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Un adecuado nivel de autoestima es la base de la salud mental y física del organismo. El concepto que
tenemos de nuestras capacidades y nuestro potencial no se basa sólo en nuestra forma de ser, sino también en nuestras
experiencias a lo largo de la vida. Lo que nos ha pasado, las relaciones que hemos tenido con los demás (familia, amigos, etc.),
las sensaciones que hemos experimentado, todo influye en nuestro carácter y por tanto en la imagen que tenemos
de nosotros mismos.
Una persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que desconfía de las propias facultades y no quiere tomar
decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los demás pues tiene muchos complejos.
Suele tener una imagen distorsionada de sí mismo, tanto a lo que se refiere a rasgos físicos como de su valía personal
o carácter. Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas.
Además, cuando la autoestima es baja, la persona es más vulnerable a poder padecer cualquier trastorno psicológico.
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