Existen muchos métodos para mejorar la memoria, como comparar y contrastar, fragmentar la información, realizar ejercicios de asociaciones, hacer analogías, etc. se han demostrado muy eficaces, pero requieren de entrenamiento y una buena cantidad de esfuerzo mental.

Por eso aquí hemos querido hacer una pequeña recopilación de las 10 maneras más fáciles de mejorar la memoria, y que están avalados por diversas investigaciones. Con muy pocas excepciones, la mayoría de la gente puede hacer esto con escaso esfuerzo o gasto mental.

Los mejores trucos para tu memoria

1. Apretar el puño derecho

Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Montclair (New Jersey, EEUU), encabezados por Ruth Propper, y publicado en “Plos One”, sugiere que apretar el puño derecho durante 90 segundos, es de ayuda en el proceso de formación de la memoria. De igual modo, apretar el izquierdo cuando necesitamos recordar algo puede hacer esta tarea más fácil. Y es que, un gesto tan aparentemente sencillo como apretar las manos es capaz de aumentar la actividad de las neuronas en el lóbulo frontal, la parte más evolucionada de nuestro cerebro, una zona que tiene también un papel muy importante a la hora de almacenar y recuperar los recuerdos. A través de pruebas electroencefelográficas se ha podido ver que contraer la mano izquierda durante 90 segundos aumenta la actividad en el hemisferio cerebral contrario, es decir, el derecho, y viceversa, para aumentar la actividad en el izquierdo basta con apretar la mano derecha durante el mismo tiempo. Esta activación cruzada se debe a que cada hemisferio cerebral regula el lado contrario del cuerpo (el hemisferio derecho regula el lado izquierdo y viceversa). De cualquier forma, no perderás nada por probar si este sencillo e inocuo método te funciona a la hora de recordar.

2. Masticar chicle

Existen ciertos experimentos de laboratorio que sugieren que mascar chicle estimula la memoria, la atención-concentración, reduce la ansiedad y el estrés y puede ayudar a combatir la demencia. La doctora Lucy Wilkinson, de la unidad de neurociencias cognitivas de Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, dividió al azar en tres grupos a 75 jóvenes de 26 años durante dos minutos, un grupo masticó chicle sin azúcar, otro simuló los movimientos de mascado sin chicle y el tercero no masticó. Luego de un intervalo de 20 minutos con otras tareas, se evaluaron la memoria y la atención de los dos primeros grupos. Según los investigadores, los jóvenes que habían masticado chicle recordaron un 35% más de palabras de una lista. “Esto sugiere que la masticación mejora la memoria secundaria, que reúne la capacidad de aprender, almacenar y recuperar información”, señala el profesor Moss. La memoria operativa, encargada de retener información a corto plazo, funcionó mejor en el grupo que masticó chicle que en el que simuló la masticación. El tiempo de reacción de este segundo grupo fue menor que el de quienes no masticaron. Por lo visto el hecho de masticar aumenta en un 20% el flujo sanguíneo, lo que ayuda a la memoria de corto plazo. Además, también produce el aumento de un 35% en la actividad del hipotálamo, pequeña glándula encargado de diversas funciones, entre ellas la memoria.

3. Dormir lo suficiente

Uno de los muchos beneficios del sueño es que hace que la memoria sea más fuerte. El motivo o es otro que el cerebro, que está sorprendentemente ocupado durante el sueño, una de las cosas importantes que está haciendo es trabajar en nuestra memoria. No sólo el sueño hace que nuestros recuerdos se fijen mejor en la memoria, sino que también los reestructura y los reorganiza. Los estudios han demostrado, por ejemplo, que las personas son más propensas a soñar con cosas que son importantes para ellas, y posteriormente esto les ayuda a recordar dichas cosas (Oudiette et al., 2013). Incluso, si lo que es importante para ti es, por ejemplo, tocar el piano, deberías escuchar alguna pieza mientras haces una siesta, ya que un estudio ha demostrado que esto ayuda a consolidar las notas en la memoria (Anthony et al., 2012). Finalmente, Rebecca M.C. Spencer de la Universidad de Massachusetts publicó en marzo de 2013 una revisión sobre las bases neurofisiológicas por las que el sueño influye en la memoria y la cognición. Según explica, dormir es un proceso importantísimo no sólo en la consolidación de los recuerdos, sino también en la selección de aquellas informaciones que habrán de descartarse y ser olvidadas o en el aprendizaje de habilidades motoras.

4. Dar un paseo o hacer ejercicio moderado

Muchas personas sufren problemas de memoria con la edad. Pero, por lo visto, si andamos una hora diaria aunque sea dando un paseo, nos ayudará a preservar la memoria durante la vejez. Un estudio ha demostrado que las personas mayores que caminan entre seis y nueve kilómetros a la semana, tenían mayor volumen de materia gris nueve años más tarde, que los que eran más sedentarios (Erickson et al., 2010). Todos sabemos que son cada vez más los beneficios para el cerebro asociados al deporte. Según Kirk I. Erickson de la Universidad de Pittsburgh en colaboración con un grupo de investigadores de distintas universidades norteamericanas, el ejercicio físico aeróbico aumenta el tamaño del hipocampo anterior y ello conlleva mejoras en la memoria espacial. Concluye que es una buena forma de revertir la pérdida de volumen asociada a la edad en esta estructura cerebral fundamental para la memoria.

5. Dejar de fumar

Aunque los beneficios físicos de dejar de fumar son bien conocidos, es menos conocido que también se beneficiará de la memoria. Eso es porque el tabaco daña la memoria, y dejarlo puede mejorarla. Dejar de fumar no sólo es bueno para su salud, también es bueno para la memoria, según un estudio de Tom Heffernan, de la Universidad de Northumbria. La investigación publicada en Alcohol & Drugs revela que dejar de fumar puede restaurar la memoria al mismo nivel que los no fumadores. En el estudio se analizaron a 27 fumadores, 18 ex fumadores y 24 individuos que nunca habían fumado a los que sometieron a una pruebas de memoria. A los participantes se les pidió recordar tareas predeterminadas en lugares específicos de un campus universitario. Mientras que los fumadores sólo recordaban el 59% de las tareas, los que habían dejado de fumar recordaban el 74% y los que nunca habían fumado que se acordaban del 81% de las tareas. Tom Heffernan señala: «Ya sabemos que dejar de fumar tiene beneficios para la salud, pero este estudio también muestra cómo dejar de fumar puede tener beneficios para la función cognitiva también». Esa es una razón más para dejar de fumar (o para ser feliz no fumas).

6. No hagas caso de los estereotipos

De los muchos estereotipos negativos que existen sobre las personas mayores, el más común es que son olvidadizas. Pero un nuevo estudio revela ahora que el hecho de recordarles este estereotipo a los ancianos, aumenta sus problemas de memoria, y también que hay una manera de evitar este efecto. Es lo que en psicología se llama “profecía autocumplida” (aquello que piensas que va a ocurrir, termina ocurriendo). La investigación fue realizada en la Escuela Davis de Gerontología de la University of Southern California (USC Davis), de Estados Unidos, y estudia el concepto de “la amenaza del estereotipo”, que hace referencia a la influencia de los prejuicios sobre determinados grupos en las aptitudes o capacidades de un sujeto perteneciente a uno de ellos. Estos estereotipos pueden minar el desempeño de los individuos en diversas áreas, situándolo por debajo de su potencial real. De este modo, sin darse cuenta, las personas acaban confirmando los prejuicios que las condicionan. Los resultados obtenidos en la investigación ponen de relieve lo importante que es para las personas mayores, estar al tanto de hasta qué punto las creencias sobre las personas mayores pueden afectar al rendimiento de su memoria. “Los adultos mayores deben tener cuidado de no fortalecer los estereotipos negativos sobre el envejecimiento – por ejemplo, de no atribuir cada uno de sus olvidos a su edad-, porque así pueden empeorar sus propios problemas de memoria“, explica la investigadora Sarah Barber. Se ha constatado que un 70% de adultos mayores alcanzan criterios diagnósticos de demencia cuando son evaluados bajo la amenaza del estereotipo, en comparación con aproximadamente el 14% de los participantes que fueron evaluados sin esta amenaza.

7. Leer los mensajes de Facebook

Un estudio reciente ha encontrado que la memoria de la gente es superior para recordar los mensajes de Facebook que para recordar frases de los libros, o incluso las caras de las personas. Investigadores de la Universidad de California en San Diego han descubierto que las imágenes y los mensajes que se leen en el portal de Internet, que tiene nada menos que mil millones de usuarios en todo el mundo, son retenidos concretamente una vez y media más en la memoria que las líneas que se leen en un libro y dos veces y medio más que las imagen del rostro de una persona extraña. Al parecer nuestra memoria responde mejor a los textos naturales y espontáneos, en lugar de escritos pulidos y editados, algo que choca de frente con las estrategias educativas, la comunicación y la publicidad.

8. El romero

El olor a romero ayuda a recordar, y no sólo lo dice la sabiduría popular, sino la misma ciencia. Hoy sabemos que el romero tiene propiedades mucho mayores de la que pensábamos, pero que muy pocos, habían identificado hasta ahora. Un estudio reciente sobre esta cuestión ha puesto de manifiesto que el aceite esencial de romero permite a las personas acordarse de hacer las cosas, un hallazgo que completa el realizado por investigaciones anteriores acerca de su utilidad para evocar el pasado y, en general, para mejorar la memoria a largo plazo. Tras una serie de pruebas realizadas a personas sanas por los psicólogos McCready y Moss, de la Universidad de Northumbria, en Newcastle (Reino Unido), se ha concluido que el aceite esencial de romero incrementa entre un 60 y un 75% las probabilidades de recordar hacer cosas tan cotidianas como tomarse un medicamento, acudir a una cita o acordarse de una fecha señalada. Pero además de mejorar la memoria a largo plazo, parece que también incrementa la capacidad de realizar ejercicios mentales de aritmética, por lo que le atribuye una gran capacidad para fomentar la memoria prospectiva, convirtiéndolo en un remedio fantástico para la vida moderna, siempre tan bombardeada de pequeñas tareas. Se cree que las moléculas volátiles de los aceites esenciales del romero pueden ser absorbidas por el torrente sanguíneo mediante inhalación.

9. Perder peso

Al igual que el tabaquismo, el aumento de peso se asocia con problemas de memoria, aunque afortunadamente estos también son reversibles. Un grupo de investigadores suecos descubrió que las mujeres de avanzada edad y con sobrepeso obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria después de haber perdido peso. Estudios anteriores demostraron que las personas obesas tienen peor memoria episódica —capacidad de recordar acontecimientos autobiográficos—, pero los nuevos hallazgos sugieren que esto puede ser reversible, según los científicos. Andreas Pettersson, doctor y PhD de la Universidad de Umea, seleccionó para el experimento a 20 mujeres con sobrepeso con una edad media de 61 años y las sometió a una rigurosa dieta durante seis meses. Les hizo pruebas que consistían en memorizar una serie de nombres y rostros, y luego recordar con qué letra comenzaban. El desempeño de las mujeres mejoró después de haber perdido peso, mientras que las tomas cerebrales mostraron también que la eficiencia en el almacenamiento y la recuperación de recuerdos había mejorado.

10. Apaga el ordenador y siéntate en silencio

Estar continuamente conectados al ordenador, al móvil o la Tablet, al parecer afecta negativamente a nuestra memoria, sobretodo a la de corto plazo. Erik Fransen, investigador del KTH Royan Institute de Estocolmo, afirma que el cerebro está diseñado para mantenerse parcialmente inactivo, lo cual ayuda a consolidar la memoria a corto plazo. Tener el cerebro siempre ocupado, impide que este “limpie” todo lo que no necesita, optimizando este funcionamiento. También sostiene que cuando una persona pasa demasiado tiempo “en línea”, esto puede llevarle a sobrecargar el cerebro, puesto que está expuesto a demasiada información, de la cual no toda se archivará (por lo que desde un punto de vista práctico, tampoco tendría mucho sentido). Y es que la “memoria de trabajo”, o a corto plazo, que es la que filtra y busca la información que necesitamos, es un recurso ilimitado, y su exposición continua a las Redes Sociales u otros contenidos de Internet no hacen sino reducir su capacidad. Si creías podías almacenar gran cantidad de información mientras navegas por Internet o te relacionas mediante las Redes Sociales, estás muy equivocado.

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10 trucos para mejorar tu memoria
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2 Comentarios

  1. muy interesante por lo que voy a compartirlo con mis amigos en el facebook, gracias por tan buena información que con gusto sigo y comparto.

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