Jay Haley (1923-2007) es considerado el padre fundador de la terapia breve y familiar y terapia estratégica, dentro del campo de la psicoterapia. Además, contribuyó enormemente a su sector como profesor, supervisor clínico y autor de diversos escritos. ¿Cómo transcurrió su vida desde los inicios hasta convertirse en una de las mayores figuras de su especialidad?



Infancia y juventud de Haley

Nació en el año 1923, en Midwest, en el estado de Wyoming en los Estados Unidos de América. Cuando tan solo tenía cuatro años, se mudó con su familia a California. Su juventud, según él, no fue precisamente idílica, al menos en sus inicios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que servir en las Fuerzas del Aire de su país. No obstante, cuando este periodo terminó, se matriculó en la prestigiosa Universidad de California en Los Ángeles, donde cursó estudios en Teatro y Arte.

Su objetivo principal era convertirse en dramaturgo y autor de obras de teatro. Lo estuvo intentando durante un año hasta que finalmente volvió a estudiar para realizar un grado en biblioteconomía por la Universidad de California en Berkeley.



Como se puede comprobar a través de su biografía, Haley poseía un deseo innato por aprender y seguir formándose, por lo que cuando completó dichos estudios, optó por realizar un Master en comunicación, en otra de las más importantes universidades de Estados Unidos: la Universidad de Stanford.

Haley: hombre de familia e investigador a tiempo completo

También se convirtió en padre y hombre de familia, casándose con su primera esposa Elizabeth en el año 1950. Con ella, tendría tres hijos: Kathleen, Gregory y Andrew, aunque nada le impediría seguir adelante con su faceta profesional y comenzar con uno de sus proyectos más importantes: el Proyecto Bateson.

Precisamente fue en la Universidad de Stanford donde conoció al antropólogo Gregory Bateson, dando como resultado una colaboración enfocada en la terapia familiar, y propició la publicación más importante hasta la fecha en dicha área: Hacia una Teoría de la Esquizofrenia.

Además de su implicación en dicho proyecto, en el que trabajaría con otros profesionales y juntos sentarían las bases de la terapia familiar, contribuyó activamente a la investigación en el campo de la psicoterapia hasta principios de los años 60.

Desde 1953 hasta 1963 trabajarían en el Proyecto Bateson introduciendo la Teoría del Doble Vínculo, que explica el fenómeno que un sujeto experimenta cuando recibe un mensaje contradictorio, el cual determinará que esa persona fracase o se equivoque.

Poco antes de terminar su implicación en dicho proyecto, en 1962, Haley fundó la revista Family Process, dedicada a la terapia de familia. Su primera esposa Elizabeth, que además era periodista, trabajó codo con codo con él en este nuevo proyecto, que compaginaría con su trabajo en el Mental Research Institute en Palo Alto, California.

Durante este periodo, Haley había forjado una sólida relación profesional con Milton Erickson desde el Proyecto Bateson. Prueba de ello es la publicación del libro titulado Terapia no Convencional: Las Técnicas Psiquiátricas de Milton H. Erickson.

La Terapia Estructural

Más tarde, comenzó a trabajar en el Philadelphia Child Guidance Clinic, mientras daba forma junto a sus colegas de profesión Braulio Montalvo y sobre todo Salvador Minuchin a la Terapia Familiar Estructural, a principios de la década de los 1970.

Dicha terapia es un método de psicoterapia centrada en analizar y resolver los problemas dentro de una familia, «uniéndose» a ella y comprendiendo el mapa de relaciones para solucionar los comportamientos disfuncionales, cambiándolos por patrones mucho más sanos y equilibrados.

Poco después, en 1976, fundó el Instituto de Terapia Familiar de Washington DC, esta vez con su segunda esposa, Cloe Madanes. Además, continuó publicando y desarrollando la Terapia Estratégica. Así es como salió a la luz su libro Terapia Para Resolver Problemas.

Pronto comenzaría una nueva etapa tanto personal como profesional para Haley, quien comenzó a producir diversos filmes, especializados en psicoterapia y antropología. Nuevamente, lo haría acompañado de su pareja, su tercera esposa Madeleine Richeport-Haley, quien colaboró en el libro El Arte de la Terapia Estratégica.

Esta terapia se basa en la iniciativa por parte del terapeuta, quien no solo ha de identificar los problemas, sino fijar metas mientras ofrece feedback y evalúa hasta el final. Así, se convertía en una terapia «viva» enfocada en las situaciones sociales, y no en meros síntomas.

Pues Haley defendía que los problemas de las personas no proceden solo de su interior, sino que el entorno juega un papel decisivo, al ser seres sociales que continuamente estamos relacionándonos e interactuando. Por ello, no basta sólo con tratar al paciente, sino con su núcleo familiar, otras relaciones importantes e incluso otros profesionales.

Y es que, bajo su percepción, aunque los síntomas pueden comunicarnos cuándo algo no va bien, hay que tener en mente el contexto social en el que vivimos, para diseñar una terapia psicológica que incluya el entorno del paciente e implique a sus relaciones más importantes.

Finalmente, Jay Haley murió en 2007 a los 84 años, cuando cursaba una residencia en la Escuela de Psicología Profesional de California en la Universidad Internacional de Alliant, lo que denotaba su interés perpetuo por la investigación en los métodos psicoterapéuticos.