SUPERAR EL
DOLOR
Mi nombre es Iris y
desde que recuerdo, tengo dolor. A mis tres años, le lloraba a mi madre para que me aliviara, pero a pesar de que me llevaba al médico, me aliviaba y nunca me curé. En mi adolescencia, las crisis de dolor se hacían en
ocasiones insoportables, pero como persona activa que soy, no me gustaba que el dolor me incapacitara y alejara de las actividades que tenía, entonces me automedicaba y me aliviaba, continuando con mi vida. Con el paso de los años y los conflictos de la vida adulta, el dolor se ha salido de los límites teniendo que recurrir a
analgésicos más fuertes (opiáceos) y siempre automedicándome, porque a pesar de visitar
innumerables médicos (cardiólogos, reumatólogos, neurólogos,
psiquiatras). Nadie me entendía. Llegué a pensar en el suicidio, y
harta de ir al médico general todos los días, este me refirió a la clínica del control del dolor. Ahí un excelente médico, después de revisar el expediente, me dijo que lo que tengo es un síndrome
miofacial. Me valora conjuntamente con una psicóloga que me ha ayudado a aceptar el dolor que no quería aceptar y he cambiado mi
estilo de vida. El dolor a disminuido y hago una vida normal porque sé que lo que tengo, no se cura, pero tampoco, mata. Que no estoy loca y que sí existen muchas personal
alrededor del planeta con mi mismo mal. Ojalá que mi historia ayude a alguien y que no sufra tantos años con un dolor como yo sufrí,
sintiéndome, desesperada e incomprendida, por todo mundo.
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