mujer-calle-aburrida

Dicen que no hay pero crimen que matar el tiempo. Y es cierto. El aburrimiento es una sensación para la que no hay lugar en un mundo en el que tenemos millones de alternativas al alcance de nuestra mano. Este puede ser, además, muy peligroso para nuestra salud mental.

El peligro del aburrimiento

El aburrimiento se produce cuando la persona no encuentra motivación en ninguna actividad. Aunque lo más habitual es que sea algo transitorio, esto puede llegar a ser más grave y convertirse en un verdadero problema si no se le pone remedio a tiempo.

Una de las peores consecuencias del aburrimiento es su incidencia en el estado de ánimo de la persona y en la aparición de problemas psicológicos e incluso de adicciones. El aburrimiento, por lo tanto, está directamente asociado con la depresión.

La persona que padece este aburrimiento, como decíamos, está desmotivada a falta de un estímulo que despierte su interés. También suele presentar dificultad para concentrarse en tareas cotidianas, tales como la lectura o una conversación.

Esto produce una sensación de hastío que puede ser muy perjudicial para quien la siente, ya que la persona puede llegar a sentirse atrapada en su propia vida. Esto genera un vacío existencial que llega a generar incluso cuadros de ansiedad.

Cómo evitar el aburrimiento

Mantener una mente ocupada es una de las claves para evitar caer en el tedio y el aburrimiento y, asimismo, minimizar el riesgo de caer en una depresión. Por ello, una de las fórmulas más empleadas durante el tratamiento psicológico es la terapia ocupacional.

Esta consiste en hacer que el paciente complete su tiempo al 100% con tareas que le mantengan ocupado y motivado. Estas deben ser, preferiblemente, del agrado de la persona que las realiza, ya que la falta de atención puede dar lugar a la desmotivación y abandono de la tarea.

Pero, ¿y qué sucede con el estrés? Es curioso, pero ambos estados pueden conducir a la misma consecuencia: la depresión. Por este motivo, lo importante es encontrar un equilibrio entre ambos.

Esto quiere decir que no debemos obsesionarnos con la terapia ocupacional y llevarla hasta el extremo. Esta no implica tener que estar durante todo el día ocupados con mil actividades hasta llegar a padecer una situación estresante.

Según la Organización Mundial de la Salud la terapia ocupacional es “el conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene la enfermedad y mantiene la salud”.

Uno de los principales fines de la ocupación es sustituir a la preocupación. Esto se consigue a través de actividades que mantienen a la persona atareada y que esta consiga una mayor autonomía y, por lo tanto, una mejor calidad de vida.

Actividades para combatir el aburrimiento

Existen múltiples alternativas para combatir el aburrimiento. Lo importante es elegir actividades que nos motiven y no cerrar la puerta a ninguna alternativa por miedo a no saber o no poder hacerlo.

Las actividades creativas son una buena opción, ya que estas hacen que la persona se sienta capaz de superarse y descubra aspectos sobre sí misma que le harán mantenerse motivados. Aprender a pintar, tocar un instrumento puede ser un ejemplo, escribir un libro o hacer manualidades pueden ser una manera de combatir el aburrimiento.

Hobbies; un espacio para olvidarnos de la ansiedad

También funciona marcarse un objetivo concreto y anotar en un calendario los diferentes hitos que debemos conseguir con fechas de finalización del proyecto en cuestión. Esto hará que nos comprometamos con él y nos sintamos obligados a trabajar para completarlo.

Dicho proyecto puede ser relacionado con cualquier aspecto de nuestra vida. Podemos apostar por la formación, haciendo algún curso o máster que nos haga evolucionar en un campo concreto, o aprender un idioma nuevo.

Si queremos mejorar el espacio físico en el que vivimos, podemos apostar por la reforma de algún espacio de nuestra vivienda. En este caso, las actividades DIY (do it yourself o “hazlo tú mismo”) suponen un reto que nos mantendrá motivados.

El deporte es otra excelente forma de combatir el aburrimiento y la depresión. Además de ocuparnos, la actividad física mejorará nuestro humor y nuestro estado físico, por lo que la sensación de bienestar aumentará desde el primer día.

Aprender a cocinar, la jardinería, hacer rutas de senderismo, montar en bici, apuntarse al gimnasio, hacer manualidades, ir al cine, leer sobre temas que nos interesen… Existen miles de alternativas en las que ocuparnos para evitar que el hastío nos invada.

En resumen, en un mundo repleto de estímulos como el que vivimos, no hay lugar para el aburrimiento. Además, no olvides que este puede ser peligroso para tu bienestar mental. Así que si tienes la suerte de disponer de tiempo libre, aprovéchalo en tu beneficio y sácale partido con los consejos que te hemos dado.

Te puede interesar: La paranoia del aburrimiento

Cuando el aburrimiento nos invade, consejos para superarlo
4.7 (93.33%) 3 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.