Karen Horney fue una eminente psicóloga neo-freudiana conocida por su teoría de las necesidades neuróticas, su investigación sobre psicología femenina y sus críticas al énfasis de Freud en el concepto de envidia del pene. Además de esto, hizo importantes contribuciones a las áreas de la psicología y su énfasis en el papel que desempeñan el autoanálisis y la autoayuda en la salud mental.



Biografía

Karen Horney nació el 16 de de septiembre de 1885, cerca de Hamburgo. Su padre era un capitán de barco, hombre religioso y autoritario, y su madre ama de casa. En 1904 sus padres se divorciaron.

Lidió con la depresión desde que era muy joven. Describió a su padre como un estricto disciplinario y se sentía muy unida a su hermano mayor, Berndt. Cuando éste se distanció de ella, Horney se deprimió, un problema con el que lucharía durante toda su vida.

Horney se dedicó a estudiar, afirmaba que “como no pude ser bonita, decidí que sería inteligente”.



En 1906 Karen entra a la escuela de medicina, contra los deseos de su propio padre, así como de las opiniones de la política de la sociedad de aquel tiempo. En 1909 se casa con un estudiante de leyes llamado Oscar Horney con quien tuvo tres hijas.

Horney fue una de las pioneras del psicoanálisis. Se doctoró de medica en Alemania, perteneció al Instituto de Psicoanálisis de Berlín y luego se trasladó a Nueva York, en Estados Unidos, Impulsora del feminismo, contribuyó a nuestra comprensión de la psicología de la mujer.

En 1932 fue nombrada directora asociada del Instituto Psicoanalítico de Chicago. En 1934 llegó a pertenecer al personal del Instituto Psicoanalítico de Nueva York. Su primera obra de importancia fue La personalidad neurótica de nuestros tiempos (1937).

Carrera, teorías y crítica a Freud

Karen Horney desarrolló una teoría sobre la neurosis que todavía es vigente en la actualidad. A diferencia de los teóricos anteriores, Horney veía la neurosis como una especie de mecanismo de afrontamiento que es una gran parte de la vida normal. Identificó diez neurosis, incluida la necesidad de poder, la necesidad de afecto, la necesidad de prestigio social y la necesidad de independencia.

Ella definió la neurosis como la “perturbación psíquica provocada por los miedos y las defensas contra estos miedos, y por los intentos de encontrar soluciones de compromiso para las tendencias en conflicto”. También creía que, para comprender estas neurosis, era esencial observar la cultura en la que vivía una persona. Cuando Freud sugirió que muchas neurosis tenían una base biológica, Horney creía que las actitudes culturales desempeñaban un papel en la determinación de estos sentimientos neuróticos.

Si bien Horney siguió gran parte de la teoría de Sigmund Freud, no estuvo de acuerdo con sus puntos de vista sobre la psicología femenina. Ella rechazó su concepto de envidia del pene, declarándolo inexacto y degradante para las mujeres (creía que él había puesto exagerado énfasis en el impulso sexual). En cambio, Horney propuso el concepto de envidia del útero en el que los hombres experimentan sentimientos de inferioridad porque no pueden dar a luz hijos.

Aunque estaba deacuerdo con la idea de Freud de la motivación inconsciente, discrepó nuevamente en otros puntos. Con respecto al complejo de Edipo, Horney opinaba que las dificultades emocionales asociadas a él se debían fundamentalmente a una lucha por el poder entre el progenitor y el hijo, y no a un deseo incestuoso de éste.

Entre 1922 y 1935 Horney escribe 14 trabajos en los cuales refutaba la tendencia antifeminista de Freud y enfatizaba determinantes sociales en lugar de biológicos en las diferencias de sexos y la psicología femenina. Fundó la Asociación para el Avance del Psicoanálisis en 1941 y es profesora en la Universidad de Nueva York a partir de 1942. En 1945 escribe Nuestros conflictos interiores y en 1950 escribe Neurosis y Crecimiento Humano.

Contribuciones a la psicología

Karen Horney hizo contribuciones significativas al humanismo, la psicología, el psicoanálisis y la psicología femenina. Su refutación de las teorías de Freud sobre las mujeres generó más interés en la psicología de las mujeres.

Horney también creía que las personas podían actuar como sus propios terapeutas, enfatizando el papel personal que cada persona tiene en su propia salud mental y alentando el autoanálisis y la autoayuda.

Tal vez lo que mayor celebridad le dio a Horney es haber apartado el psicoanálisis de su estrecho énfasis en la biología y los procesos de la maduración, encaminándolo en cambio hacia la comprensión de la influencia de la sociedad y la cultura, y el papel conjunto que ambas cumplen en el desarrollo de la personalidad.

Horney fue psicóloga durante una época en que las contribuciones de las mujeres a menudo se pasaban por alto e ignoradas. A pesar de los muchos obstáculos que enfrentó como mujer en un campo dominado por hombres, se convirtió en una pensadora prominente que hizo importantes contribuciones a nuestra comprensión de la psicología humana.

Karen Horney murió el 4 de diciembre de 1952.