Acoso inmobiliario: 10 conductas de alerta

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 15 septiembre 2021.

El acoso inmobiliario es un delito en el que se recurre al hostigamiento con el fin de impedir que una persona continúe disfrutando de la vivienda en la cual se encuentra.

Últimamente, este fenómeno ha cobrado auge, lo cual no solo impide que muchos ciudadanos disfruten de una propiedad, sino que también está llevando a muchos propietarios a incidir en prácticas inadecuadas para obtener un desalojo rápido.

No obstante, un propietario también puede ser víctima de acoso inmobiliario. Pues, entre los diferentes tipos de acoso, también figura el hostigamiento para que el propietario se vea obligado a vender su viviendo a un precio bajo.

El acoso inmobiliario, una realidad inminente

Siempre se ha hablado sobre acoso sexual, bullying escolar, u otros, pero, el acoso inmobiliario es una realidad que cada día más personas están padeciendo, sobre todo las más vulnerables.

El fin u objetivo del acoso inmobiliario es que el hostigamiento le impida a un individuo continuar con el disfrute de una vivienda, bien sea que esta sea propia o esté arrendada.

Cuando se trata del acoso hacia los inquilinos, lo que los propietarios buscan es volver a arrendar la vivienda, pero a un costo superior.

Y, esta ha sido la historia de muchas personas que han quedado desamparadas, pues, al no contar con recursos económicos, tampoco pueden acudir ante las instales legales, ya que, se requiere de la representación de un abogado, entre otros costes administrativos.

Cuando se recurre a la vía penal, las denuncias por acoso inmobiliario tampoco son tomadas en cuenta, sino que terminan desestimándose o postergándose en el tiempo. Esta es una triste realidad para muchos.

Orígenes del acoso inmobiliario

Aunque hoy día el tema es más discutido, se trata de una práctica antigua. De hecho, la autora Cristina Argelich, en su estudio sobre el acoso inmobiliario, sitúa sus orígenes en Estados Unidos.

De acuerdo con Argelich, a esta práctica que también se le conoce como mobbing o blockbusting, surgió en los años 60 y el propósito era lograr que los propietarios de las viviendas de un determinado barrio vendiesen sus propiedades con pérdidas, en relación con el valor real del mercado.

Para conseguirlo, lo que se hacía en ese momento era crear un entorno o sensación de temor en el propietario, el cual se sentía acechado y terminaba por deshacerse rápidamente de su vivienda.

Esta práctica no se quedó en Estados Unidos, sino que traspasó sus fronteras y ha llegado también a España, un país en el que muchos arrendatarios se vieron presionados por los propietarios para que saliesen de las viviendas.

Hoy día, la práctica es común en muchos lugares del mundo, y es por ello que el tema ha ganado relevancia y ha llevado a que muchas legislaciones sean modificadas.

En efecto, tan solo en España, la doctora Caruso Fontán señala en su investigación titulada: El acoso inmobiliario como agravante del delito de coacciones y su posible incidencia en el concepto de violencia, que las modificaciones introducidas en el Código Penal, en el año 2010, permiten dar una respuesta a lo que se consideraba una laguna jurídica.

Dicha respuesta ha tenido lugar debido al incremento de casos de acoso inmobiliario, el cual la autora define como un conjunto de conductas de hostigamiento que un sujeto efectúa en contra de un usuario que legítimamente habita un inmueble, con el fin de que el individuo renuncie a sus derechos y abandone.

Pero, ¿cuáles serían algunas de estas conductas de hostigamiento, propias del acoso inmobiliario?

Conductas de hostigamiento

Algunas conductas propias de este tipo de hostigamiento son las siguientes:

  1. Hacer que el inquilino costee el contrato: esta es una imposición que se da desde el inicio de la relación contractual. En este caso, cuando un inquilino arrienda, la agencia o propietario le obliga a cubrir todos los costes en la elaboración del contrato. De no ser así, la vivienda no le es arrendada.
  2. Obligar al comprador a cancelar costos: si es la situación de compra, entonces el comprador es quien debe costear todos los honorarios de la agencia o el abogado.
  3. Dejar de hacer mantenimiento: a la vivienda. El servicio para la conservación de una vivienda debe estar a cargo del arrendador, con excepción de los casos en los que el inquilino sea quien cause el daño –por ejemplo, sustituir un cristal roto, pero, la mayoría de las veces, los contratos derivan todas las obligaciones al inquilino.
  4. La negativa de cobro de renta: es una acción que algunos arrendadores toman para disolver el contrato.
  5. Impedir que se realicen obras que faciliten el acceso: esto ocurre en casos en los que, incluso cuando el contrato estipule lo contrario, el propietario prohíba al inquilino realizar cualquier obra, cuyo propósito sea el de suprimir barreras en la arquitectura. Esto aplica cuando hay personas de tercera edad o discapacitados.
  6. Demandar gastos que no estén en el contrato: algunos propietarios presionan a los inquilinos exigiendo pagos que no fueron pactados inicialmente.
  7. Aumento de renta: en contraposición con lo establecido en el contrato inicial, o sin notificar previamente sobre la actualización del canon.
  8. Acoso verbal y engaño;
  9. Presión psicológica;
  10. Amenazas.

Además de estas conductas de hostigamiento, en los casos de acoso inmobiliario hay quienes llegan mucho más lejos y recurren al uso de armas.

Con la relevancia que ocupa este tema hoy día, es importante obtener información y pedir apoyo en caso de que se sienta estar viviendo esta situación.

El Stalking, un nuevo tipo de acoso

Bibliografía:

  • Argelich Comelles, Cristina. (2013). El acoso inmobiliario. Lo Canyeret. Revista de l’Il·lustre Col·legi d’Advocats de Lleida.
  • Caruso Fontán, M. V. (2011). El acoso inmobiliario como agravante del delito de coacciones y su posible incidencia en el concepto de violencia.
  • Junquera, A. A., & Ortego, I. A. (2010). Los nuevos delitos de acoso laboral y acoso inmobiliario. Práctica penal: cuaderno jurídico, (61), 14-27.
  • Vallès, R. R. (2009). El acoso inmobiliario: últimas novedades legislativas y judiciales. La ley penal: revista de Derecho Penal, procesal y penitenciario, (59), 1.

 

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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