Título: Psicología Evolutiva: Infancia Intermedia
Autor: Eugenia Chamorro

Psicología Evolutiva: Infancia Intermedia

FUNDAMENTACION.

La descripción y comparación del desarrollo evolutivo del niñ@ en su aspecto tridimensional bio-psico-social, se hace de fundamental importancia para encontrar explicación a los diversos cambios que se producen en los mismos.

Además, el conocimiento de la Psicología Evolutiva es uno de los pilares fundamentales de la ciencia psicológica en cualquiera de sus especialidades, pues, nos permitirá más adelante, predecir y optimizar las conductas.

OBJETIVOS.

- Identificar y explicar los diversos cambios del proceso evolutivo en la Infancia Intermedia.

- Comparar los conocimientos teóricos sobre el desarrollo evolutivo del niñ@ en la Infancia Intermedia con las conductas y características del mismo, observadas en la vida cotidiana.

- Evaluar los resultados de la comparación (Marco Teórico - Trabajo de campo) e inferir conclusiones a partir de ellos.

INTRODUCCIÓN.

En el siguiente trabajo serán expuestas las características generales del desarrollo evolutivo del niñ@ en sus aspectos biológico, psicológico y social, teniendo en cuenta su edad y la etapa a la cual corresponde.
Es importante recalcar que la etapa mencionada en el trabajo es la Infancia Intermedia, teniendo en cuenta que Roberto, el niño que he observado tiene seis años un mes, va al pre-escolar y presenta características de la etapa intermedia y también ciertos rasgos de la etapa anterior, la Primera Infancia, por eso y debido a que la edad de los seis años es una etapa de transición, me he detenido en características específicas que presentan los niñ@s de esta edad y he adjuntado al trabajo características tanto de la Infancia Intermedia como de la Primera Infancia.
El trabajo se encuentra dividido en tres partes: una primera parte que consta de todos los aspectos generales del desarrollo evolutivo del niñ@ de la edad de los seis años y también hace referencia a la Teoría Psicosocial de Erik Erikson abarcando la crisis de la Iniciativa vs. Culpa y la siguiente crisis Industriosidad vs. Inferioridad. La segunda parte consta de las observaciones realizadas al niño dentro del recinto escolar en diversos horarios y momentos ( clase - merienda - juegos ) y también de una entrevista realizada a la maestra del niño, que menciona aspectos resaltantes de su conducta. Y una tercera parte que consta de la conclusión en la que se comparan todos los datos e informaciones del Marco Teórico con la experiencia del Trabajo de Campo.
Dicho trabajo forma parte de una investigación cualitativa y la metodología utilizada es la no experimental, empleando básicamente los métodos de la observación y la entrevista semi estructurada.

Marco Teórico.

I. Desarrollo Físico.

Crecimiento durante los años escolares.

En estos años el crecimiento físico y la reorganización estructural continúa; lo que ocurre es que lo hacen con un ritmo más lento, antes del brote puberal.

Estatura y peso.

Los cambios en estatura y peso no son completamente paralelos en niños y niñas.
Los niños en esta etapa son mucho más altos y la mayoría delgados pero fuertes, las niñas, sin embargo, conservan un poco más de tejido graso que los niños. Por otro lado, el crecimiento de los tejidos nerviosos representa ya el 90% de su tamaño final, aumentando de forma insensible en los años siguientes. La coincidencia de este aspecto evolutivo con el interés escolar es un síntoma más de la interacción existente entre factores biológicos y psicológicos.
Existe una diferencia fundamental entre niños ricos y pobres, pues, los de hogares opulentos tienden a ser más grandes y maduros que los de hogares pobres; esto surge debido a las diferencias en nutrición. Los niños sobrealimentados, o gordos, maduran antes que los otros y las niñas pesadas experimentan menarquía (primera menstruación), antes que niñas más delgadas.
Las diferencias étnicas también afectan al tamaño promedio de los niños. A pesar de que las diferencias genéticas con probabilidad explican una parte de esta diversidad, las influencias ambientales también juegan un papel importante. Los niños más altos son originarios de partes del mundo donde "la comida es nutritiva y donde las enfermedades infecciosas están bien controladas o ampliamente eliminadas".

Crecimiento Anormal.

Los niños cuyo crecimiento está por debajo de lo normal con frecuencia son de manera significativa, más bajos que sus compañeros. Hay muchos tipos diferentes de problemas de crecimiento. Uno de los principales surge de la deficiencia del cuerpo para producir suficientes hormonas de crecimiento.
La nutrición adecuada es esencial para el crecimiento normal y la salud. La desnutrición, en cambio, puede disminuir la actividad y la sociabilidad del niño.

Salud y Seguridad.

En esta etapa los niños pueden sufrir de aflicciones menores, problemas con la visión y los dientes, padecimientos psicológicos, presión sanguínea alta, etc.

1) Aflicciones menores.
Los problemas médicos menores de los niños van desde gripes y gargantas irritadas hasta verrugas y dolores de oídos. La mayoría de estas enfermedades tienen un curso breve, pero los niños que tienen una aflicción particular una vez, están propensos a tenerla otra vez.
A medida que los niños se acercan a la pubertad, sufren más de acné, dolores de cabeza, y problemas emocionales temporales. La comprensión por parte de los niños acerca de su enfermedad es muy importante para que ellos aprendan hábitos para mantenerse saludables.

2) Visión y problemas visuales.
La visión se mejora durante la infancia intermedia, a los seis años la visión es más aguda y puesto que los ojos trabajan mejor juntos, pueden enfocarla mejor; sin embargo, algunos niños tienen problemas de visión defectuosa, visión distante deficiente e hipermetropía.

3) Salud dental y problemas dentales.
En esta etapa es frecuente encontrar la caída de los dientes de leche y la aparición consecutiva de la segunda dentición, a esto se añade la resistencia de los niños al cuidado dental por el miedo al odontólogo, pero los más pequeños, por lo general, cooperan y con visitas repetidas se vuelven aún más cooperadores y menos temerosos.
Una causa probable de esto es que los niños hayan tomado el modelo del comportamiento de sus padres, pues ven que éstos se ponen nerviosos al ir al odontólogo y ellos también se vuelven nerviosos.

4) Tartamudeo.
El tartamudeo es la repetición frecuente involuntaria o prolongación de sonidos y sílabas. Es un trastorno que interfiere en el desempeño social normal, puesto que los tartamudos se vuelven frustrados e inquietos en la conversación común y su autoestima tiende a caer rápidamente.
Entre las teorías sobre sus causas se incluyen explicaciones físicas, como entrenamiento defectuoso en la articulación y la respiración, problemas con el funcionamiento del cerebro, incluyendo retroalimentación defectuosa sobre el propio lenguaje, explicaciones emocionales como conflictos bien asentados y el haber sido presionado por los padres para hablar en forma adecuada.

5) Tics.
Los tics son movimientos musculares involuntarios y repetitivos, llamados también, trastornos del movimiento estereotipado.
Los tics afectan más a niños que a niñas. Algunos son temporales, duran menos de un año, pero otros más. Por lo general, desaparecen antes de la adolescencia, pero algunas veces reaparecen en momentos de tensión.

Los tics causados por aspectos emocionales pueden surgir de tensión en el pasado del niño, o relaciones corrientes y pueden ser como una liberación de la confusión emocional. Sin embargo, no todos los tics son causados por aspectos emocionales, algunos, como el síndrome de Tourette, parecen tener una base neurológica. Dicho trastorno se caracteriza por una variedad de tics musculares y vocales, que con frecuencia incluyen arranques de ira y obscenidades.

6) Presión sanguínea alta.
La presión sanguínea alta o hipertensión tanto en niños como en adultos con frecuencia está asociada a la obesidad.

7) Comportamiento tipo "A".
Es un tipo de personalidad que incluye rasgos tales como: agresividad, impaciencia, ira, hostilidad y alto grado de competencia. Algunos niños de esta edad demuestran este tipo de comportamiento que puede presagiar, en la edad adulta la personalidad de tipo "A", que está correlacionada con enfermedades coronarias.

8) Comportamiento tipo "B".
Tipo de personalidad que es calmado y relajado.

Desarrollo motor.

Debido a un mejor desarrollo motor, los niños y niñas en la infancia intermedia pueden tomar parte en una gama más amplia de actividades motrices. Ellos se vuelven más fuertes, más rápidos y coordinan mejor, y derivan mayor placer al probar su cuerpo y aprender nuevas destrezas.
Tanto niñas como varones tienen habilidades motrices similares, las aparentes diferencias se deben a expectativas y tasas de participación dentro de la sociedad.
La edad de 6 años supone un periodo de transición de las habilidades fundadas en la musculatura gruesa del cuerpo hacia las habilidades manuales finas, pero éstas aún no se alcanzan con un grado de madurez suficiente. Actualmente se pasa del dominio de la musculatura generalizada a los músculos finos de las zonas distales del cuerpo: pies, manos y dedos fundamentalmente.
Sin embargo, durante los 6 años las habilidades físicas no se refieren solo a la motricidad general del tronco, sino también a otros tipos de destrezas relativas a movimientos más diferenciados y sutiles de las extremidades, que combinan en un solo ejercicio los movimientos de pies y manos, como se puede notar en las tareas caseras de tipo manual.
Como el niño todavía necesita afianzar el control de la musculatura fina, les deleitan las actividades poco usuales como patear la pelota, cajas, cestos y todo objeto que se preste a ello.

Lateralidad y coordinación motórica.
Uno de los aspectos motóricos de gran importancia durante la edad de los 6 años es el referente a la lateralidad y a la coordinación mano-ojo, puesto que no solo repercute en el adiestramiento físico y manual sino que va a influir sobre la estructuración global del universo infantil.
Existen cambios notables en el comportamiento manual del niño; pues, parece tener conciencia de su mano como herramienta y experimenta con ella tocando, explorando y manipulando todos los materiales que caen bajo su dominio. El ambiente que lo rodea le distrae fácilmente, y sus manos pueden continuar trabajando, a la vez que contempla la actividad de otro niño.
La noción de derecha e izquierda así como la preferencia en el empleo de una mano sobre otra tienden a hacerse estables después de los 6 años, constituyendo una de las primeras referencias del espacio organizado. Ya durante los 5 ó 6 años, el niño empieza a entender derecha e izquierda desde un punto de vista personal, pero fuera de sí mismo no logra identificarlas ni distinguir una de otra.
También la coordinación con los movimientos oculares se va estabilizando después de los 6 años; pues ya el niño puede desplazar su mirada con más facilidad, y como ya se ha dicho, lo hace mientras trabaja, dibuja o juega. Las transformaciones evolutivas respecto a la exploración ocular son enormes, requiriéndose cada vez menos esfuerzo para fijar las imágenes concretas que se le presentan, lo que determina el momento más adecuado en que debe iniciarse el aprendizaje de la lectura.
A través del perfeccionamiento motórico desplegado sobre el medio circundante, el niño de 6 años va logrando una mayor coordinación de su mundo perceptivo, desarrollando un tipo de inteligencia práctica.

Organización perceptiva y espacio motórico.
Durante esta etapa de la infancia se perciben dimensiones mayores, pero no es debido a diferencias reales ocurridas en la imagen retiniana sino que está en relación con la percepción de su propia persona, pequeña, situada ante un medio proporcionalmente más grande. La evolución perceptiva parece seguir un orden que se inicia primero con la captación del conjunto, al que siguen las formas destacadas, después los pequeños detalles y, por último, el fondo.

Repercusiones psicológicas.
Todos estos progresos perceptivo-motóricos constituyen la base, de tipo físico, sobre la que van a apoyarse las nuevas maneras de comportamiento.
La búsqueda de juegos competitivos y el afán por sobresalir frente a los compañeros representan la síntesis de dos necesidades básicas del momento: el desarrollo de la propia individualidad, por un lado; y por otro, el contacto, todavía tosco y bastante despersonalizado, con otros niños / as con los que se agrupa para jugar, pelearse o explorar territorios nuevos.
Paralelamente surgen también sentimientos de independencia que le llevan a interpretar por sí solo la exploración de recorridos sencillos, como puede ser el barrio en el que vive o el camino de su casa a la escuela cuando está cerca, actividades todas ellas que implican desplazamientos sobre un espacio relativamente familiar.
Se pone así en evidencia un afán de individualidad, de querer hacer las cosas sin ayuda externa, y una necesidad de diferenciarse del grupo en que están englobados y sobre el que carecen de cualquier tipo de control. A través de esta aventura exploratoria, y mediante ensayos sucesivos, niños y niñas se irán afianzando en un medio cada vez más amplio, conociendo su entorno físico y tomando conciencia de sus propias capacidades y límites.

II. Desarrollo cognitivo.

El deseo de manejar cosas concretas para llegar a comprenderlas y el afán insaciable de conocimientos son típicos de esta edad. Sienten mucha curiosidad y hacen continuas preguntas, pero sus intereses van referidos a cosas inmediatas.
Se observa la sustitución de un pensamiento dominado por la fantasía, la imaginación y el cuento, por otro de carácter más realista, que es concretiza a través de la manipulación física y la realización de actos expresivos principalmente gráficos.
A los 6 años ya no está absolutamente cierto de que las cosas posean sentimientos, y el niño empieza a considerar formas de existencia distintas de las del ser humano. Se necesita, sin embargo, bastante tiempo antes de poder librarse de la creencia de que todas las cosas tienen vida psíquica propia.
La capacidad imaginativa durante esta edad se centra en encadenar imágenes para articularla en procesos, a menudo fantásticos.
Les agrada escuchar relatos referidos a ellos mismos y, a menudo, se expresan con fuerza chillando para llamar la atención, cuando quieren conseguir algo. Todo ello alude al carácter egocéntrico de su conducta, pero a los 6 años no lo hace por imposibilidad real de comportarse de otro modo, como ocurría en edades anteriores, sino que se sirve de conductas primitivas por las ventajas que le reportan.
Podemos decir que a los 6 años se va reemplazando el subjetivismo animista y antropocéntrico por formas más objetivas y menos dependientes de las impresiones personales.
Según Piaget, el interés básico de esta etapa intermedia se centra, desde el punto de vista del desarrollo y evolución de las estructuras mentales, en el modo de articulación y perfeccionamiento del "pensamiento preoperacional".
La conservación consiste en la centración en una sola dimensión, e incluye, la conservación de número, de sustancia y cantidad, así como de peso y volumen.
Así un niño de 6 años, una vez que consigue organizar los elementos en serie, clases y grupos, los designa y caracteriza, pudiendo relacionarlos unos con otros sin deterioro de la estructura; el niño es capaz de distribuir en grupos pequeños un bloque de objetos de distintos tamaños, forma o color; aunque todavía carece de un método sistemático para construir un conjunto, puede mediante el ensayo y error llegar a los mismos resultados.
Sin embargo, la invariación numérica no la conserva de modo abstracto y al margen de los objetos, sino que precisa trabajar con cosas reales.
Por lo que se refiere a la representación espacial, se observa un definido proceso de ensanchamiento del concepto "espacio", pues el niño es interesa por lugares más amplios (casa, barrio, escuela), siendo esto consiguiente a la influencia del desarrollo motórico que le permite mayor autonomía.
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También la perspectiva espacial se amplía hacia los 6 años; en general los niños saben apreciar claramente que objeto está lejano y cual se halla más próximo, lo cual significa que, aunque la captación no ha logrado despegarse del plano perceptivo, las cosas se representan teniendo en cuenta su inserción en contextos espaciales, por esto se dan cuenta de que una misma cosa puede ser más grande que otra y, a la vez, más pequeña que una tercera.
Resumiendo esta "combinatoria numérico- espacial", característica del desarrollo mental del niño de 6 años, observamos referencias continuas a la aplicación del número o cantidad, al espacio sobre el que es esparcen y localizan los diversos elementos que integran el universo infantil.

Desarrollo del lenguaje.

Las capacidades verbales de los niños durante la infancia intermedia continúan aumentando. Los niños son ahora más capaces de interpretar la comunicación y de hacerse entender.
Esta evolución de la conducta lingüística se evidencia mediante el reemplazo de respuestas gesticulares, por nuevas formas expresivas donde el dominio de la palabra sobre el gesto va aumentando hasta convertir el proceso de comunicación en una secuencia más interiorizada de desarrollo mental. Se pueden distinguir dos rasgos esenciales en la evolución lingüística de los 6 años:
1) El primero hace referencia a un tipo de curiosidad que el niño intenta satisfacer utilizando la palabra como vehículo básico de comunicación. La pregunta aparece como una constante en su conducta verbal; ante cualquier hecho nuevo pregunta ¿por qué? o ¿para qué?, pregunta el significado de las palabras que le resultan desconocidas, y curiosea sobre cosas nuevas.
2) El segundo rasgo alude al tipo de lenguaje utilizado, definiéndolo como "preconceptual", en base a los siguientes aspectos:
* Carácter denotativo: la caracterización básica del lenguaje se fundamenta en la descripción de detalles o enumeración de partes antes que en la búsqueda de causas o consecuencias últimas, de manera que al narrar algo se ajusta más bien a los hechos sueltos que a las causas y relaciones, designando cosas antes que significando contenidos. Al mimo tiempo, son significativamente mejores en el uso y comprensión de palabras comparativas como "más que" o "menos que", pero no todos ellos son capaces de utilizarlo de modo adecuado en la conversación.
* Carácter expresivo: el niño no solo es capaz de hacer referencia a objetos externos, sino que puede también expresar deseos y estados de ánimo, comunicando a los demás las propias vivencias, aunque esto todavía lo haga de modo circunstancial y momentáneo.
* Carácter expansivo: los pequeños hablan, preguntan e interrogan, pero, sobre todo, se divierten con estas prácticas, viendo en ellas una forma de perfeccionar la expresión verbal, ejercitándose por el placer que experimentan en la captación de sonidos articulados, por lo que favorecen los contactos interpersonales.
* Carácter pragmático: todos los objetos representados en la mente mediante las palabras que lo simbolizan son definidos por el beneficio directo que su uso reporta, y no a partir de sus propiedades intrínsecas.

La mayoría de los niños de seis años todavía no han aprendido cómo manejar las construcciones gramaticales, para la edad de ocho años, sin embargo, pueden interpretar una frase en forma correcta pues conocen el concepto ligado a una palabra y saben cómo puede ser usada.
Aunque los niños de seis años utilicen una gramática completa y un vocabulario de varias miles de palabras, todavía no dominan muchas de las sutilezas de la lengua. Durante los primeros años escolares, rara vez emplean la vos pasiva, los tiempos verbales que incluyen el auxiliar haber y las oraciones condicionales.
Hasta los nueve años y posiblemente después, desarrollan una creciente y compleja comprensión de la sintaxis, la forma como las palabras se organizan en frases y oraciones.

El lenguaje y la comunicación.

A pesar de que los niños en esta etapa han llegado a un nivel de habilidad lingüística bastante complejo, todavía tienen problemas en la comunicación. Las fallas de los niños al interpretar mensajes, a menudo se derivan de la ignorancia de la metacomunicación, es decir, del conocimiento del proceso de la comunicación. Este conocimiento crece a través de la infancia intermedia.

El niño en la escuela.

La escuela asume un papel preponderante en la vida del niño. Su experiencia en la escuela afecta y es afectada por cada aspecto de su desarrollo -intelectual, físico, social y emocional-.
Durante los primeros años de la escuela un profesor se convierte en un sustituto de los padres, unipartidor de valores y un colaborador para el desarrollo de la autoestima de un niño. Los profesores influyen en el éxito o en el fracaso de los niños en la escuela con las llamadas profecías de autorrealización, que son predicciones de la conducta, que predispone a la gente a actuar como si la profecía ya fuera un hecho.
A veces no es necesario pasar más tiempo con un alumno que con otros y tampoco tratarlos de forma diferente, tan solo con diferencias sutiles como el tono de vos, las expresiones faciales, el tacto y la actitud son suficientes para influir en la conducta de los alumnos.

Actividades escolares: iniciación a la lectura y a la escritura.

La enseñanza escolar satisface la necesidad infantil de realización, influyendo tanto en la transformación de actividades lúdicas y constructivas, como en intereses y, sobre todo, en su actitud general hacia el trabajo.
No obstante, dado que el proceso madurativo es lento y requiere tiempo para llevarse a término, durante la edad de los 6 años los intereses, todavía dispersos y poco definidos, le impiden concentrarse seriamente en una tarea, a pesar de sus intentos por lograrlo.

Iniciación y desarrollo de la escritura.
A partir de los 6 años los niños, no solo se muestran capacitados para reproducir la realidad por medio del dibujo, sino que además se van iniciando en el aprendizaje de una nueva habilidad, de aspecto más abstracto y formal, como es la escritura.
En el momento evolutivo presente, la escritura se está iniciando, atraviesa lo que se denomina "fase precaligráfica", caracterizada fundamentalmente por las dificultades y disgrafías. La falta de dominio caligráfico se observa en las numerosas "abolladuras" que muestran sus letras escritas. Las curvas no se ejecutan con un movimiento flexible y continuo, ni se llegan a dibujar las figuras cerradas más que gracias a una serie de bruscos cambios de dirección de ángulos, incluyendo la incapacidad de hacer los encadenamientos coordinados de movimientos musculares, indispensables en el trazo de curvas ágiles.

Aprendizaje de la escritura.
En cuanto a la aptitud para leer depende de numerosos factores, de modo que al conjunto de condiciones requeridas para la lectura no suele darse antes de una edad mental bastante avanzada. En el proceso de aprendizaje o adquisición de la habilidad lectora podemos distinguir ciertas etapas:
* Subsilábica:
(en torno a los 6 años) suele iniciarse el aprendizaje de los sonidos antes que el de las sílabas y palabras.
* Periodo vacilante: ( a los 7 u 8 años) durante el cual el escolar conoce los sonidos y los junta, aunque titubea en la lectura del texto.
* Lectura corrida y expresiva: ( a partir de los 8-9 años) la lectura se hace más fluida, transformándose en lectura corrida, y posteriormente en expresiva.
Cabe destacar también que, a la edad de los 6-7 años la lectura personal no se centra directamente en el contenido; el niño apenas se entera de lo que lee, sobre todo la encandila la materialidad de lo estímulos y el juego de intentar combinar los símbolos de la lectura unos con otros. Puede deletrear palabras y aprender algunas combinaciones, pero con frecuencia comete errores diversos como añadir palabras, invertir el sentido o reemplazar una por otra cuando presentan análogo aspecto general.
Su interés no se limita a la correspondencia grafismo-sonido. Cuando otra persona lee para él, escucha con agrado y sigue la trama del cuento con atención. Empieza a leer narraciones gráficas de dibujos expresivos y poco texto, y le van tomando gusto a las lecturas amenas sobre la naturaleza.
Al analizar las causas de dificultad en la lectura, se ha comprobado, que en muchos casos de fracaso y de resistencia a este aprendizaje, la edad mental de los niños al iniciarlo era relativamente baja. Al adelantar prematuramente la enseñanza de la lectura, se causa frustración. La edad en que los niños desean leer no solo depende del maestro, sino también de las condiciones culturales del hogar y, sobre todo, de su inteligencia. Pues, la aptitud para la lectura requiere ciertas disposiciones intelectuales y de experiencia que se adquieren gradualmente.
Respecto a las diferencias sexuales en estos aprendizajes escolares, las niñas muestran, por lo general, mejor aptitud para la lectura, escritura y dibujo, mientras los varones sobresalen en el trabajo con números y en la atención que prestan a los cuentos.

Escolares con necesidades especiales.

Los impedimentos educativos más comunes son:
* Retardo mental: funcionamiento intelectual por debajo del promedio, junto con una deficiencia en la conducta adaptativa apropiada a la edad y la aparición de tales características antes de los 18 años.
* Problemas de aprendizaje: desórdenes que interfieren con aspectos específicos del aprendizaje y del desempeño escolar.
1)Dislexia: incapacidad o dificultad para aprender a leer.
2)Desordenes individuales: los que lo padecen tienen al menos una inteligencia, una visión y una audición normales, pero tienen problemas al procesar lo que les llega a través de los sentidos.
3)Desorden de hiperactividad y falta de atención: se caracteriza por la falta de atención, la impetuosidad, baja
tolerancia, rabietas temporales y gran cantidad de actividad en los momentos y lugares inadecuados.

III. Desarrollo social y de la personalidad.

Proceso de socialización.

Actitudes sociales y normatividad ética.

El sentido de responsabilidad y autoimplicación, conseguido hacia los 5 o 6 años, se ve reflejado en la conducta social del niño. Durante esta edad empieza a ajustar su comportamiento a determinadas normas: tiene nociones de lo que está bien y de lo que está mal.
Parece claro que la aparición y desarrollo de principios preceptivos aparece unida, en un primer momento, a la presencia física e imitación de aquellas personas que representan para el niño la fuente de autoridad; pero, en tanto que autoridad extrínseca, no logra alcanzar más que una obediencia relativa, que más tarde evolucionará interiorizándose mediante la conciencia y tendiendo a la formación de un sistema axiológico y moral, por elemental que sea.
En el atenimiento a las normas, el comportamiento del niño de 6 años resulta dócil y sumiso. Su conducta, a diferencia de años anteriores, empieza a ser moral, pues lo moral connota cierta conformación, si bien es todavía de carácter externo. Hay conciencia de la norma que categoriza los comportamientos como buenos y malos, permitidos y prohibidos, morales, amorales o inmorales.
En edades anteriores, la conducta estaba determinada por controles hedonistas de buscar el placer o evitar el dolor; ahora el comportamiento tiene ya un control, para lo cual dos factores son importantes:
* La capacidad de reflexión, que le permite anticipar las consecuencias del comportamiento.
* La adhesión a los criterios paternos, que facilita el descubrimiento del carácter moral de las acciones.

Desarrollo de la competitividad y motivación en el éxito.

La preocupación por el éxito no surge de la nada al cumplirse los 6 años; sin embargo, resulta innegable que, con la entrada a la escuela, la competitividad se impone a todos los niños, al tener que enfrentarse con un nuevo medio extraño y, a menudo, hostil. Ahora se le compara constantemente con otros niños y se espera más de él. Es evaluado por maestros, compañeros y padres en relación a su labor escolar, su popularidad, su adaptación social y su habilidad en los juegos.

El autoconcepto.

Durante los años de la infancia intermedia se desarrolla el concepto de sí mismo, que es esencial para el desarrollo social y de la personalidad.
El autoconcepto de sí mismo. La base del autoconcepto es el conocimiento de lo que huno ha sido y ha hecho; su función es guiarnos a decidir lo que seremos y haremos en el futuro. Para el llegar del autoconcepto es necesario que los niños desarrollen:
*Autoconciencia: comprensión acerca de su independencia de otras personas, lo que le permite reflexionar sobre sus propias actitudes en relación con los estándares sociales.
*Autorreconocimiento: es la habilidad de reconocer su propia imagen que el niño empieza a desarrollarlo ya desde los 18 meses aproximadamente, cuando se reconoce a sí mismo en el espejo.
*Autodefinición: se da lugar cuando el niño identifica las características físicas y psicológicas que considera importantes para definirse a sí mismo. Sólo a partir de los 6 o 7 años de edad aproximadamente empieza a definirse en términos psicológicos y es entonces, cuando desarrolla el concepto de quién es (Yo real) y también de quién le gustaría ser (Yo ideal).
A la vez que el niño va logrando este crecimiento en la comprensión de sí mismo también muestra progresos significativos en su conducta, pues la misma es regulada menos por sus padres y más por el propio niño.