Immanuel Kant fue un filósofo alemán durante la era de la Ilustración de finales del siglo XVIII. Su obra más conocida es La crítica de la razón pura.

Biografía

Immanuel Kant nació en Königsberg, lo que ahora es Kaliningrado, Rusia, el 22 de abril de 1724. Fue el cuarto de nueve hijos de Johann Georg Cant, un fabricante de arneses, y Anna Regina Cant. Más tarde en su vida, Immanuel cambió la ortografía de su nombre a Kantto para adherirse a las prácticas de ortografía alemanas. Ambos padres eran devotos seguidores del pietismo, una rama de la Iglesia Luterana del siglo XVIII. Al ver el potencial en el joven, un pastor local organizó la educación del joven Kant. Mientras estaba en la escuela, Kant ganó un profundo aprecio por los clásicos latinos.

Estudió en el Collegium Fredericianum y posteriormente en la Universidad de Königsberg como estudiante de teología, pero pronto se sintió atraído por las matemáticas y la física. En 1746, su padre murió y se vio obligado a abandonar la universidad para ayudar a su familia. Durante una década, trabajó como tutor privado para los ricos. Durante este tiempo, publicó varios artículos que abordan cuestiones científicas que exploran el punto medio entre el racionalismo y el empirismo. El más importante fue la Historia natural general y teoría de los cielos en 1755. En este trabajo, Kant concluyó que el origen del sistema solar fue el resultado de la conexión gravitacional (que tiene que ver con la fuerza ejercida entre los cuerpos de materia) átomos (las piezas más pequeñas de materia).

Kant pasó los siguientes quince años (1755-1770) como profesor. Para vivir daba conferencias entre veintiséis y veintiocho horas a la semana, primero de ciencia y matemáticas, para llegar de forma paulatina a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía.. A pesar de esta enorme carga de enseñanza, Kant continuó publicando artículos sobre diversos temas. Finalmente logró una cátedra en Königsberg en 1770.

Kant permaneció soltero y llevó una vida metódica y sin sobresaltos. Solía dar una caminata diaria, y se cuenta que los habitantes de Königsberg acordaban sus relojes observándolo ir y volver.

La crítica de la razón pura

A la edad de cincuenta y siete años, Kant publicó la primera edición de La Crítica de la razón pura. Este enorme trabajo es uno de los libros más importantes y difíciles del pensamiento occidental. El objetivo de la crítica es explicar cómo la experiencia y la razón interactúan en el pensamiento y la comprensión. El libro es una metodología (una colección de métodos y reglas) de cómo “la comprensión y la razón (el poder de la comprensión) pueden existir aparte de la experiencia”. Esta revolucionaria propuesta significa que la mente organiza nuestras experiencias en la forma en que aparece el mundo y la forma en que pensamos sobre el mundo. Cualquier experiencia se coloca en una de estas categorías para que se pueda entender. Kant también escribió que la mente puede tener conocimiento de las cosas que se han experimentado o no, pero estas son solo posibilidades. Kant no dice que la mente crea objetos, solo las condiciones bajo las cuales los objetos son notados y entendidos. Nunca podremos conocer la realidad noumenal (objetos teóricos o ideas que se entiendan solo con el pensamiento) con certeza.

Kant sugiere que las teorías de Dios, la libertad y la inmoralidad (algo que va en contra de las ideas o lo correcto y lo incorrecto) no se prueban o refutan mediante el uso de la razón, ni el uso de métodos científicos puede probar o refutar su existencia. La idea de ellos está más allá del ámbito de la experiencia humana. Kant expresó que la fe en Dios, la libertad y la inmoralidad son creencias racionales porque su existencia hace posible un mundo ordenado y moral.

Trabajos posteriores

En 1785 presentó una visión de los aspectos prácticos de la razón en Principios fundamentales de la metafísica de la moral. En 1788 publicó la Crítica de la razón práctica.

Según él, mientras que la razón teórica se refiere al conocimiento, la razón práctica se refiere a la voluntad o la autodeterminación. Solo hay una razón humana, pero después de que decide lo que puede saber, debe determinar cómo actuará. Así, la libertad de la voluntad determina cómo se debe llevar nuestra vida. Y el principio básico y razonable de una moral libre es una ley universal y necesaria. Kant llama a este principio el “imperativo categórico”, que establece que un hombre debe actuar de manera aceptable y aplicable a todas las personas. Al cuestionar el resultado de la libertad del hombre, Kant insiste en que la razón práctica asume la inmortalidad del alma y la existencia de Dios como condiciones para la verdadera libertad.

En 1790 Kant completó su tercera crítica, que intenta unir estas ideas en conflicto. La Crítica del juicio intenta conectar los conceptos de naturaleza con los conceptos de libertad.

Fenómeno vs Nounómuno

Kant fue un autor muy preocupado por el pensamiento humano y por cómo conocemos la realidad de las cosas.

Una de las teorías que formuló fue que en la mente del hombre hay ciertas ideas que ya existen como un conocimiento a priori sobre la realidad de las cosas y posteriormente nuestra mente añade su propio orden a las sensaciones (conocimiento a posteriori), no tenemos por tanto una mente pasiva. Esta doctrina coincide en lo esencial con la de las ideas innatas, propuesta por Platón.

El prestigio de que gozaba Kant dio a esta concepción mayor credibilidad, y contribuyó a refutar las enseñanzas de John Locke, para quien la mente era en el momerito de nacer una “pizarra en blanco” o tabula rasa.

Para Kant debe además establecerse una distinción entre un fenómeno y un nóumeno. El primero se refiere a una idea o percepción, es la manera en que las cosas se nos aparecen en la mente. El nóumeno, por el contrario, se refiere a la “cosa-en-sí”, la existencia efectiva de un objeto. Esta diferenciación nos sugiere que nunca podemos conocer la realidad directamente, que somos prisioneros de nuestros órganos sensoriales y de las percepciones de nuestra mente. Los estudios modernos de la percepción y de la psicofísica han preservado hasta cierto punto la distinción kantiana.

El enfoque general adoptado por Kant para estudiar la mente humana puede considerarse una variedad del innatismo y tiene mucho en común con las primitivas enseñanzas de Platón.

Aunque Kant continuó escribiendo hasta poco antes de su muerte, las “obras críticas” son la fuente de su influencia. Solo una vida de extraordinaria autodisciplina le permitió cumplir su tarea. Medía apenas un metro y medio y era extremadamente delgado, y su salud era frágil. Hacia el final de su vida se volvió cada vez más antisocial y amargado por la creciente pérdida de su memoria y capacidad de trabajo. Kant quedó totalmente ciego y finalmente murió el 12 de febrero de 1804 en Königsberg.