuatro patas y arrodillarse o, básicamente, agachar el cuerpo.

Síntomas físicos

Pueden aparecer a temblores, sudor, palpitaciones, gritos y llanto. La persona se suele sentir aterrorizada y paralizada. Puede resultarle difícil pensar.

Respuesta de ansiedad y evasión

La persona con acrofobia teme encontrarse en situaciones en las que tenga que pasar tiempo en lugares altos. Por ejemplo, puede ponerse muy nerviosa y no querer ir a visitar parajes naturales con grandes alturas y acantilados, le da pánico montarse en una atracción de feria que suba demasiado alto, subirse  a ascensores con paredes acristaladas, etc.

El mayor peligro que presentan la mayoría de las fobias es el riesgo de limitar nuestra vida y actividades para evitar la situación temida. Sin embargo, la acrofobia es un caso especial, ya que tener un ataque de pánico mientras se está a una gran altura puede provocarnos esa caída que tanto tememos en nuestro interior, pues el pánico puede llevarnos a realizar movimientos inseguros. Por lo tanto, es extremadamente importante que la acrofobia sea tratada profesionalmente lo más rápido posible, especialmente si las alturas son una parte regular de nuestra vida.

Acrofobia y trastornos relacionados

Otros desórdenes que están relacionados con la acrofobia y que pueden ocurrir (a parte del vértigo) incluyen:

Batmofobia

Es el miedo a las pendientes y las escaleras. Las personas con este trastorno pueden entrar en pánico al ver una pendiente pronunciada o unas escaleras empinadas y altas, incluso si no tienen necesidad de subirlas. Aunque muchas personas con batmofobia tienen acrofobia, la mayoría de las que padecen acrofobia no experimentan también la batmofobia.

Climacofobia

Este miedo se refiere al temor a tener que subir o bajar unas escaleras. Estas personas no tienen miedo de ver un tramo de escaleras empinadas, como en el caso anterior, siempre y cuando puedan permanecer seguras en la parte inferior. Así, la climacofobia puede ocurrir al mismo tiempo que la acrofobia.

Aerofobia

Este es el miedo específico de volar. Dependiendo de la gravedad, el sujeto puede tener miedo a los aeropuertos y los aviones, o puede sentir miedo cuando está en el aire. La aerofobia puede ocurrir ocasionalmente junto con la acrofobia.

Tratamiento de la acrofobia

Los tratamientos para la acrofobia incluyen:

  • Psicoterapia: la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento más utilizado para todas las fobias específicas. Las técnicas conductas de exposición a la situación temida ya sea de forma gradual (desensibilización sistemática) o rápidamente (inundación) se utilizan con frecuencia. Además, se enseñan al paciente formas de detener la reacción de pánico y recuperar el control emocional.
  • Medicación: en ocasiones los sedantes o los beta bloqueantes se pueden prescribir para aliviar la sensación de pánico y la ansiedad.
  • Relajación: Hacer yoga, respirar profundamente, meditar o relajar los músculos progresivamente puede ayudar a sobrellevar el estrés y la ansiedad. El ejercicio regular también es bastante efectivo.

Referencias

http://www.wadsworth.com/psychology_d/templates/student_resources/0155060678_rathus/ps/ps05.html
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5345832/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4081005/

¿Sabías que la Tripofobia que consiste en tener un miedo irracional hacia patrones irregulares de grupos de pequeños agujeros o protuberancias?

Acrofobia: el miedo irracional a las alturas
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